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EL PLAN DE DIOS PARA SALVACIÓN:
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“El principio de tus palabras alumbra; hace entender a los simples”; (Salmos 119:130). Dios ha hecho su camino simple y plano, y son sabios los que aceptan la simplicidad del evangelio, aunque algún amigo o pariente puedan pensar que esto es insensatez. Si estudiamos la Palabra de Dios con una mente indiferente o llena de prejuicios, esto nos llevará a torcerla o darle un significado que el Espíritu Santo nunca le atribuyó. Dios nos da la luz para que demos un paso cada vez. Podemos dar ese paso mientras vemos y por ello movernos hacia una mayor y más rica bendición en este mundo, y en el mundo mejor por venir. Algunos de los primeros pasos que Dios quiere que usted tome, son: § Creer en el Señor con todo su corazón: (Hechos 16:31). § Arrepentirse de sus pecados: (Hechos 2:38). § Confesar su fe en Cristo: (Romanos 10:23). § Ser sepultado con Cristo en el bautismo: (Hechos 2:38; Gálatas 3:26-27; Colosenses 2:12). A usted no se le ordena que “se una” a ninguna iglesia. Después de obedecer estos mandamientos simples, el Señor le añade a su iglesia, (Hechos 2:47). Sus pies caminarán entonces en la senda de luz y usted debe continuar caminando en esa senda. Usted debe añadir a su fe las gracias cristianas: “Virtud, conocimiento, auto-control, paciencia, piedad, bondad fraternal, amor”, (2 Pedro 1:5-11). Dar los pasos primarios de obediencia esto no traerá por sí mismo la salvación eterna, a menos que uno siga en el fiel servicio del Maestro. Ninguna cantidad de “buenas obras”, podrá salvarnos si ignoramos, o si somos descuidados o indiferentes en nuestro culto hacia EL. No obstante, el cristiano consagrado querrá siempre hacer el bien y no podrá refrenarse de hacerlo:
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