- Es verdad que muy a
menudo, nosotros solo “oímos” lo que nosotros queremos oír.
- Si nosotros tenemos
una mala disposición contra Dios o cualquier parte de su voluntad, eso
afectara nuestra manera de “oír”.
- Aquellos que no son
de “Dios” no lo oirán.
- Jesús dijo a los
judíos incrédulos: “El que es de Dios, las palabras de Dios oye;
por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios”, (Juan
8:47).
- Cuanto mejor es si
nosotros nos determinamos tener la actitud expresada en las palabras del
joven Samuel cuando dijo: “Habla Jehová porque tu siervo oye”, (1
Samuel 3:9-10).
- ¿Qué es lo que esta
envuelto en este tipo de actitud hacia la palabra de Dios?
I.
LA REVERENCIA HACIA
DIOS MISMO.
A.
¿Qué tan humildes y respetuosos somos nosotros ante Dios?
B.
Antes de una actitud receptiva hacia Dios, esta una disposición
reverente hacia el propio Dios; (Eclesiastés 12:13, Lucas 6:46).
C.
Nosotros estaremos deseosos de oír a Dios cuando nosotros nos
determinemos ser como los hermanos de Macedonia, entregarnos primeramente
a Dios con el respeto genuino; (2 Corintios 8:5).
D.
El deseo de Samuel era: “Habla Jehová, porque tu siervo oye”,
(1 Samuel 3:9).
1.
Lo que nosotros necesitamos es el respeto, que es debido a nuestro
Amo.
2.
Eso producirá la sumisión que viene con el respeto.
3.
Desgraciadamente nosotros a veces estamos deseosos de servir a Dios
si, pero solo en una capacidad limitada.
E.
Nosotros debemos de tener la actitud de un: “Sirviente bueno
y fiel”, (Mateo 25:21).
II.
LA SENSIBILIDAD A LA
VERDAD DIVINA.
A.
¿Somos nosotros de los que nos retiramos y nos encerramos en
nuestros propios mundos? ¿Qué estamos fríos, habiendo perdido toda
sensibilidad a la comunicación hasta con Dios?
B.
¿Somos nosotros fácilmente tratables?
1.
“La sabiduría que viene de lo alto es <<fácilmente tratable>>”,
(Santiago 3:17). Es razonable, “fácil de persuadir”, “Dispuesta a ser
enseñada”.
2.
Con repecto a la verdad divina, estas palabras nos describen como;
tiernos, accesibles, abiertos, fáciles de enseñar, receptivos y sensibles.
3.
Un corazón frió e insensible se ilustra por Faraón; (Éxodo
5:2, 10:3).
a.
También el rey Joacim; (Jeremías 36:1-9, 22-25).
b.
Como el rey Joás después de la muerte de Joiada; (2 Crónicas
24:1-2, 15, 18-19; 36:15-16).
4.
El corazón sensible se ilustra por Josias; (2 Reyes 22:1-2,
13, 16-20; 23:1-3, 21-23).
a.
En Cornelio también; (Hechos 10:4-6, 24, 33).
b.
Como David cuando se humillo delante de Dios; (Salmos
51:17).
C.
¿Qué sentimos en nuestros oídos en nuestros corazones cuando oímos
la palabra de Dios?
1.
¿Toca un cordón sensible la palabra de Dios dentro de nosotros?
2.
¿Esta nuestra mente en armonía con la mente de Dios?
3.
Responder, motivarnos a la sensibilidad de la verdad divina, es
ser insensibles a las tentaciones del diablo. Dijo T.O. Chissholm;
“Sepultado con Cristo, mi redentor bendito, muerto a la vieja vida de
delitos y pecados. Satanás puede llamarme, el mundo puede rogarme, pero no
hay ninguna voz dentro de que conteste”.
D.
En términos prácticos, ¿a que debemos nuestra prontitud para oír?
1.
¿Estamos nosotros deseosos para un estudio de la Biblia?
2.
¿Buscamos honestamente oír la predicación y la enseñanza de la
palabra de Dios?
3.
¿Cómo responderemos nosotros a aquellos que vienen a nosotros en el
nombre del Señor con algo que nosotros necesitamos oír?
a.
Pablo pregunto; “Me he hecho vuestro enemigo, por deciros la
verdad”, (Gálatas 4:16).
b.
¿Es nuestra reacción como la de Asa rey de Israel?, (2
Crónicas 16:10; Hebreos 13:17).
E.
Jesús nos advirtió cuando dijo; “Mirad, pues, como oís;
porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, aun lo
que piensa tener se le quitara”, (Lucas 8:18).
III.
LA PRONTITUD
PARA OBEDECER A DIOS.
A.
¿Estamos nosotros ávidos y listos para obedecer a Dios?
1.
¿Somos nosotros unos que atendemos prontamente cuando Dios llama?
2.
¿Estamos nosotros listos y deseosos de hacer su voluntad?
3.
Uno como padre puede hacer una advertencia a un hijo diciéndole;
“Yo no quiero tener que preguntar una segunda vez”.
4.
¿Cuántos “veces tiene el Señor” que preguntarnos a nosotros que
hagamos su voluntad?
a.
El resistirse a obedecer a Dios es ilustrado en el ejemplo de
Moisés, (Éxodo 4:13-14).
b.
La prontitud para obedecer a Dios es ilustrada por el ejemplo de
Isaías; (Isaías 6:8).
B.
Nosotros debemos de proponernos escuchar a Dios. Nosotros debemos
de estar buscando la manera de saber como vivir y ser mas obedientes
delante de EL.
1.
Si nuestro estudio de la Biblia es por curiosidad, nosotros no
podremos ver las respuestas a nuestras preguntas cuando nosotros las
encontramos.
2.
S nosotros reconocemos “la voz del Señor”, cuando la oigamos,
dependerá de nuestra actitud.
a.
Dijo Cristo; <<El que quiera hacer la voluntad de Dios,
conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta>>,
(Juan 7:17). También dijo Pablo; (2 Tesalonicenses 2:12-12).
b.
Es como si Dios nos estuviera preguntando antes de permitirnos
discernir la verdad; ¿Por qué quieren ustedes saber esto? ¿Qué piensan
hacer con esta información?
C.
Nuestra seria prontitud para obedecer al Señor se indica por la
manera en que nosotros nos concentramos mas en lo que tenemos que hacer,
que en lo que queremos hacer.
D.
La avidez genuina para hacer la voluntad de Dios incluye una buena
disposición.
1.
Para hacer cualquier cosa que EL nos ordene.
2.
Para hacerlo con toda nuestra fuerza.
3.
Para hacerlo sin tardanza.
E.
Dijo David; “Me apresure y no me retarde en guardar tus
mandamientos”, (Salmos 119:60).
CONCLUSION:
- Nosotros debemos de
seguir el ejemplo de David; “Apresurarnos, no retardarnos en guardar
sus mandamientos”.
- Nosotros debemos
motivarnos por el tipo de actitud que Pablo tenia.
- El dijo; ¿Señor, que
quieres que yo haga?, (Hechos 9:6).
- Dijo a los hermanos
en Roma; “Así que, en cuanto a mi, pronto estoy a anunciaros el
evangelio también a vosotros que estáis…”, (Romanos 1:15).
- Nosotros podemos ser
los de buen corazón que; “Mas la que cayo en buena tierra, estos son
los que con corazón bueno y recto retienen la palabra pida, y dan fruto
con perseverancia”, (Lucas 8:15).