“HABLA JEHOVA, PORQUE TU SIERVO OYE”

 

(1 Samuel 3:9)

 
 


 

 

 

  1. Es verdad que muy a menudo, nosotros solo “oímos” lo que nosotros queremos oír.
  2. Si nosotros tenemos una mala disposición contra Dios o cualquier parte de su voluntad, eso afectara nuestra manera de “oír”.
    1. Aquellos que no son de “Dios” no lo oirán.
    2. Jesús dijo a los judíos incrédulos: “El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios”, (Juan 8:47).
  3. Cuanto mejor es si nosotros nos determinamos tener la actitud expresada en las palabras del joven Samuel cuando dijo: “Habla Jehová porque tu siervo oye”, (1 Samuel 3:9-10).
  4. ¿Qué es lo que esta envuelto en este tipo de actitud hacia la palabra de Dios?

 

I.                LA REVERENCIA HACIA DIOS MISMO.

 

A.     ¿Qué tan humildes y respetuosos somos nosotros ante Dios?

B.     Antes de una actitud receptiva hacia Dios, esta una disposición reverente hacia el propio Dios; (Eclesiastés 12:13, Lucas 6:46).

C.     Nosotros estaremos deseosos de oír a Dios cuando nosotros nos determinemos ser como los hermanos de Macedonia, entregarnos primeramente a Dios con el respeto genuino; (2 Corintios 8:5).

D.    El deseo de Samuel era: “Habla Jehová,  porque tu siervo oye”, (1 Samuel 3:9).

1.      Lo que nosotros necesitamos es el respeto, que es debido a nuestro Amo.

2.      Eso producirá la sumisión que viene con el respeto.

3.      Desgraciadamente nosotros a veces estamos deseosos de servir a Dios si, pero solo en una capacidad limitada.

E.     Nosotros debemos de tener la actitud de un: “Sirviente bueno y fiel”, (Mateo 25:21).

 

II.            LA SENSIBILIDAD A LA VERDAD DIVINA.

 

A.     ¿Somos nosotros de los que nos retiramos y nos encerramos en nuestros propios mundos? ¿Qué estamos fríos, habiendo perdido toda sensibilidad a la comunicación hasta con Dios?

B.     ¿Somos nosotros fácilmente tratables?

1.      “La sabiduría que viene de lo alto es <<fácilmente tratable>>”, (Santiago 3:17). Es razonable, “fácil de persuadir”, “Dispuesta  a ser enseñada”.

2.      Con repecto a la verdad divina, estas palabras nos describen como; tiernos, accesibles, abiertos, fáciles de enseñar, receptivos y sensibles.

3.      Un corazón frió e insensible se ilustra por Faraón; (Éxodo 5:2, 10:3).

a.       También el rey Joacim; (Jeremías 36:1-9, 22-25).

b.      Como el rey Joás después de la muerte de Joiada; (2 Crónicas 24:1-2, 15, 18-19; 36:15-16).

4.      El corazón sensible se ilustra por Josias; (2 Reyes 22:1-2, 13, 16-20; 23:1-3, 21-23).

a.      En Cornelio también; (Hechos 10:4-6, 24, 33).

b.      Como David cuando se humillo delante de Dios; (Salmos 51:17).

C.     ¿Qué sentimos en nuestros oídos en nuestros corazones cuando oímos la palabra de Dios?

1.      ¿Toca un cordón sensible la palabra de Dios dentro de nosotros?

2.      ¿Esta nuestra mente en armonía con la mente de Dios?

3.      Responder, motivarnos a la sensibilidad de la verdad divina, es ser insensibles a las tentaciones del diablo. Dijo T.O. Chissholm; “Sepultado con Cristo, mi redentor bendito, muerto a la vieja vida de delitos y pecados. Satanás puede llamarme, el mundo puede rogarme, pero no hay ninguna voz dentro de que conteste”.

D.     En términos prácticos, ¿a que debemos nuestra prontitud para oír?

1.      ¿Estamos nosotros deseosos para un estudio de la Biblia?

2.      ¿Buscamos honestamente oír la predicación y la enseñanza de la palabra de Dios?

3.      ¿Cómo responderemos nosotros a aquellos que vienen a nosotros en el nombre del Señor con algo que nosotros necesitamos oír?

a.       Pablo pregunto; “Me he hecho vuestro enemigo, por deciros la verdad”, (Gálatas 4:16).

b.      ¿Es nuestra reacción como la de Asa rey de Israel?, (2 Crónicas 16:10; Hebreos 13:17).

E.     Jesús nos advirtió cuando dijo; “Mirad, pues, como oís; porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, aun lo que piensa tener se le quitara”, (Lucas 8:18).

 

III.       LA PRONTITUD PARA OBEDECER A DIOS.

 

A.     ¿Estamos nosotros ávidos y listos para obedecer a Dios?

1.      ¿Somos nosotros unos que atendemos prontamente cuando Dios llama?

2.      ¿Estamos nosotros listos y deseosos de hacer su voluntad?

3.      Uno como padre puede hacer una advertencia a un hijo diciéndole;  “Yo no quiero tener que preguntar una segunda vez”.

4.      ¿Cuántos “veces tiene el Señor” que preguntarnos a nosotros que hagamos su voluntad?

a.      El resistirse a obedecer a Dios es ilustrado en el ejemplo de Moisés, (Éxodo 4:13-14).

b.      La prontitud para obedecer a Dios es ilustrada por el ejemplo de Isaías; (Isaías 6:8).

B.     Nosotros debemos de proponernos escuchar a Dios. Nosotros debemos de estar buscando la manera de saber como vivir y ser mas obedientes delante de EL.

1.      Si nuestro estudio de la Biblia es por curiosidad, nosotros no podremos ver las respuestas a nuestras preguntas cuando nosotros las encontramos.

2.      S nosotros reconocemos “la voz del Señor”, cuando la oigamos, dependerá de nuestra actitud.

a.      Dijo Cristo; <<El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta>>, (Juan 7:17). También dijo Pablo; (2 Tesalonicenses 2:12-12).

b.      Es como si Dios nos estuviera preguntando antes de permitirnos discernir la verdad; ¿Por qué quieren ustedes saber esto? ¿Qué piensan hacer con esta información?

C.     Nuestra seria prontitud para obedecer al Señor se indica por la manera en que nosotros nos concentramos mas en lo que tenemos que hacer, que en lo que queremos hacer.

D.     La avidez genuina para hacer la voluntad de Dios incluye una buena disposición.

1.      Para hacer cualquier cosa que EL nos ordene.

2.      Para hacerlo con toda nuestra fuerza.

3.      Para hacerlo sin tardanza.

E.      Dijo David; “Me apresure y no me retarde en guardar tus mandamientos”, (Salmos 119:60).

 

CONCLUSION:

 

  1. Nosotros debemos de seguir el ejemplo de David; “Apresurarnos, no retardarnos en guardar sus mandamientos”.
  2. Nosotros debemos motivarnos por el tipo de actitud que Pablo tenia.
    1. El dijo; ¿Señor, que quieres que yo haga?, (Hechos 9:6).
    2. Dijo a los hermanos en Roma; “Así que, en cuanto a mi, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis…”, (Romanos 1:15).
  3. Nosotros podemos ser los de buen corazón que; “Mas la que cayo en buena tierra, estos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra pida, y dan fruto con perseverancia”, (Lucas 8:15).

 

                      

 

               

 

 

 

 

 

 

 
 

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