La carta a los Hebreos, es una de exhortación. “Exhortar” significa: Rogar, animar, un pedido fervoroso, consuelo, una petición.
Es por medio de la Biblia que Dios nos ánima a dejar lo malo y a seguir lo bueno. Los hermanos hebreos del primer siglo, a quienes es dirigida la “Epístola a los Hebreos”, traé con sigo en su totalidad, exhortaciones que no solamente eran necesarias para los primeros lectores, sino también para nosotros los que la leemos hoy. Muchas cosas pueden desviarnos de nuestra fe en Cristo y hacernos perder lo mejor de todo lo que Dios pudiera darnos. Es por eso que el escritor a los hebreos pide a los a los hermanos muy fervorosamente a aprender a vivir delante de Dios en este mundo, según él lo enseña y no según los principios del mundo.
Lo más difícil, pienso, es no necesariamente cumplir con ciertos actos externos de adoración, sino el de vivir una vida que sea conforme a la voluntad de Dios, debemos amar a Dios tanto así como para querer ser como su Hijo lo fue mientras estuvo en este mundo. Dios conoce de nuestras devilidades y esfuerzos por lo que nos motiva a vivir conforme a sus enseñanzas por medio de incentivos insuperables a los que el mundo ofrece, es que Dios nos ama (Juan 3:16; Tito 3:4,5), y quiere lo mejor para nosotros, el pecado nos engaña haciéndonos creer que esto o aquello es lo mejor para nosotros en esta vida, pero finalmente produce sufrimiento, vergüenza dolor y muerte. En Hebreos 13:5,6 encontramos ciertas enseñanzas de Dios en relación a como vivir en este mundo.
Primeramente Dios nos enseña a vivir una vida sin avaricia. Nos dice “Sean vuestras costumbres sin avaricia” (Heb. 15:5). La avaricia es la ansiedad de tener más, de tener lo pertenece a los otros, es ser ansioso de posesiones, codicioso, amante del dinero, ambicioso. Dios nos anima a no ser codiciosos porque esto solamente traé males. La avaricia según el apóstol Pablo es idolatría, pues la persona que ama al dinero y el tener posesiones, deposita su confianza en lo que tiene, el dinero, es el todo para él o ella, ahí están puestas sus esperanzas. El dinero es el dios de muchos en este mundo. Sin lugar a dudas puede afectar nuestras vidas. La avaricia realmente destruyó la vida de hombres de Dios. Recordemos el caso de Balaam que a pesar de sus palabras a los enviados por Balac (Ver Números 22:16-18) para que éste viniera a él y pronunciara palabra de maldición sobre Israel, cayó en la avaricia, y no pudiendo maldecir al pueblo de Dios, entonces aconsejo por amor al dinero el mal para Isael (Nr. 25:1 31:16), su fin fue terrible. Otro ejemplo es Acan (Josue 7:22-26), el caso de Judas, es otro ejemplo muy triste (Mateo 26.15). Dios nos advierte del gran peligro que hay en el ser avaro con estos ejemplos. Nuestra manera o estilo de vida dice el escritor en la carta a los Hebreos, debe ser, no una en la cual estemos ansiosos por tener más, sino una de confiada dependencia en la providencia de Dios. Haremos bien en seguir este consejo de Dios y de enseñarlo a los hermanos, no sólo con palabras sino con nuestro ejemplo (Tito 2:7). ...
Continuaré Dios mediante en una nueva oportunidad con estás consideraciones. Que nuestro Dios nos bendiga y ayude en todo siempre.
LUIS ALFREDO CHEE AMADOR
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