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Durante la Guerra Civil, (Civil War), un campesino fue llamado a la
batalla. Su esposa había muerto y solo el cuidaba de sus hijos. Pero
un hombre no casado llego a su casa y se ofreció a ir a la guerra en
su lugar. Por el bienestar de sus hijos el hombre acepto la oferta.
El muy generoso amigo marcho hacia la batalla, y en el primer
encuentro le dispararon y murió.
Cuando el campesino escucho lo que había pasado, fue al campo de
batalla y trajo el cuerpo. Enterró a su amigo en los terrenos de la
iglesia del pueblo, y puso estas palabras en la piedra a la cabecera
de la tumba:
“El murió por mi”.
Esta es una historia muy conmovedora. Pero la verdad del evangelio
es que Jesús dio su vida por nosotros cuando éramos sus enemigos!.
Romanos 5:8-10. La aplicación es tremenda. Si Cristo murió
por nosotros cuando éramos sus enemigos, ¿Cuánto mas hará el Cristo
vivo por nosotros ahora que nos ha hecho sus amigos?.
Podemos estar bien seguros de que no tan solo nos guarda de la ira
de Dios, Romanos 5:9, sino que EL nos dará también todas las
cosas, Romanos 8:32—En esta vida y en la venidera. Es muy
maravilloso y muy hermoso el poder decir.
“El Murió Por Mi”.
A
Jesús daré diario mi amor y con gratitud le adorare; Porque EL dio
su vida por mi, le daré gracias todos los Días de mi vida. Jesús
tomo nuestro lugar y nos dio su paz.
Con Amor en Cristo: Aurelio Ortega.
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