“Enfermedades del Corazón y su Cura”
(Mt 5:8; Prov 4:23)

 

                                                             

 

 

 

 
 

                                                                                                                                          

                                                                                                                                       Lección Dos

 

Venciendo los juicios ásperos y la manía de criticar

 

INTRODUCCIÓN

 

A.           Uno de los más conocidos dichos de Jesús es encontrado en Mateo 7: 1 “No juzguéis, para que no seáis juzgados”. Al mismo tiempo es uno de los textos más  tergiversados de la Biblia. A veces cuando alguien es reprendido por sus transgresiones se cita este texto diciendo “La Biblia dice no juzguéis, así que usted no tiene derecho de emitir juicio contra mí”. Aun personas que no son religiosas se apegan a esta expresión para evitar ser censurados en su conducta o prácticas.

 

B.     Pero ¿Es verdad esta idea de que nunca deberíamos “juzgar” la conducta o prácticas de otros. ¿Cuál es el verdadero significado de  textos como Mateo 7:1 y Santiago 4: 11 donde se condena el acto de juzgar a los demás?.

 

C.   El propósito de este estudio es mostrar que en estos textos la Biblia no está condenando todo tipo de juicios, sino los  juicios  ásperos, precipitados, injustos e hipócritas (juzgar sin fijarse en los propios defectos de uno).  Veremos que JUZGAR es una palabra de un significado amplio y que es usada en varios sentidos en La Biblia.. Hay básicamente dos tipos de juicios: Buenos Juicios y Malos Juicios. Este estudio estará  identificando principalmente este último tipo de juicios los cuáles Jesús nos prohíbe. Pero también estudiaremos la palabra JUZGAR en los varios sentidos en que es usada en el Nuevo Testamento. Hay malas formas de juzgar que debemos evitar, pero también hay formas buenas de juzgar, las cuales somos mandados a practicar.

 

D.     El Plan y los Puntos de este estudio:

         1.     ¿Qué es JUZGAR?

2.   La Biblia no Condena Todo tipo de Juicios o  Formas de “JUZGAR”. El N. T. hace diferencia entre  buenos   juicios y malos juicios. En este punto  consideraremos estos tres aspectos:

      - Es  un error  citar  Mateo 7:1 para decir que no tenemos que juzgar  nunca.

      - ¿Cuál es la Clase de Juicios que Jesús no Prohíbe?

      - ¿Cuál es la Clase de Juicios que Jesús Prohíbe?

3.    El Remedio Para Superar los Juicios Pecaminosos.

 

 

I.       ¿Qué es juzgar?

 

A.     Definiendo la palabra “JUZGAR”

 

1.  Es una palabra amplia, con muchas definiciones, pero básicamente significa: “separar, discernir, condenar”. El contexto debe indicarnos en qué sentido es usado el término.

 

2.   Cito a continuación esta buena definición de un artículo: “... el verbo gr. “Krino” (juzgar) originalmente significó “Separar, seleccionar, o elegir”. Un erudito ha señalado que en la literatura griega este verbo es usado en una variedad de formas, y puede significar “estimar, interpretar o decidir un asunto”. Lindell y Scott observan que los poetas atenienses usaron la palabra o para acusar, cuestionar o condenar a alguien o algo” (tomado de “No Juzguéis”, por Leon Odom, EL EXPOSITOR – Marzo 2003)

 

3.    Del verbo griego KRINO se obtiene también la palabra “CRITICAR”. Por lo general se considera la acción de criticar sólo en su sentido negativo como “señalar los defectos de otros”. Sin embargo hacer una crítica no significa más que “evaluar”. Esta evaluación puede ser negativa o positiva, destructiva o constructiva, buena o mala. Por supuesto los cristianos no debemos ser “criticones” o “hipercríticos”.  Hay un cierto lugar para la crítica sana en la vida. Estas “criticas” (o juicios) deben ser justas, apropiadas; surgidas de la mejor de las intenciones; y sobre todo deben ser dirigidas personalmente.  La “crítica” que no tiene éstas características es más bien “murmuración” (Fil 2:14; Sant 4:11; 5:9)

 

B.     ¿Juzgar o no Juzgar?

 

1.     Parece una “aparente contradicción bíblica” porque:

 

a)     JUZGAR a veces  es prohibido en algunos textos.

 (1)     Mateo 7:1 “No juzguéis, para que no seáis juzgados”

 (2)     Lc 6:37  “No juzguéis y no seréis juzgados”

 (3)     Sant 4:11 “... el que murmura del hermano y juzga a su hermano...”

 (4)    Rom 14:3, 4, 10-13  “Pero tu ¿Por qué juzgas a tu hermano?”(Rom 14:10). “...ya no nos juzguemos más los unos a los otros...” (Rom 14:13).

 

b)    Y en otros textos JUZGAR es aprobado y mandado.

 (1)   Jn 7:24  “... No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio”

 (2)    Lc 12:57 “Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo”

 (3)  1 Cor 5: 3, 12-13. La iglesia en Corinto debía “juzgar” a un hermano fornicario porque no se arrepentía.

 (4)    También se aprueba el “juzgar” en textos como 1 Cor  10:15; 11:13.

 

2.     ¿Como se explica esta “aparente contradicción bíblica”?, Y ¿Qué quiso decir Jesús con la frase “no juzguéis para que no seáis juzgados”?

 

a)    La explicación es que como hemos visto en la definición de JUZGAR (punto I, A), esta palabra es usada en más de un sentido en el N. T.  Por otro lado, sabemos también que la Palabra de Dios nos se contradice.

 

b)  Entonces tenemos que aprender que hay diferentes clases de juicios, pero básicamente se diferencian en:

(1)     Malos juicios. O  una forma de JUZGAR que es condenada.

(2)     Buenos Juicios. O  una forma de JUZGAR que es aprobada y mandada.

 

 

En el siguiente punto queremos enfatizar entonces el hecho que...

 

 

 

 

 

II.     LA BIBLIA NO CONDENA TODO TIPO DE JUICIOS O FORMA DE JUZGAR

 

 A.      Algunos citan las palabras de Jesús en Mt 7:1 “No juzguéis, para que no seáis juzgados”, con el fin de evitar cualquier tipo de juicio o acción de juzgar.

 

1.     La impresión es de que no deberíamos hacer nunca juicios  de lo que vemos en otros.

 

2.  Pero, ¿Es verdad esto?, ¿Nunca debemos juzgar lo justo o el error en otros? ¿Es realmente lo que Jesús quiso decir en Mateo 7:1. La respuesta enfática es  NO. Usar  Mateo 7:1 para indicar que “la Biblia condena el acto de juzgar siempre o que se prohíbe al hombre todo juicio hacia los demás” es abusar y mal interpretar este texto.

 

3.   El problema surge porque quienes citan  Mateo 7:1  con  la idea de condenar todo juicio están aislando el  v. 1 de su contexto inmediato (Mt 7:1-6)

 

4.    Un análisis de Mateo 7:1-6, nos lleva a las siguientes conclusiones:

a)    El tipo de juicio que Jesús prohíbe aquí es el  Juzgar cuando alguien está ciego a  sus propias fallas. La hipocresía del que juzga (condena) a otros aunque él mismo tenga defectos en su vida que no quiere corregir (Mt 7:3-4). Pablo también habló de la consideración de uno mismo al querer ayudar a otros (Gal 6:1)

b)    El Juzgar sin misericordia y amor.

        (1)    Como también el texto paralelo de Lc 6:37-38  lo indica.

        (2)   Una versión  parafraseada del texto en Mt 7:1 dice: “no seas duro con los demás, para que no sean duros contigo”.

  (3)   Este fue el gran error de los Fariseos. Muchas veces tenían razón al criticar a otros, pero ellos lo hacían no con amor sino con orgullo y sin considerar sus propios defectos.

 (4)   Hoy día nosotros podríamos cometer este mismo error al criticar a hermanos y  las denominaciones sin mostrar mansedumbre y sincero amor (2 Tim 2:24-26).

c)    Jesús no condenó toda forma de juicio en este texto. Sabemos esto porque:

(1)   En la ilustración Jesús indicó que  SI debemos sacar “la paja en el ojo del hermano”, Mt 7:4-5. (Otras versiones dicen “mota” BLA, o “viruta de aserrín” NIV; figura usada para indicar pequeños errores o faltas). Esto aclara que Jesús no prohibió aquí el juzgar en sentido absoluto, pero si enfatizó que nuestra más alta preocupación debe ser nuestros propios pecados y los cambios que necesitemos para corregirlos. Esta figura  destaca la necesidad de ayuda, y la forma en como debe acercarse el que da la ayuda: siendo muy cuidadosos y comprensivos. El pecado o error en la vida de quien sea es siempre un asunto muy delicado.

(2)   Mateo 7:6 implica la necesidad de “juzgar” en el sentido de discernir  o hacer la diferencia acerca de quienes son “perros” y quienes son “los cerdos”.

(a)  Las dos ilustraciones se refieren a que no debemos desperdiciar lo “bueno y  santo” (el evangelio, la enseñanza de la Palabra) con aquellos que nos son receptivos; pero con aquellos que si lo son debemos hacer todo intento por  sacarlos de sus errores ( Hech 13:42-46).

(b)   Al parecer Jesús añadió lo del vs. 6 para equilibrar lo que había dicho antes ( Mt 7:1-5).  La idea es que aunque no debemos ser hipercríticos o andar inspeccionando cada palabra y acción de los demás; tampoco debemos ser “ingenuos”.

 

B.       ¿Cuál es la Clase de Juicios que Jesús NO Prohíbe?

 

1.     Los Juicios de las cortes civiles – Rom 13:1-7

a)     Son juicios hechos por tribunales terrenales.

b)    Dios les dio a los gobiernos civiles el derecho de juzgar (1 Ped 2:13-14; Tito 3:1; Rom 13:1

c)   Por supuesto entendemos que a veces estos tribunales pueden cometer injusticias porque no son infalibles; sin embargo debemos sujetarnos en todo lo que podamos hacer como cristianos (Hech 4:19; 5:28-29)

 

2.    Una iglesia juzgando las diferencias entre los hermanos – 1 Cor 6:1-8

a)  Los de Corinto fueron mandados a nombrar jueces para decidir (juzgar) las diferencias entre los hermanos de manera que ellos no llevaran sus diferencias delante de los incrédulos.

b)    Fue la práctica de la sociedad de ese tiempo demandarse judicialmente, pero eran juicios muy corruptos e injustos. Ellos no debían seguir actuando como los del mundo. Pablo les recuerda que solamente los cristianos están capacitados para juzgar problemas entre cristianos porque solamente éstos conocen las leyes de Dios sobre relaciones interpersonales (Mt 18:15-17; Lc 17: 3-4)

c)    Aun hoy día, cuando hay diferencias en cuanto al dinero, malos entendidos, etc... es bueno que haya un hermano sabio que oiga a las dos partes. Esto podría ayudarles a tener paz. Pero no debería recurrirse a esto sin tratar primero de resolver el problema privadamente (Mt 5:23-25; 18:15-17)

 

3.     Una iglesia juzgando a miembros rebeldes – 1 Cor 5:1-13; 2Tes 3:6, 14-15

a)       En la iglesia en Corinto hubo un fornicario, pero ellos no estaban haciendo nada  (1 Cor 5:12-13)

b)       Otros hermanos pueden “andar desordenadamente” por otros pecados (2 Tes 3:6, 14 –15)

c)      Estos textos no tratan de los débiles que quieren crecer, sino de “rebeldes” (1Cor 5:11), es decir, hermanos que persisten en el pecado sin admitir la falta y sin arrepentirse. Aun en este último caso, con amor, debemos hablarles primero en privado; y como último remedio hay que juzgarles (1 Cor 5:3, 11-13): ¡No podemos tener comunión con ellos!

(1)   El juzgar aquí consistía en que debían “decidir” aplicar la disciplina bíblica necesaria y entender (discernir) que el pecador en esa actitud era una mala influencia (“levadura” 1 Cor 5:6-8) que contaminaba la iglesia (Ef 5:25-27). Había que juzgar en este sentido por amor al hermano y la salud de la congregación.

(2)    No fue un mal juicio porque era un caso bien conocido.

(3)  Aunque en situaciones así siempre hay quienes se quejan: “me están juzgando”.  Pero si está echo con amor, mansedumbre y misericordia es juicio que Dios nos manda hacer.

 

4.     Juzgando a los hombres de ser “falsos maestros” – Mateo 7:15

a)        Somos mandados a “probar los espíritus” si son de Dios o no (1 Juan 4:1)

b)        Por supuesto no debemos juzgar en mala forma, “insultos, orgullo, etc. Pero sí debemos advertir en contra del gran peligro: seguir al hombre y no a Dios.

c)        El sectarismo es peligroso.

(1)  Algunos enseñan que hay que llegar a Dios a través de su tradición (“la iglesia de Cristo”, otros, etc)

(2)   Otros enseñan que no necesita cumplir con todas las condiciones dadas por Cristo para ser salvo (Mr 16:16; Hech 2:38). Ellos dicen “levante la mano, ore y acepte a Cristo” y  ya es salvo.

 

5.    Juzgar para ver la verdad – 1 Cor 10:15-16, 11:13

a)          Hay terminología parecida en Lc 7:43 y Hechos 15:19.

b)          La idea es que para conocer la verdad de las cosas de Dios tenemos que interpretar la Biblia. Verla, analizarla y “juzgar” (decidir) cual va a ser nuestro camino.

c)          El hombre es responsable de “juzgar” en este sentido haciendo uso de las facultades que Dios le ha dado (Hech 17:11; Ef 5:17. Debemos usar el sentido común (buen juicio) para discernir entre lo correcto e incorrecto. Si amamos la verdad de todo corazón podemos entender la voluntad de Dios para con nosotros. Pero si queremos agradar al hermano, la religión de los padres, etc. No entenderemos correctamente.

 

6.     Juzgar  para  condenar  al  pecado  y  al  pecador  advirtiendo  de  peligros   espirituales

a)    2 Tim 4:1-2 “Reprender”, significa “exponer o condenar como malo”

(1)    Por lo tanto, ningún cristiano, y especialmente un predicador, puede ser fiel si no condena el pecado y al pecador.

(2)   Al hacerlo, el predicador nombrará ciertas clases de conducta como “obras de la carne” (Gal 5:19-21)

(3)   De esta forma el predicador sólo registra el juicio de Dios acerca del pecado. Él no está expresando sus propios juicios.

b)   Uno no puede predicar contra el vivir pecaminoso y convencer al pecador de semejante vida sin criticar (juzgar) a él en su error  (Gal 6:1-2; Sant 5:19-20)

(1)   ¿No juzgó Pedro a los judíos el día de Pentecostés (Hech  2) por el acto de asesinar a su Mesías? ¡Ciertamente él lo hizo¡ Pero fue buen juicio, porque fue la verdad, y porque buscaba persuadirles al arrepentimiento.

c)  El apóstol Pablo varias veces juzgaba así con el fin de dar advertencias espirituales:

(1)          Fil 3:18-19

(2)          Capítulos y libros enteros con este propósito. Por Ej. 1 Tim 4; 2 Tim 3, 4; Galatas, 2 Corintios, Hebreos, etc

(3)          2 Tim 4:14-15 ¿Pablo estaba juzgando?. SÍ, pero era buen juicio porque hubo peligro por hermanos problemáticos. Pablo les criticaba, pero no estaba “chismeando” acerca de ellos porque él les había tratado de corregir, pero eran rebeldes .

(4)          ¿Los de la casa de Cloé eran chismosos? NO, ellos “juzgaron” que debían buscar ayuda del apóstol  Pablo para solucionar problemas y corregir pecados de hermanos. Esto no fue mal juicio ni “chismear”.

d)    Hubo apostasía de hermanos, y hoy día también existe este peligro.

(1)    La palabra Apostasía significa apartarse gradualmente de Dios.

(2)   Algunos juzgan en estos casos en base al “partidismo”. Debemos procurar nosotros respetar en todo la autoridad de Cristo y Su Palabra, y no descalificar, ni insultar a otros cristianos. Pero el amor sí exige que se señale características de la apostasía y cómo se ha dejado la autoridad de Dios.

 

Hemos visto la clase de juicios o el juzgar en sentido positivo, veamos ahora....

 

 

C.      ¿Cuál es la clase de Juicios que Jesús Prohíbe?

 

1.     Los juicios ásperos, severos e hipercríticos – Mateo 7:1-2

a)          Como hemos visto en las conclusiones sobre este texto (II, A, 4), Se trata del juzgar sin amor ni compasión.

b)    Llevarse bien con los demás es en gran parte un asunto de espíritu. Por una parte hay un espíritu amoroso, comprensivo, que piensa lo mejor y que trata  siempre de levantar y ayudar al prójimo. Por otro lado hay un espíritu severo, implacable, de crítica, que siempre quiere encontrar faltas, un espíritu malicioso y hasta calumnioso. Así eran muchos escribas y fariseos del tiempo de Jesús y con este espíritu trataron a Jesús. Tener un espíritu así no hace bien a nadie, y es lo que Jesús estaba criticando en Mt 7:1-6.

c)  No podemos esperar recibir comprensión y misericordia de Dios y de otras personas por nuestras fallas si no somos así al juzgar a otros (Mt 7:2)

(1)        Sant 2:13 “Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia”

(2)        Gál 6:7, nos recuerda que segaremos según lo que sembremos.

 

2.     El Juicio Hipócrita- Mt 7:3-4

a)   Hemos visto que  una de los puntos principales de Jesús en  este texto fue condenar el declarar faltas de otros con orgullo, sin considerar los propios defectos.

b)   Es un hecho que nuestros pecados no nos parecen tan malos como los mismos pecados a veces en la vida de otros (Rom 2:1-3)

(1)   El hermano Paul Earnhart comentando sobre Mt 7:1-6 dice “Si tú te enfocas sobremanera en los problemas de otros es porque no estás prestando mucha atención a los tuyos. Por esta razón tenemos a muchos cirujanos ciegos que afirman querer ayudar a otros pero no han hecho nada para sí mismos”

c)   La solución es que pasemos más tiempo “examinándonos a nosotros mismos” (“saca primero la viga de tu propio ojo”, Mt 7:3).

(1)    Note como Pablo exhortaba a los hermanos constantemente a hacer esto:

        2 Cor 13:5; 1 Cor 11:28, 31.

(2)    El punto es que si queremos ser buenos críticos de los demás debemos ser buenos críticos de nosotros mismos.

(3)   Aplicación: hermanos hoy día quieren corregir a otros sobre errores en la Cena del Señor, la música instrumental, el uso de la Ofrenda, etc... Pero pelean, insultan.  Su juicio así es malo, se hecha  a perder.

Podemos caer también en la hipocresía al enfocarnos tanto en criticar a las sectas cuando hay poco amor y preocupación en la iglesia local.

(4)   Manifestar una actitud de “soy más santo que tú al criticar o condenar a otros” (“fariseísmo”), no agrada a Dios (Lc 18:9-14)

 

 

 

3.     Juzgar el Destino Final de Otros –  Mt 7:1; Rom 14:10-12

a)   La palabra “juzguéis” en Mt 7:1, es traducción de la palabra griega Krino, que también se encuentra en pasajes como Jn 12:48; Hech 17:31 y 2 Tim 4:1, lo cual indica que el tipo de juicio prohibido en este texto también es el de la presunción  de determinar la salvación (final) o la falta de ella en otros.

b)   Pero la Biblia deja claro que es sólo de Dios la determinación de nuestro destino final (Rom 14:10-12).

c)     Objeción: “¡La Biblia  les juzga!”, Sí, pero dos puntos para tener en mente:

(1)    Es bueno leer el texto bíblico que condena la práctica y decirles ¡están en peligro!. Pero cuidado con agregar sus opiniones.

(2)    No se olvide de la misericordia. Aunque uno esté mal a veces se extiende piedad. Por tanto no pronuncie usted sentencia: “¡tu vas al infierno!”

d)    Como no es correcto que “juzguemos” a otros que están errados diciendo ¡ van al infierno!. Tampoco es correcto “juzgar” que otros van al cielo sin importar  si respetan o no la Palabra de Dios. Algunos a veces manifiestan este error al no querer analizar cada  práctica con la Biblia y decir frases como “no hay que discutir sobre diferencias de entendimiento” o “ Está bien, todos vamos al cielo”.

 

4.    Juzgar los motivos de otros – Santiago 4:11-12

a)   Comentando sobre este texto Guy N. Woods dice que el juicio condenado “es imputar motivos indignos a otros, colocar la más mala interpretación posible sobre sus obras y acciones... son juicios ejercitados sin la información suficiente por personas que no tienen el derecho para hacerlo, y cuyo proyecto es la destrucción, denigración y difamación del carácter” (citado por Wendel Winkler)

b)    La prohibición de Juzgar en Sant 4:11-12 trata entonces del pecado de atribuir motivos malos al prójimo sin evidencia.  Se condena aquí el juicio basado en “prejuicios”, y realizado de forma calumniosa.

       (1)   Note que el “juzgar” de este texto esta relacionado con la práctica de “murmurar” (v.11). Compárese Sant 5:9; Fil 2:14.

c)    A menudo cuando juzgamos a alguien tratamos de juzgar sus motivos (“tenemos malas sospechas”). Pero en verdad este es un juicio imposible porque:

(1)    No podemos conocer la mente del hombre. No somos como Jesús que “sabía lo que hay en el hombre” (Jn 2:25)

(2)    Pablo preguntó “porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él?... (1 Cor 2:11).

d)        No hay manera entonces de estar seguros de los motivos de otros cuando actúan. Por eso podemos decir “hizo esto o aquello”, pero no podemos decir; “hizo esto o aquello porque...” . Es decir, podemos juzgar hechos pero no motivos.

e)   Lo terrible es que estas “malas sospechas” generalmente están basadas en el odio y mala voluntad hacia alguien.

f)    Algunos juzgaban los motivos de Pablo. Pero él dijo que en este sentido sólo Dios era el Juez (1 Cor 4: 4-5)

 

5.    El Juicio Infundado – Jn 7:24

a)    Muchas veces juzgamos a la ligera, sin conocer toda la verdad ni la totalidad de la situación. Sin tener toda la información o todos los hechos del caso.

b)   En el contexto de Juan 7:24 Jesús “pareció” violar la ley del sábado (v,22-23) pero lo que él hizo fue sanar a un enfermo (Jn 5:1-16), algo que no violó la ley. Por lo que Jesús les dijo “No juzguéis según las apariencias” . Ellos no tomaban en cuenta la obra de Dios (Jn 5:17), ni la misericordia (Mt 12:7).

(1)    Jesús quebrantó la ley del día de reposo exactamente como los sacerdotes lo profanaban cada semana al ofrecer sacrificios (y no tenían culpa, Mt 12:5) y al circuncidar en día de reposo (y no tenían culpa). Y como lo hacían los que desataban a sus animales para llevarlos a beber; o  sacarlos del pozo en día de reposo (y no tenían culpa, Mt 12:11-12)

(2)    Por último Jesús les daba a entender que el que dio la ley está por sobre la ley (Lc 6:5).

c)    El juicio puede ser infundado también por estar basado en doctrinas humanas o en la sabiduría del hombre, y no en la palabra de Dios.

(1)    Mat. 15:1-14 - Los Escribas y Fariseos reprendieron a los discípulos de Jesús por desobedecer las tradiciones humanas. Jesús no dijo que era incorrecto decir esto puesto que nunca deberían criticar a los demás. En realidad, volviéndose los criticó. Dijo que estaban equivocados porque sus juicios estaban basados en la tradición humana y en las doctrinas hechas por los hombres.

 

6.     El Juicio Parcial – 1 Tim 5:21

a)    Un defecto común es dejar que nuestros prejuicios influyan en nuestros juicios. Es casi imposible que juzguemos rectamente cuando tenemos prejuicios con respecto a otra persona.

 b)  Pero la Biblia condena el hacer acepción  (distinción, diferencia) de personas,  porque Dios no es así (Dt 10:17; Hech 10:34)

(1)   La parcialidad es condenada por ejemplo con respecto al trato entre hermanos en las reuniones (Sant 2:1-9)

        (2)   Y especialmente cuando se trata de condenar el pecado en otros (1 Tim 5:20-21)

c)   Se dice que los griegos de la antigüedad a veces llevaban a cabo los juicios importantes en una sala de audiencia reservada y en la oscuridad de la noche, no siendo capaz de ver al hombre que era juzgado, así podían juzgarle sólo sobre la evidencia de los hechos.

d)    El juicio con parcialidad podría hacer que condenáramos severamente una falta en alguien a quien tenemos antipatía o envidia, pero que la misma falta no parezca tan grave en alguien que estimamos más.

 

7.     El Juzgar en Asuntos de Opiniones – Rom 14: 3, 4, 10-13

a)   Los cristianos tenemos que aprender la distinción entre “la Fe” (asuntos de doctrina) y  “las Opiniones” (asuntos de juicio o criterio personal).

(1)    En las Escrituras dios ha revelado un sistema de fe o doctrina por medio de Su Hijo (Heb 1:2). El enseña o autoriza por medio de:

(a)            Mandamientos. Declaraciones explicitas.

(b)            Ejemplos aprobados por los apóstoles inspirados.

(c)            Inferencias Necesarias. Es decir, hay circunstancias en que el llevar a efecto un mandamiento o imitar un ejemplo implica inevitablemente la necesidad de otra cosa no mencionada.

Por Ejemplo: el mandamiento y ejemplo aprobado de tomar la Cena del Señor (Hechos 20:7) implica que haya un lugar para reunirse. De este modo, Dios autoriza un lugar de reuniones. Pero ¿A qué hora se debe tomar la Cena?, ¿Debe la congregación tener su local propio o arrendar un lugar público, o reunirse en una casa particular?, ¿Se toma la Cena sentado o de pie?.

Estas preguntas y muchas más se pueden hacer respecto al culto, la evangelización, las costumbres personales, Etc... . Pero para muchas preguntas detalladas no hay una revelación clara; si no que se deja al criterio, juicio u opinión.

(2)    Debemos reconocer que Dios nos enseña una actitud y responsabilidad en asuntos de “Fe” y otra muy diferente respecto a asuntos de “Opiniones”.

 

b)    El contexto de Romanos 14.

(1)   El capitulo en síntesis trata de libertades autorizadas en asuntos privados, para que la cosa se haga o no. Puede haber diferencias en cosas sobre las cuales Dios no ha prohibido ni ha requerido (en el caso de Rom 14, comer o no ciertos alimentos, y guardar o no ciertos días “santos”). Pero aunque hay “libertad” en estos asuntos, también tiene que haber tolerancia y consideración entre unos y otros.  Pablo instruyó sobre responsabilidades de los “débiles” y de los “fuertes”.

(2)    ¿Cuál era la responsabilidad de los “débiles” (eran “débiles” en el sentido de no reconocer ni aceptar su libertad en Cristo sobre estos asuntos):

(a)     Estar plenamente convencido en su propia mente y ser consecuente con esa creencia (14:5)

(b)            Debía hacerlo para el Señor (14:6-8)

(c)             No debía de “juzgar” al hermano “fuerte” (Rom 14:3-4). No debía criticar ni tratar de imponer sobre los demás sus normas de vida más estrictas, porque Dios no se las exige ni a él, ni a los demás en estos asuntos.

(3)    ¿Cuál es la responsabilidad de los “fuertes”?

(a)    Recibir en comunión y no contender sobre opiniones (Rom 14:1; 15:1).

(b)            No dejar que la opinión del hermano débil sea el criterio de la iglesia.

(c)           No menospreciar al hermano débil (Rom 14.3)

(d)     No causar que el hermano débil caiga (Rom 14:14-15).

          1 Cor 8:10-13 explica bien esta enseñanza y presenta una ilustración. ¿Cómo se aplica esta enseñanza hoy día?. Si algún hermano o hermana tiene alguna convicción semejante  a estas cosas mencionada en Rom 14 y 1 Cor 8, debe vivir de a cuerdo a su convicción. Si alguien en la iglesia le critica o le induce a hacer la cosa condenada por su conciencia, hace que él o ella peque.

 

c)     Distinguir entre “la fe” y las Opiniones en las Enseñanzas Genéricas.

Hay muchos mandamientos cuya aplicación requiere decidir sobre qué métodos o medios usar para llevarlos a la práctica, sea en forma individual o colectiva. El Señor nos deja en estos casos margen al juicio humano. Por supuesto Dios quiere que aprobemos siempre lo mejor (Fil 1:10).  Notemos algunos Ejemplos:

(1)    El cristiano debe estudiar.

Puede hacerlo sólo, con su familia, con otros hermanos. Puede escoger qué libros o temas; en qué horario y  con qué frecuencia estudiar, Etc; . Es asunto individual. Los hábitos o costumbres  de uno no tienen que ser necesariamente los mismos de otros. Si uno quiere exhortar (animar) a otros a estudiar tanto como uno está bien; pero la aplicación es asunto individual. Ni los Ancianos en una iglesia local tienen autoridad para decidir todos estos detalles (1 Ped 5:3)

(2)    Cada cristiano debe visitar a los enfermos y ayudar a otros necesitados (Mt 25:36; Sant 1:27; Gál 6:10).

(a)   ¿Cuándo?, ¿Cuánto?, ¿Con cuánta ayuda?. Es deber personal. Cada uno debe decidir (usar su juicio personal). Ni los Ancianos, ni la Junta de Varones tienen el derecho ni la responsabilidad de establecer un programa obligatorio de visitas para los miembros.

(b)   Cada uno hará esto “sin hacer sonar trompeta”. Si usted cree que visita y ayuda mucho; no critique al que no lo hace (usted no sabe bien todas sus razones).  Usted puede animar a otros a que le acompañen, pero es asunto voluntario.

(3)    Cada miembro debe ofrendar.

(a)          No hay legislación del Señor sobre la cantidad. Hech 11:29; 1 Cor 16:2) . Por eso si usted “da mucho” no critique a quienes usted “cree” que dan poco.

(b)          Aunque siendo la ofrenda un mandamiento de aplicación individual; la única forma de saber cuánto ofrendan otros hermanos, sería estar observándolos como “inspector” en el momento de la colecta. Pero  no sería correcto.

 (4)   La lista de obligaciones individuales es larga. Lo que se ha dicho sobre estudiar, visitar, ayudar, ofrendar, también se puede decir sobre asuntos como: orar, cantar, criar los hijos, las relaciones y deberes domésticos, administrar las finanzas personales, la asociación con los del mundo, las cualidades del carácter cristiano, Etc...

(5)   Debemos exhortarnos unos a otros con la palabra, y recordarnos de los principios e instrucciones divinas (en forma privada o pública), y luego dejar que cada individuo lleve la enseñanza “al terreno de la práctica”.

(6)    Dios sabe cómo andamos en  nuestro desarrollo espiritual; pero no es tan fácil que nosotros juzguemos la condición espiritual del hermano. ¿Qué hermano por capacitado que sea podría hacer una lista completa de todo lo involucrado en la palabra “gratitud”, o “humildad”; Etc,?. Si el predicador u otro hermano tiene la autoridad para ser “el juez” de sus hermanos en todas las cualidades de carácter o en la conducta del cristiano? ¿Dónde está la libertad del cristiano?, ¿Para qué sirve su propio juicio o su propia conciencia?

 

 

III.     El REMEDIO PARA EL JUZGAR PECAMINOSO

 

          A.      El Amor  -  1 Corintios  13:7

 

1.     “Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”

(a)               El amor siempre está “deseoso de creer lo mejor”. No es movido por cualquier rumor, sospecha o duda. No es pesimista con respecto a los demás.

(b)              Recuerde que una de las actitudes que Jesús criticaba a Escribas y Fariseos en Mt 7:1 fue su falta de amor y compasión al juzgar a otros.

 

2.     1 Pedro 4:8. El amor puede “cubrir multitud de pecados” en un sentido,  porque  un hermano amoroso no estará dando tanta importancia a cada equivocación o debilidad de hermanos que se esfuerzan por cambiar. Por eso no será tan duro al juzgarles, y estará siempre dispuesto a perdonar esas faltas.

 

B.      Busque lo Bueno en los Demás.

 

1.   Nadie puede vivir feliz  en una dieta de negativismo  y  pesimismo.

 

2.    Aunque Pablo fue blasfemo, perseguidor e injuriador.  Dios vio en él la posibilidad de ser “un vaso escogido” para sus usos  (1 Tim 1: 13; Heb 9:15; 26:16)

 

3.   Seamos más como Jesús era con los apóstoles, que a pesar de sus debilidades él les miraba con misericordia y con mucha paciencia, y así logró transformarles en los hombres más fuertes que el mundo haya conocido (Lc 22:31-32; Hech 4:13). Esta actitud de Jesús es la misma que Dios demuestra para con nosotros cuando nos falta el crecimiento espiritual. Dios tiene misericordia con nosotros si seguimos buscándole y aceptamos con humildad su corrección, arrepintiéndonos de nuestros pecados. Si Dios es así con nosotros ¡seamos así con nuestros hermanos!.

 

4.       Bernabé es  un buen ejemplo de ver lo bueno en los demás (Hech 9:26-31; 15:36-41).

 

C.     Practique la Regla de Oro  -  Mateo 7:12

                    1.      Este principio se aplica en cualquier aspecto de las relaciones interpersonales.

                    2.     Siendo comprensivos al juzgar los errores y defectos en otros es la única forma que podamos tener este mismo trato de vuelta.

 

D.     Practique el  “auto examen” más que el examen a los demás (Mateo 7:3-5)

 

1.          Pablo siempre hacia esta buena sugerencia a  los hermanos:

 (a)     1 Corintios 11:28 “...pruébese cada uno a sí mismo...”

                             (b)     2 Corintios 13:5  “Examinaos a vosotros mismos...”

2.          Es necesario ayudar a los hermanos ( y a otras personas) a eliminar el pecado de su corazón y de sus vidas (Gál 6:1-2; Sant 5:19-20). Pero nuestra más alta prioridad es reconocer y superar nuestros propios defectos (Mt 7:3-5, Gal 6:1)

3.          Al mantener esta perspectiva estaremos mucho mejor capacitados para brindar ayuda con cuidado y compasión a los demás (Mt 7:5).

 

E.     Considere cuánto daño usted causa al corazón de su victima.

 

1.     El juicio áspero, severo, implacable; hiere y desalienta.

2.    El juicio de esta clase crea también animosidad (enemistad, hostilidad, rencor) de otros hacia uno (Mt 7:2). Destruyen la paz y armonía de una familia y de la iglesia.

3.     Es difícil no irritarse al ver arrogancia y “santurronería” en otros.

 

F.   Si se siente impulsado a Juzgar (o criticar) mucho. Sería bueno seguir estos principios:

 

1.     Consiga toda la información; es decir siempre asegúrese bien de los hechos. Recuerde que nuestros juicios son a menudo muy incorrectos (Jn 7:24)

(a)             Elí juzgó mal a Ana, 1 Sam 1:12

(b)            Eliab Juzgó mal a David, 1 Sam 17:17, 28-29

(c)             Lisias juzgó mal a Pablo, Hech 29:37-38

2.   Trate de conocer mejor a la persona que es motivo de sus críticas ( una dosis de proverbio indio: “camine un kilómetro en los zapatos de su hermano antes  de juzgarle”).

4.          Use el modelo correcto: La Palabra de Dios (Rom 15:14; 2 Tim 3:16-17). No sus opiniones personales; no sus caprichos, no sus antojos o manías.

5.          Tenga la actitud correcta.

(a)    Aun cuando existe pecado en alguno, debe ser censurado y expuesto pero con mansedumbre (Gál 6:1) y amor (Ef 4:15)

 

G.   Pida ayuda a Dios para vencer el pecado de juzgar, según las apariencias, con hipocresía y sin compasión (Mt 7:7, Ef 3:20)

 

CONCLUSIÓN

 

A.      Hemos visto  que  “Juzgar” es una palabra de un significado amplio en la Biblia, y que lleva a veces las ideas de: separar, acusar, condenar, discernir, elegir,  decidir; dependiendo del contexto en que es usado el término.

Notamos también  que hay un tipo o clase de Juicios Buenos que Jesús no nos prohíbe, si no por el contrario nos manda efectuar; pero también hay un tipo de Juicios Malos que Jesús SI nos prohíbe, que son principalmente los juicios ásperos, severos, sin compasión, con hipocresía, precipitados, sin fundamento, con parcialidad, maliciosos y calumniosos, y también el juzgar en asuntos de Opiniones.

La solución para el juzgar pecaminoso implica básicamente el desarrollar una buena actitud hacia otros, regulando nuestros juicios con  amor, con la “regla de oro”, y una disposición a buscar más lo bueno que lo malo en los demás.  Pasemos más tiempo “examinándonos a nosotros mismos” para estar en condiciones más correctas al juzgar a otros.

B.      Evitemos entonces los malos juicios, y concentrémonos en practicar las buenas formas de juzgar que Jesús nos manda.  Consideremos también que los juicios ásperos afectan la relación unos con otros porque generan hostilidad y rencor de otros hacia uno.

C.     Por sobre todo, recordemos que un día recibiremos el juicio de Dios (Sant 2:12-13) entre otras   cosas también de los juicios y sentencias que emitimos en esta vida.


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La idea principal de estas lecciones es tomada del libro “Enfermedades del Corazón y su Cura”, del autor Wendell Winkler, versión al español por Jaime Restrepo M. , 1992.

Publicado por el hermano Cesar Morales en la Pagina Web de la Iglesia de Cristo en La Florida, Región Metropolitana, CHILE. www.iglesiadecristoenlaflorida.com (cabe señalar que no se publicó todo el material del libro).

Otros Artículos, Sermones y Comentarios usados:

1.  “Juzgar”, Gardner Hall (Sermón en bosquejo publicado en el sitio web: www.creced.com)

2.  “El Juzgar Pecaminoso”,  Mike Willis (Artículo traducido por Jaime Restrepo, en “Sermones y Artículos 5”)

3.  “Juzgar o No Juzgar” (Mateo 7:1-6), Mark Copeland ( “El Evangelio de Mateo”, versión al español de Nicolás Hernández,  en  www.amigoval.com)

4.  “Mateo 7:1-6, El Juicio hacia los demás”, Wayne Partain, ( “Notas sobre El Evangelio Según Mateo”, 2000)

5. “No Juzguéis”, David Roper ( “La Vida De Cristo, Num 4, p. 13-17, La Verdad Para Hoy, Tomo 8, N° 12)

6. “Notas Sobre Romanos” por Bill H. Reeves (Tercera Edición, 2004)

7.  “Estudiar y Usar Bien la Palabra”, por Wayne Partain (p. 55-72)

 

Presentada en la Clase Bíblica de la Iglesia de Cristo en Talca, los días 25 de Sept., 2 y  9 de Oct. del 2005.

 

 Carlos R. Bello. 

 cbello2@hotmail.com

 

 
 

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