Según estos versículos había división en una iglesia y
esta iglesia no era otra sino una iglesia de Cristo. Ahora pensemos en la
recomendación del apóstol según verso 10, "que no haya entre
vosotros división".
¿Por qué de esta recomendación somos un solo cuerpo (I Cor. 12:16)?
Como un solo cuerpo, debemos estar unidos en una misma mente. Pero esa
mente no es ni la mía ni la suya, sino la de Cristo (I Cor. 2:16). Esta
es la base de la unidad.
Ahora, para lograrla hay que:
(1) Desear ser uno
(2) Desear ser guiados por la mente del Señor.
Para todas las cosas a hacer, hay que pensar si estamos siendo guiados por
la mente del Señor. Por lo tanto, toda cosa que afecte esta unidad,
siguiendo el ejemplo de verso 11, hay que ponerla al conocimiento de la
hermandad aunque algunos no estén de acuerdo. La información dada en
este caso, según verso 12, era una iglesia dividiéndose.
¿Cómo vio el Señor la división de Su cuerpo? La vio como resultado de
la carnalidad (I Cor. 3:3,4).
¿Está dividido Cristo? (vs. 13) Hermanos que fomentan la división no
han entendido el mensaje de Pablo. Si somos Cristianos, somos miembros de
Su cuerpo (el de Cristo) y un cuerpo no puede dividirse sin que se
destruya.
Una pregunta en medio de todo esto: ¿Qué hacer para ser miembro del
cuerpo de Cristo, la iglesia?
Para contestar esta pregunta debemos pensar primero: ¿qué hacer para ser
de Pablo?
(1) ¿Había sido Pablo crucificado por los Corintios?
(2) ¿Habían sido bautizados en el nombre de Pablo?
¿Qué acerca de Apolos? ¿Cefas? La misma lógica se aplica a ellos.
Pablo enseña, Cristo es El que murió por nosotros y somos bautizados en
el nombre de Cristo para ser de Cristo.
Seamos solamente de Cristo y así seremos uno en El.
Hecho por: LUIS DARÍO SEGOVIA.