LA BENDICIÓN DEL REPROCHE

 

 

 

 
 

 

Introducción:

 

El sufrimiento es inevitable para el pueblo de Dios. Los fieles deben sufrir algunas veces en manos de hombres malos y falsos hermanos, el Nuevo Testamento contienen mas de setenta referencias de los sufrimientos de los cristianos. Consideremos algunos pasajes los cuales proveen ánimo para todos aquellos que viven piadosamente en Cristo.

 

1.       Persecución.

 

Persecución es el verbo mas comúnmente usado, traducido de la palabra griega (dioko: lanzarlo o expulsarlo lejos), el expositor de palabras Thayer la define así: “acosar, hostigar, molestar, turbar” (2Tim.3:12) para el que quiera vivir piadosamente no hay escapatoria. El Señor lo dijo en Mat.5:11-12. En Gálatas 4 Pablo razona con ellos, los que pensaban guardar la Ley de Moisés y cita a Sara y Agar y los hijos de Abraham y por ello mostrar que somos hijos de la promesa (Gal.4:29). Así fue en los días de Abraham y así fue en los días de Pablo, y hoy todavía es así. Los que son nacidos de la carne persiguen a los de la promesa.

 

2.       Aflicción y Tribulación.

 

Las palabras aflicción y tribulación son traducidas del sustantivo (tlipsis) el cual tiene como significado principal “presión”. En cualquier situación de la presión es aplicada, hay algún movimiento. Cuando la presión es aplicada a los verdaderos hijos de Dios, esta produce paciencia (Rom.5:3).

La aflicción también produce gloria (2Cor.4:17; 1Ped.1:6,7), el verbo sufrir (pasho) se encuentra en Primera de Pedro mas que en otros libros del Nuevo Testamento. Su significado básico es experimentar alguna cosa. Casi todo el Nuevo Testamento utiliza esta palabra para indicar la experiencia en el sufrimiento, por favor leamos cuidadosamente la palabra inspirada (1Ped.2:19; 3:17; 4:1, 19; 5:10).

 

3.       Reproche.

 

El sustantivo (onidizo) que es traducido reproche. Arndt y Gingrich lo definen como “vituperar, denigrar, insultos vehementes”. Vine usa la palabra “difamación” para definir el sustantivo. El propósito del reproche es desacreditar de quien se habla.

 

El escritor a los Hebreos exhorta a sus lectores (Heb.13:13). Esta exhortación esta basada en el hecho que Jesús murió para santificarnos – sufrió fuera de la puerta o campamento – su prototipo se registran el Antiguo Testamento en el sacrificio de expiación (Lev.26:27). Por consiguiente, ya que Él fue vituperado para nuestra santificación, nosotros debemos voluntariamente estar dispuestos a dejar todo para continuar con él (1Ped.4:14). El apóstol Pablo fue difamado y desacreditado por la secta Judía porque él predicaba lo que las Escrituras decían. Leamos cuidadosamente (Hec.24:5,6; 13-15). Algunos no aceptan lo que las Escrituras dicen y están inclinados a reprochar a aquellos que no consienten ser igual a ellos, así hicieron los judíos con Pablo. Debemos recordar que muchos de los sufrimientos vienen por instigación de Satanás usando el corazón de la gran mayoría que le sirven a él. Él usa hombres religiosos, aun aquellos que pensaron ser hijos de Dios. A través de ellos el diablo nos tienta a responder con nuestra pasada manera de vivir. Un hermano de mucha experiencia describe las técnicas que el diablo usa.

 

Conclusión:

 

       Considerando que él no puede seducir al pueblo de Dios, entonces recurre a la persecución, insinuación, difamación de carácter y mal representación en distintas formas en su esfuerzo de destruir a los cristianos, batalla con una pasión bestial que lo destruirá asimismo con su propio veneno, “no ignoramos sus maquinaciones” siempre recordemos (Mat.5:11-12) cuando sufrimos el Espíritu de Dios reposa sobre nosotros.

     

 

Por: Domingo Cuadra. 

 

 
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