“Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que
guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga
venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.”
En nuestros días hace mucha
falta disciplina en nuestros hogares, se esta confundiendo el amor con
la tolerancia, por eso hay mucha malacrianzas de los hijos, y cuando no
les disciplinamos al llegar a adolescentes buscan otro rumbo. Si usted
duda de lo que esta leyendo, entonces es de las personas que creen al
verlo con sus propios ojos.
Pero es verdad, hoy en día
mucho se necesita mano dura con nuestros hijos, hay muchas influencias:
los amigos en la escuela, la TV, la Música, Los video juegos,
etc., todo esto esta influyendo en ellos, y si somos padres que no nos
preocupamos por estudiar con ellos la Biblia, o nos da igual llevarles a
las reuniones o no, entonces sepamos de antemano que ya perdimos la
batalla y la guerra.
Es momento que tomemos
decisiones importantes, si nuestros hijos están en la edad que están
sujetos a nosotros usemos este precioso tiempo para influir en ellos de
manera positiva. ¿Podrá nuestro Dios tener la misma opinión que tuvo
de Abraham en Génesis 18:19?, si trabajamos siguiendo los consejos
de nuestro Dios vamos a obtener buenos resultados, si no, estemos claros
y seguros del fracaso:
1)
Hagámonos sus
amigos:
Proverbios 18:24, “El
hombre que tiene amigos ha demostrarse amigo; Y amigo hay más unido que
un hermano.”
si no nos ganamos su confianza, no nos contaran sus dudas, sus temores,
y si no les brindamos esa amistad la buscaran en otro lado. Juan
15:13-14, “Nadie
tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.”
Cristo miraba a sus
apóstoles como sus amigos, ósea había mucha confianza entre ellos, por
eso les revelaba todas las cosas. Pregúntese: ¿Cuándo fue la ultima vez
que converso con su hijo(a)?, ¿Cuál fue el tema?, o ¿Cuándo fue la
ultima vez que jugo con el (ella)?. Vivimos en un mundo apurado donde no
hay tiempo para la familia, todo jira alrededor del trabajo. Pero,
cuando nos enfermamos los que estarán cerca de nosotros será nuestra
familia y si fuimos indiferentes con ellos, nos aplicaran la misma
regla.
2)
Seámosles de buenos ejemplos:
1 Timoteo 4:12, “Ninguno
tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra,
conducta, amor, espíritu, fe y pureza.
” los mejores testigo
de nuestra fidelidad al Señor son nuestros hijos, ellos saben si oramos,
si estudiamos la Biblia, si hablamos de manera correcta, si somos igual
en la casa que en las reuniones de la iglesia, y así como somos nosotros
serán ellos. A ellos no les podemos engañar, ellos siempre están con
nosotros. Ahora hagámonos estas preguntas y contestémoslas con
sinceridad: ¿Anhela nuestro hijo(a), ser como nosotros?, ¿tienen ellos
buena opinión de nuestra fidelidad a Dios? Analicemos Romanos 2:21-24
“Tú,
pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que
no se ha de hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que no se ha de adulterar,
¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio? Tú que
te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? Porque
como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles
por causa de vosotros
”.
3)
Corrijámosles
con disciplina y amonestación del Señor:
Efesios 6:4, “Y
vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en
disciplina y amonestación del Señor.”
Usemos la Biblia para corregirles, por eso debemos de atar
familiarizados con los mandamientos de nuestro Dios para estar seguros
que llevamos buena dirección. (Analicemos también Colosenses 3:21,
Deuteronomio 6:7, 11:19, Salmos 78:4, proverbios 22:6, 2 Timoteo 3:15).
Otra cosa que debemos de tener clara en la disciplina es que como
matrimonio tenemos que estar unidos por que si tomamos decisiones por
separados estas siempre chocaran y nuestros hijos serán afectados por
que ellos se inclinaran a la decisión que más les convenga. Un
predicador era muy estricto con la crianza de sus hijos, pero, no tenia
el apoyo de su esposa, ella permitía que los adolescentes ya bautizados
después de los cultos de los domingos fueran a otras comarcas con sus
amigos, poco a poco fueron aprendiendo a fumar, a tomar, a ir a fiestas
y luego a usar marihuana y por su puesto ya no tenían ninguna interés de
ir a la iglesia, fueron disciplinados por la iglesia y el hermano tomo
la decisión de correrlos de su casa, eso encendió el enojo del hijo
mayor (que solo era hijo de crianza para el, pero hijo legitimo de la
hermana), y el muchacho tomo la decisión de matarlos a ambos, a su mama
y su padrastro, ¿por que?, por que dice que estaba cansado y aburrido de
tantas exhortaciones!. Que le parece, eso pasa cuando el matrimonio se
divide en la disciplina.
4)
Animémosles y fortalezcámosles:
Deuteronomio 3:28, “Y
manda a Josué, y anímalo, y fortalécelo; porque él ha de pasar delante
de este pueblo, y él les hará heredar la tierra que verás.”
Dios aconsejo a Moisés que animara y fortaleciera a Josué por que el era
el nuevo guía del pueblo de Dios. Si nosotros animamos y fortalecemos a
nuestros hijos ellos seguirán por la senda del bien. Hace años se
convirtió a Cristo un hermano, y desde que empezó a ser fiel al Señor
los hermanos de la iglesia le animaron para que llevara a su hijo
pequeño a las reuniones en ese tiempo tendría unos 12 años el muchacho,
el hermano siguió el consejo y le dijo al muchacho: “alístate vamos ir a
la reunión de la iglesia a estudiar la Biblia”, en eso intervino su
esposa que era inconversa y le dijo: “Vos estas loco, eso de la iglesia
es para viejos como vos, deja al muchacho, eso es aburrido”, paso el
tiempo y ahora unos 4 años después el muchacho se hizo borracho,
fumador, pandillero y ahora su mama que siempre es inconversa dice
llorando: “Que hice con mi hijo”, y el hermano le responde: “Eso es lo
que usted quería ahora aguántelo”.
Tengamos presente hermanos que
nuestro Dios nos pedirá cuenta de nuestra mayordomía, (leamos Lucas
16:1-9) como: esposos, padres, hijos, hermanos en todo tipo de
relación, entonces meditemos que cuenta daremos. Pensemos por un momento
¿que hubiese sido de nuestra familia si nosotros hubiésemos sido
Noé?, Leamos 2 Pedro 2:5, “y
si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de
justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo
de los impíos”
y Génesis 7:7 “por
causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su
mujer, y las mujeres de sus hijos
”,y Génesis 8:18, “Entonces
salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él.”
nuestro Dios le llama a Noé:
“Pregonero de justicia”, y solo salvo a su familia, nadie más obedeció
su mensaje. ¿Podremos imitar también a este hombre? Imagínese que su
familia para ser salva necesita de su fe, su ejemplo, su amor, su ánimo,
su paciencia y su lealtad al Señor. Pueda ser que estemos haciendo un
buen trabajo de evangelización a muchas personas, pero si estamos
descuidando a nuestra familia seremos condenados.
Si como padres cumplimos
nuestro deber, y ellos al llegar a la edad de tomar decisiones propias,
no quieren servir a Dios, ya es cosa de ellos, nosotros habremos
librado nuestra responsabilidad.
Pero pensemos seriamente en
esta responsabilidad, y hagamos los cambios que tengamos que hacer, por
que a Dios le vamos a Dar cuentas así lo dice 2 Corintios 5:10, “Porque
es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de
Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba
en el cuerpo, sea bueno o sea malo.”
y seria bueno que nos preocupemos para que nuestro Dios tenga este mismo
concepto de Génesis 18:19.
Hecho por:
Jaime Vásquez
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jaimevasquezromero@gmail