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El presente estudio refuta los argumentos de los
“testigos del Atalaya”.
Presentamos comentarios entre los párrafos para
que el lector pueda considerar la inmensa diferencia entre las
falsas doctrinas de los “testigos” frente a lo que Dios enseña en su
bendita palabra.
La verdad de Dios aparecerá en letra “negrita”
diferenciándose de los dichos de los “testigos”.
¿Ha visto alguna vez a una persona torturar a otra?
Esperamos que no. Atormentar a propósito a un ser humano es un acto
repugnante y aborrecible. Ahora bien, ¿y si el torturador es Dios?
¿Puede concebirlo? Pues bien, eso es exactamente lo que implica la
enseñanza del fuego del infierno, doctrina oficial de muchas
religiones.
REFUTACIÓN: La Biblia no enseña que Dios
torturará a los pecadores en el infierno, ningún estudiante serio de
la Biblia podría llegar a semejante conclusión. Dios no se presenta
como el constante torturador del infierno en ningún pasaje de la
Biblia.
El infierno es un lugar muy real que Dios ha
creado, al cual serán confinados Satanás y sus ángeles (Mateo
25:41).
Muchos hombres irán al infierno debido a su
pecado y rebeldía delante de Dios (Mateo 25:41; 2º Tesalonicenses
1:9-10; Romanos 6:23).
En el infierno no existe la presencia de Dios, en
ése lugar de tormentos se experimentará la muerte eterna “excluidos
de la presencia de Dios y de la gloria de su poder” (2º
Tesalonicenses 1:9).
Imagínese por un momento esta espantosa escena.
Están quemando a una persona en una plancha de hierro caliente.
Desesperada de dolor, suplica a gritos que se compadezcan de ella,
pero nadie la escucha. La tortura continúa sin parar hora tras hora
y día tras día.
Independientemente del delito que hubiera cometido,
¿no sentiría lástima de ella? ¿Y qué decir de quien ordenó el
tormento? ¿Sería posible afirmar que se trata de alguien amoroso? De
ningún modo. El amor es misericordioso y compasivo. Los padres
amorosos tal vez castiguen a sus hijos, pero jamás los torturarían.
Pese a todo, muchas religiones enseñan que Dios
atormenta a los pecadores en las llamas eternas del infierno. Dicen
que esta es la justicia divina. Si eso es verdad, ¿quién creó ese
horrible lugar de tormento eterno? ¿Y quien es responsable de los
atroces suplicios allí inflingidos? La respuesta parece obvia.
Si existe un lugar así, Dios es su creador y, por
tanto, responsable de lo que en él sucede.
¿Le parece aceptar esta idea? La Biblia dice que
“Dios es amor” (1º Juan 4:8). ¿Aplicaría un Dios de amor una
tortura que repugna a cualquier persona con un mínimo de decencia?
Claro que no.
REFUTACIÓN: Que osadía de los “testigos” para
contender contra Jehová Dios (Romanos 9:20). La Biblia dice que
Dios es amor (1º Juan 4:8) pero también dice que Dios es fuego
consumidor (Hebreos 12:29). El pecador debe sentir terror de sufrir
la ira de Dios y arrepentirse (Romanos 11:20-21). Invitamos al
lector no sólo a mirar el amor de Dios sino también su severidad
(Romanos 11:22).
El lector puede percatarse como en este folleto
de los “testigos” se apela al sentimentalismo y razonamiento humano
con un sofisma contrario a la verdad de Dios.
Recordemos:
-
No importa lo que digan las religiones, lo que
importa es lo que dice Dios en su palabra, Dios sí enseña que
existe un lugar de tormento “preparado para el diablo y sus
ángeles” al cual irán muchos hombres y mujeres por su
desobediencia (Mateo 25:41).
-
Nadie está siendo atormentado (ahora mismo) en
las llamas del infierno pues el juicio final aún no ha llegado, el
tormento en el infierno será después del juicio final (Apocalipsis
20:11-15).
-
Dios no atormentará a los pecadores en el
infierno, Él no será verdugo eterno. En el infierno los pecadores
rebeldes sufrirán eternamente, luego de ser juzgados, atormentados
por las condiciones del “lago de fuego” (Marcos 9:43-48;
Apocalipsis 21:8).
Una enseñanza irrazonable
A pesar de todo, mucha gente cree que los malvados
irán al infierno, donde se les torturará por la eternidad. ¿Tiene
sentido esta enseñanza? Los seres humanos no viven más que setenta
u ochenta años. Aun en el cado de que alguien fuera extremadamente
malvado durante toda su existencia, ¿sería justo castigarlos con el
suplicio eterno? No. Sería muy injusto atormentar para siempre a un
hombre en pago por la cantidad limitada de pecados que cometió
durante su vida.
REFUTACIÓN: El lector puede percatarse como se
apela al razonamiento humano en vez de citar las Escrituras, Los
“testigos” no han podido citar ningún pasaje para demostrar su
postura.
No importa si a los “testigos” no les gusta esta
enseñanza bíblica, pero a Dios le parece justo pagar con tribulación
eterna en su justicia soberana (2º Tesalonicenses 1:6-10).
¿Quién conoce la verdad sobre lo que sucede cuando
morimos? Solo Dios puede revelárnosla, y lo ha hecho en su Palabra
escrita, la Biblia, a la que hicimos referencia antes. Esto es lo
que dice: “Como muere [la bestia], así muere [el hombre] y todos
tienen un solo espíritu [...]. Todos van a un solo lugar. Del
polvo han llegado a ser todos, y todos vuelven al polvo”
(Eclesiastés 3:19, 20). Aquí no se menciona el infierno. Al morir
los hombres vuelven al polvo, a la inexistencia.
REFUTACIÓN: Es común en esta secta modernista del
atalaya, el citar pasajes del Antiguo Testamento para intentar
“probar” sus conjeturas erróneas, el problema es que la revelación
completa y final se encuentra en el Nuevo Testamento de Jesús, es
ahí donde podemos encontrar la luz de la verdad (Juan 1:18).
Interpretar el Nuevo Testamento basándose en
pasajes del Antiguo Testamento (comúnmente menos claros) es como
poner la carreta delante del caballo. El estudiante serio de la
Biblia no actúa así.
Eclesiastés 3:19-20: “Porque lo que sucede a
los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo
suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma
respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia;
porque todo es vanidad. Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del
polvo, y todo volverá al mismo polvo”
Eclesiastés trata de lo que sucede bajo el sol
(Eclesiastés 1:3, 9) con un punto de vista materialista de la
realidad de la vida, pero al final del libro el autor inspirado
declara que el espíritu se separa del cuerpo en la muerte
(Eclesiastés 12:7).
El concepto bíblico de muerte es: “Separación”.
La muerte física es la separación del cuerpo y el espíritu (Santiago
2:26). Por este motivo el Señor Jesús afirmó que el hombre puede
matar el cuerpo, pero sólo Dios tiene poder sobre el alma, luego de
que el hombre ha muerto (Mateo 10:28) ¿Por qué? Porque el hombre
continúa existiendo luego de la muerte física (Apocalipsis 6:9-11).
Los “testigos” no encuentran en Eclesiastés la
prueba que compruebe sus falsedades, por eso no les creemos.
Para que a alguien se le atormente, debe estar
consciente. ¿Están conscientes los muertos? No. “Los vivos tienen
consciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no
tienen consciencia de nada en absoluto, ni tienen ya más salario,
porque el recuerdo de ellos se ha olvidado.” (Eclesiastés 9:5.)
REFUTACIÓN: Los muertos están conscientes ahora
mismo, pues luego de haber muerto su alma continúa existiendo
separada del cuerpo (Santiago 2:26; Lucas 16:22-24). Todos los
muertos están en espera de la resurrección para presentarse al
juicio final (Hechos 23:6; 26:8; Juan 5:28-29).
Nuevamente los “testigos” tuercen las Escrituras
citando un pasaje del Antiguo Testamento y ocupándolo como
contradicción de la revelación de Jesús nuestro Salvador. Veamos
Eclesiastés 9:5: “Porque los que viven saben que han de morir;
pero los muertos nada saben, ni tienen mas paga; porque su memoria
es puesta en el olvido”
Explicación: Nosotros los vivos tenemos por
cierto (lo sabemos) nuestra muerte algún día (Hebreos 9:27), pero al
morir se ha cumplido lo que sabíamos respecto a las cosas que
suceden bajo el sol (Eclesiastés 1:3, 9; 9:6) en este caso la
muerte.
Los pasajes que los “testigos del Atalaya”
presentan como prueba de sus falsedades no dicen lo que ellos
pretenden probar.
Es imposible que los muertos, que “no tienen
consciencia de nada en absoluto”, sufran los tormentos del fuego del
infierno.
REFUTACIÓN: Los muertos tienen consciencia de su
estado, pues continúan existiendo (Lucas 16:22-24). La muerte no es
la aniquilación de la existencia, ningún pasaje enseña así.
Cuando Dios se rebeló como el Dios de Abraham, de
Isaac y de Jacob, declaró que ellos (Abraham, Isaac y Jacob)
continuaban existiendo y Él seguía siendo el Dios de ellos, aunque
llevaban siglos de muertos (Éxodo 3:6). El Señor Jesús nos enseña
que Dios no es Dios de muertos sino de vivos (Lucas 20:37-38).
Los “testigos” son los saduceos modernos (Hechos
23:8) que niegan la existencia del alma aparte del cuerpo físico
(Mateo 10:28).
Una doctrina nociva
Algunas personas afirman que la doctrina del
infierno, sea verdadera o no, es útil ¿Por qué? Porque –según
dicen—sirve para disuadirlos de hacer lo malo. ¿Es cierto? Pues
bien, ¿Hay menos delito en los lugares donde la gente cree en el
infierno? Claro que no. De hecho, la doctrina del infierno es muy
nociva. ¿Aborrecerá la tortura quien cree que Dios atormenta a la
gente? ¿Por qué debería hacerlo? Los que creen en un dios cruel
suelen ser igual de crueles que su dios.
REFUTACIÓN: Jesús afirmó que la doctrina del
infierno es verdad (Mateo 25:46; Lucas 12:4-5). El infierno
existe.
El lector debe creer lo que Jesús nos enseña
(Mateo 17:5) y rechazar la enseñanza de los “testigos del Atalaya”.
Los “testigos” apelan al razonamiento humano en
vez de a la bendita palabra de Jehová Dios. El infierno eterno no
es cuestión de crueldad, sino de la justicia divina (Romanos 6:23;
2º Tesalonicenses 1:9-10).
Se mire por donde se mire, las personas razonables
no pueden aceptar la existencia de los tormentos del infierno. Es
una idea ilógica. La naturaleza humana la rechaza. Y lo más
importante es que la Palabra de Dios no dice que exista un lugar
así. Cuando alguien muere, “vuelve a su suelo; en ése día de veras
perecen sus pensamientos” (Salmo 146:4).
REFUTACIÓN: La naturaleza humana rechaza muchas
cosas que Dios enseña, ¿Y qué con eso? ¿A quién creer... al barro o
al alfarero (Romanos 9:20)?
Cristo nos ha enseñado que existe un lugar de
castigo eterno en el cual serán echados Satanás y sus ángeles, y
todos los pecadores no arrepentidos que rechazaron el amor de la
verdad (2º Tesalonicenses 2:10-12; Mateo 25:41).
¿Cómo se castiga el pecado?
¿Significa lo que hemos explicado que no se nos
sanciona por los pecados? No, no queremos decir eso. Nuestro santo
Dios castiga a los pecadores, pero no los tortura. Y cuando se
arrepienten, los perdona. ¿Cómo se castiga el pecado? La Biblia da
una repuesta categórica: “El salario que el pecado paga es muerte”
(Romanos 6:23). La vida es un regalo divino. Cuando pecamos,
dejamos de merecer esa dádiva y morimos.
REFUTACIÓN: La paga que otorga el pecado es la
muerte eterna (Romanos 6:23) en contraste con la vida eterna que
regala Dios a los obedientes (Hebreos 5:9).
Romanos 6:23 no trata de muerte física, sino de
muerte eterna, en contrate con la vida eterna mencionada en el mismo
versículo.
“¿Es eso justo? –tal vez se pregunte--. Todos
morimos” Tal hecho se debe a que somos pecadores. En realidad,
nadie merece la vida. “Por medio de un solo hombre el pecado entró
en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se
extendió a todos los hombres porque todos habían pecado.” (Romanos
5: 12)
REFUTACIÓN: El pecado es una infracción que se
comete (1º Juan 3:4).
Todos los hombres han pecado (Romanos 3:23) y
merecen la pena por su criminalidad espiritual (1º Juan 3:4; Romanos
6:23; Ezequiel 18:20).
El infierno es el castigo eterno por desobedecer
al Creador (Marcos 9:43-48).
Jesús ha muerto sufriendo la cruz y pagando el
precio (Romanos 3:25; 1º Juan 2:2) para que todo aquel que le
obedece alcance la salvación eterna (Juan 3:16; Hebreos 5:9; Marcos
16:16).
El hombre puede morir eternamente en el infierno
y pagar lo que merecen sus hechos, pero esto no resulta en la vida
espiritual y eterna que Dios le desea dar (Romanos 6:23) pues se
perderá en sus pecados (Romanos 5:9). Cristo es nuestro
representante en esto, para que acercándonos a Él seamos salvos de
la ira de Dios (Hebreos 2:9; 1º Tesalonicenses 1:10).
Tal vez en este momento esté pensando lo siguiente:
“Si todos pecamos y morimos, ¿qué sentido tiene que intentemos ser
virtuosos? Al parecer, a los que obran mal se les trata exactamente
igual que a quienes pretenden servir a Dios”. Pero no es así.
Aunque todos somos pecadores, Dios perdona a los que se arrepienten
con sinceridad y luchan por cambiar. Recompensa nuestro empeño por
“rehacer la mente” y obrar bien (Romanos 12:2). Estas verdades son
la base de una esperanza maravillosa.
REFUTACIÓN: Tiene sentido ser virtuoso, pues la
vida de piedad aprovecha en gran manera en esta vida presente y en
la venidera (1º Timoteo 4:8). Cristo ha venido a dar una vida
abundante (Juan 10:10) el hombre pecador en Cristo puede encontrar
salvación y vida (Marcos 16:16; Hechos 4:12).
Sin Cristo no hay salvación, el pecador
inconverso sufrirá el azote eterno en el infierno si no viene al
Señor en franca humillación y obediencia (Juan 8:24; Hebreos
10:27-31).
La recompensa de los buenos
Cuando morimos, dejamos de existir, lo cual no
significa que se haya acabado todo. El fiel Job sabía que iría al
la tumba (Seol) cuando falleciera. Pero veamos lo que pidió en
oración a Dios: “¡Oh que en el Seol me ocultaras, que me mantuvieras
secreto hasta que tu cólera se volviera atrás, que me fijaras un
límite de tiempo y te acordaras de mí! Si un hombre físicamente
capacitado muere, ¿puede volver a vivir? [...] Tu llamarás, y yo te
responderé” (Job 14:13-15).
REFUTACIÓN: Cuando el hombre muere su espíritu
sale del cuerpo y va al Hades ha esperar la resurrección en el día
final. Por este motivo la muerte es una partida, un abandono del
cuerpo (2º Pedro 1:13-14; Filipenses 1:23). En estos pasajes no se
menciona la muerte como una aniquilación de la existencia.
El Espíritu Santo deja claro que hay un hombre
interior que sobrevive la muerte física (2º Corintios 4:16) y un
hombre exterior que envejece y va a la tumba.
Todo cristiano que está presente en el cuerpo
está ausente del Señor, en cambio todo cristiano que está ausente
del cuerpo está presente al Señor (2º Corintios 5:6-9). Aquí vemos
que la vida física en el cuerpo no lo es “todo” pues el espíritu
continúa existiendo luego de la muerte.
Como el lector puede ver, la muerte no es dejar
de existir. La muerte es la separación del cuerpo y el espíritu
(Santiago 2:26).
Job creía que Dios lo recordaría y lo resucitaría si
era fiel hasta la muerte. Esta era la convicción de todos los
siervos de Dios de tiempos antiguos. Jesús mismo confirmó esta
esperanza cuando dijo: “Viene la hora en que todos los que están en
las tumbas oirán su voz y saldrán, los que hicieron cosas buenas a
una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una
resurrección de juicio” (Juan 5:28, 29).
REFUTACIÓN: El concepto que los “testigos” tienen
de resurrección es una “recreación”, ya que la muerte es la “no
existencia” (según los testigos) entonces la resurrección es una
nueva creación de la misma persona que había dejado de existir...
Pero la Biblia no dice esto.
El Señor Jesús cuando murió, su alma fue al
Paraíso del Hades mientras que su cuerpo fue dejado en el sepulcro.
La profecía dicha por boca del inspirado rey David dejaba constancia
de la resurrección del Mesías, pues su alma no sería dejada en el
Hades, ni su carne vería la descomposición (Hechos 2:25-32). Cuando
Jesús resucitó su cuerpo volvió a la vida y despertó del “sueño” de
la muerte (separación del espíritu del cuerpo) en la cruz (Santiago
2:26). Cuando Jesús murió no dejó de existir, pues su alma fue al
Paraíso del Hades y su cuerpo durmió (Lucas 23:43; Hechos 2:27). Al
resucitar se cumplió la profecía de ser engendrado (Hechos 13:30-35)
es decir ser vuelto a la vida en el cuerpo glorificado (Filipenses
3:21).
En el día final, la muerte y el Hades soltarán
los espíritus que tenían sujetos (Juan 5:28-29; Apocalipsis 20:13).
La resurrección es la reunión de alma y cuerpo (Santiago 2:26; Juan
5:28-29).
¿Cuándo comenzará la resurrección? Según la Biblia,
muy pronto. Las profecías bíblicas indican que en 1914 este mundo
entró en sus “últimos días” (2º Timoteo 3:1). Dentro de muy poco,
en lo que muchos llaman “el fin del mundo”, Dios quitará la maldad e
instaurará un nuevo mundo bajo la gobernación celestial (Mateo,
capítulo 24; Marcos, capítulo 13; Lucas, capítulo 21; Revelación
(Apocalipsis) 16:14).
REFUTACIÓN: Los últimos días comenzaron en
Pentecostés, con el establecimiento de la iglesia de Cristo, la cual
es su reino inconmovible (Colosenses 1:13; Hebreos 12:28).
La Era cristiana es llamada “postreros días”
(Hechos 2:17) “postreros tiempos” (1º Timoteo 4:1) “postreros días”
(2º Timoteo 3:1) “postrer tiempo” (Judas 18). Esta es la última
dispensación que vivirá el género humano antes del juicio final.
El resultado será un paraíso por toda la Tierra,
habitado por quienes han tratado sinceramente de servir a Dios. Los
malvados, para lo que no habrá lugar en el Paraíso venidero, no se
quemarán en el infierno. En el Salmo 37:10, 11 leemos: “El inicuo
ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar, y el no será.
Pero los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán
su deleite exquisito en la abundancia de paz”.
REFUTACIÓN: La Biblia no habla nada de un paraíso
en la tierra, pero si habla de una esperanza en los cielos (1º Pedro
1:4; Juan 14:2-3) reservada para los justos.
El salmo 37:10-11, citado por los “testigos” no
hace referencia al futuro del planeta tierra, sino a la tierra
habitada por los judíos bajo el Antiguo Pacto. En aquel entonces
hablar de “la tierra” equivalía a las bendiciones que Jehová les
daría por ser obedientes al pacto.
Cuando Jesús promete “la tierra” (Mateo 5:5) se
refiere a los cielos donde mora Dios (1º Pedro 1:4; Colosenses 3:24;
Juan 14:2-3).
¿Es todo esto solo un sueño? No, es la promesa de
Dios. La Biblia dice lo siguiente: “Oí una voz fuerte desde el
trono decir: ‘¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él
residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará
con ellos. Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será
más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas
anteriores han pasado’” (Revelación 21:3, 4).
REFUTACIÓN: Lo dicho en Apocalipsis no hace
referencia a un “futuro paraíso terrenal”, sino a los cielos donde
mora Dios, estos son “cielos nuevos y tierra nueva” (2º Pedro 3:13;
Apocalipsis 21:1). La esperanza de los cristianos está en los
cielos (1º Tesalonicenses 4:16-17) donde se entrará con un cuerpo
glorificado (1º Corintios 15:49-50).
Es triste ver el engaño que profesan los
“testigos” con el cual persuaden a muchos, comúnmente citando y
torciendo la palabra de Dios.
¿Cree usted estas palabras? Debería hacerlo, pues lo
que Dios dice siempre se cumple (Isaías 55:11). Lo instamos
a aprender más sobre los propósitos divinos para la humanidad.
Los testigos de Jehová le brindarán su ayuda
encantados. Si la desea, puede escribir a una de las direcciones
que aparecen a continuación.
REFUTACIÓN: No le crea a los “testigos del
Atalaya” crea a Cristo el Señor. El Padre celestial desea que
escuchemos a su Hijo Jesucristo (Hebreos 1:2; Mateo 17:5; Hechos
3:22-23). Sólo en Cristo podremos alcanzar la salvación del
infierno eterno (Hechos 4:12; 2:38).
Sin Cristo el hombre pecador morirá eternamente
(Romanos 6:23).
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La naturaleza del hombre
(Un estudio necesario)
INTRODUCCIÓN
-
Definiciones:
1. Naturaleza: Esencia y propiedad
característica, virtud, propiedad y cualidad
2. Hombre: En este estudio, varón y hembra
creados por Dios (Génesis 1:26-27).
3. Naturaleza del hombre: Esencia y propiedad
característica del género humano creado por Dios, su virtud,
propiedad y característica distintiva.
-
¿Qué es el hombre?
1. ¿Somos solamente materia, es decir carne y
huesos?
2. ¿Somos la suma de nuestro cuerpo, espíritu y
alma?
a. ¿Somos más que cuerpo físico?
b. ¿Hay un hombre interior que sobrevive nuestra
muerte física?
c. ¿Qué es el alma? ¿Qué es el espíritu?
1) ¿Hay alguna diferencia entre alma y espíritu?
3. ¿Qué dice la Biblia?
I. SOMOS MUCHO MAS QUE
CARNE Y HUESOS
-
El condicionalismo: Es la creencia errónea de que
la eternidad del alma es condicional, dependiendo de obedecer a
Dios y guardar sus mandamientos.
1. Los condicionalistas creen que el pecador no
arrepentido perecerá en la “no-existencia” o “aniquilación”. Esto
debido a que el espíritu (según los condicionalistas) no puede
existir eternamente luego de la muerte física.
2. Según estos falsos maestros, el infierno sería un
breve sufrimiento que aniquilará dejando sin existencia a los
pecadores. Pues la muerte (según los condicionalistas) es la
“no-existencia” o aniquilación.
3. Los obedientes recibirán la “capacidad” de
existir eternamente debido a que cumplieron las condiciones (de ahí
“condicionalismo”) los otros serán aniquilados dejando de existir.
-
Son varias las sectas religiosas que enseñan el
condicionalismo en algún grado. Los “testigos del Atalaya” son un
ferviente grupo condicionalista, como podemos comprobar al leer su
literatura.
-
¿Qué dice la Biblia?
1. Hay un hombre exterior (cuerpo físico)
a. Creado del polvo de la tierra
originalmente (Génesis 2:7)
1) Todo ser humano desciende de Adán, el primer
hombre (Hechos 17:26).
b. El hombre exterior está sujeto a muerte física,
pues vuelve a la tierra (Génesis 3:19; Hebreos 9:27)
c. El hombre exterior está sujeto a envejecimiento y
enfermedad, es decir, desgaste por el paso del tiempo (Génesis 5:5;
Job 7:7; Santiago 4:14; 2º Corintios 4:16)
2. Hay un hombre interior (espíritu)
a. El hombre interior es un espíritu formado dentro
del hombre en “la concepción” del embrión (Zacarías 12:1; Salmos
139:13-16).
b. El hombre interior es un espíritu que no deja de
existir en la muerte física (Eclesiastés 12:7).
1) Un espíritu que los hombres no pueden matar
(Lucas 12:4-5) Si la muerte física finaliza la existencia ¿Cuál
sería la diferencia entre lo que pueden hacer los hombres y los que
puede hacer Dios?
a) La verdad es que luego de la muerte física, Dios
puede hacer algo más ¿Por qué? Porque continúa existiendo el
espíritu. La muerte no es la aniquilación (Lucas 12:5)
2) Un espíritu que es separado del cuerpo en la
muerte física (Santiago 2:26).
3) Un espíritu que continúa conciente luego de la
muerte física (Lucas 16:22-24; Apocalipsis 6:9).
a) La resurrección será la reunión del espíritu y el
cuerpo de la resurrección (Juan 5:28-29).
CONCLUSIÓN
-
Hay un hombre interior que continuará existiendo
luego de que usted muera (2º Corintios 4:16).
1. Ése hombre interior es llamado espíritu (Zacarías
12:1; Mateo 27:50; Santiago 2:26) y alma (Mateo 10:28).
2. La diferencia entre alma y espíritu:
a. “Alma” es la vida resultante de la residencia del
espíritu en el cuerpo (1º Tesalonicenses 5:23; Hebreos 4:12).
1) A veces “alma” se presenta como el ser humano
entero (Génesis 2:7).
2) Muchas veces alma y espíritu se
entienden intercambiablemente como el hombre interior que sobrevive
la muerte física (Mateo 10:28; Santiago 2:26).
b. “Espíritu” es el hombre interior que sobrevive la
muerte física (Zacarías 12:1; Lucas 23:46).
-
Los hombres pueden matar su cuerpo físico
(Mateo 10:28).
1. El asesinato es lo peor que le pueden hacer,
luego de que usted muere los hombres no pueden tocar su alma
(espíritu, hombre interior) que continúa existiendo (Mateo 10:28;
Lucas 12:4).
2. Los hombres no pueden dañar su alma, ya que
siendo espiritual (incorpórea) no es afectada por lo físico
(Eclesiastés 12:7; Génesis 35:18).
-
Dios puede hacer algo mucho peor que los asesinos.
1. Dios puede echarle al infierno luego de
matar su cuerpo (Lucas 12:5; Mateo 10:28).
a. En este caso la “destrucción” mencionada en
Mateo 10:28 no es “aniquilación” (como argumentan lo
“testigos”).
b. La destrucción referida es la pérdida de todo
bienestar que el hombre hubiere conocido en esta tierra (Lucas
12:4-5; 2º Tesalonicenses 1:9; Romanos 2:7-11).
1) Si después de quitar la vida Dios nos puede echar
en el infierno, entonces el infierno es algo muy distinto a la
muerte física. El infierno es inconcebiblemente más terrible que
cualquier castigo que conozcamos (Mateo 25:46).
2) Amigo lector usted debe temer a Dios (Proverbios
1:7).
-
Todo pecador no arrepentido sufrirá la pena de la
muerte eterna, esto es la separación eterna de Dios en el infierno
(Romanos 6:23).
1. Sólo Cristo es la vía de escape para no sufrir el
castigo eterno (Hechos 4:12). Ahora mismo, usted, sin Cristo, está
perdido.
2. ¿Qué hará en ésa condición?
a. ¿Por qué no obedecer el evangelio HOY
MISMO?
b. (Marcos 16:16; Hechos 2:37-38).
Josué
Hernández A.
De Chile.
Puede Escribirle:
josuechile@gmail.com
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