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INTRODUCCIÓN
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“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada
uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los
pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”
(Hechos 2:38, énfasis mío, jh)
1. ¿A qué se refirió el apóstol Pedro?
a. ¿Al regalo que otorga el Espíritu
Santo?
b. ¿Al Espíritu Santo mismo como el
regalo?
2. Ambas posiciones se armonizan y se complementan a
la luz de las Escrituras.
a. “La expresión "el
don del Espíritu Santo" puede significar el Espíritu mismo como don,
o el don que El da. La gramática griega permite cualquiera de estas
dos explicaciones, pero si se explican correctamente, no hay
diferencia entre las dos”
(Notas sobre Hechos de los apóstoles, Wayne
Partain).
b. Un vistazo a ambas posiciones:
1) La expresión “don
del Espíritu Santo” significa la justificación por la fe en
Cristo y la salvación resultante, en donde se goza de todos los
honores y privilegios por la obediencia el evangelio.
2) "La expresión significa el
Espíritu Santo como un regalo” (J. W. McGarvey)
a) “Que el Espíritu es el don en Hech 2:38 es el
consenso general de los eruditos del griego” (Mark Copeland)
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Plan de este sermón:
1. El Espíritu Santo es el don.
I. EL ESPÍRITU SANTO ES EL DON
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El don del Espíritu = La comunión del Espíritu
mismo
1. La gramática griega en este versículo (Hechos
2:38) da a conocer que el Espíritu Santo es el don que reciben los
obedientes al evangelio.
a. Esta posición es sostenida por: Arndt & Gingrich,
Thayer, Vine, Lenski, McGarvey, Kistemaker, entre otros.
2. Entonces “el don del Espíritu Santo” mencionado
en Hechos 2:38, se refiere a la comunión del Espíritu Santo mismo
cuando obedecemos a la verdad.
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El Espíritu Santo comulga con los obedientes al
evangelio:
1. Esto no es nada místico
2. Es una verdad innegable que hay comunión con Dios
(El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo) desde el momento que
obedecemos el evangelio.
a. Entramos en comunión con la Divinidad cuando
llegamos a ser discípulos de Cristo siendo sumergidos en el bautismo
que ordenó Él (Marcos 16:16; Mateo 28:18-19).
b. Continuamos en comunión con la Divinidad cuando
perseveramos en fidelidad al Señor Jesucristo (Mateo 28:20; Juan
14:23; 15:2; Hebreos 10:29).
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El Espíritu Santo mora en los cristianos
1. La fe obediente a Cristo nos proporciona la
comunión del Espíritu Santo (Juan 7:38-39).
2. La fe obediente al evangelio de Cristo hace
posible la morada del Espíritu Santo en todos los cristianos
(Hechos 2:38; 5:32).
3. La esperanza del evangelio no avergüenza, porque
el Espíritu Santo nos llena del amor de Dios que asegura la
veracidad de las promesas en Cristo (Romanos 5:5).
4. El Espíritu Santo utiliza el cuerpo de los
cristianos como templos santos al Señor, por lo tanto los cristianos
se ocupan de glorificar a Cristo con sus mismos cuerpos (1º
Corintios 6:19-20).
5. El Espíritu Santo ha sido enviado a nuestros
corazones. (Gálatas 4:6).
a. Corazón: “(KARDIA)... el principal órgano de
la vida física... ocupa el puesto más importante en el sistema
humano. Mediante una fácil transición esta palabra vino a significar
toda la actividad mental y moral del hombre, incluyendo tanto sus
elementos racionales como emocionales. En otras palabras, se usa el
corazón de manera figurada para denotar las corrientes escondidas de
la vida personal...” (VINE).
b. El Espíritu Santo ha sido enviado a nuestra
mente, lo cual ha afectado nuestra moralidad con todos sus elementos
emocionales y racionales (Josué Hernández)
6. El Espíritu Santo ha sido dado a todos los
obedientes al evangelio (1º Tesalonicenses 2:13; 4:8).
7. El evangelio ha sido depositado en los corazones
de los obedientes. Este depósito es posible a través de los
escritos inspirados por el Espíritu (2º Timoteo 1:14; Colosenses
3:16).
8. El Espíritu Santo desea que seamos fieles a sus
verdades y se llena de celos (Santiago 4:5).
a. “¿Cómo,
pues, podemos como cristianos andar tras las cosas mundanas?”
(Notas sobre Santiago, por Bill H. Reeves).
9. Debemos ser llenos del Espíritu Santo (Efesios
5:18).
a. Esto significa que debemos ser llenos
de su influencia escritural (bíblica).
CONCLUSIÓN
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El don del Espíritu Santo es la comunión del
Espíritu Santo mismo
1. “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada
uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los
pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos
2:38, énfasis mío, jh)
a. Este versículo hace referencia a la comunión del
Espíritu Santo mismo junto con todas las bendiciones, privilegios y
honores que se encuentran en Jesús.
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No hay conflicto en creer que el Espíritu Santo
mora en nosotros:
1. La cuestión no es:
¿Mora el Espíritu Santo en los cristianos?
2. El asunto es: ¿COMO
mora el Espíritu Santo en los cristianos?
a. En el próximo estudio abordaremos
este tema y sus implicancias a la luz de las Escrituras.
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Todos pueden gozar del “don del Espíritu Santo”
cuando se sumergen en el nombre de Jesús para el perdón de sus
pecados (Hechos 2:38)
1. ¿Usted ha recibido “el don del Espíritu Santo”?
a. Venga a Cristo en
obediencia para ser bendecido (Hechos 2:38).
b. Si usted ya es cristiano
¿Vive la vida de acuerdo a la revelación del Espíritu Santo?
Josué
Hernández A.
De Chile.
Puede Escribirle:
josuechile@gmail.com
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