Introducción:
1. La Biblia nos enseña que
antes de ser cristianos, éramos unos pecadores que no habíamos sido
perdonados. Por causa de nuestras transgresiones, éramos culpables, ya
habíamos sido marcados y condenados, solo faltaba el día para presentarnos
delante de nuestro juez y recibir nuestro castigo. Dice en 2 Ped. 2:9-10;
"Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los
injustos para ser castigados en el día del juicio; y mayormente a aquellos
que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y
desprecian el señorío. Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las
potestades superiores."
2. Pero ahora que estamos
en Cristo, ya no estamos bajo esa condenación. Dice Romanos 8:1; "Ahora,
pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que
no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu." Cristo
nos justificó al haber creído en él, Cristo pagó por nuestras culpas. Dice
Romanos 5:1, 9; "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con
Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;" "Pues mucho más, estando ya
justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira."
[El propósito de la lección
es comprender lo qué llevó acabo en la crucifixión de Cristo, pues es la
base para que nosotros podamos ver lo qué significa estar crucificados con
él. ¿Lo estamos?].
A. ¿Qué significa la crucifixión de Cristo?
1. Pablo nos recuerda algo
que todo cristiano debe de tener bien presente siempre.
a. Que la crucifixión
fue la manera en que él Señor probó la muerte. Fue una muerte horrible,
humillante y dolorosa. Dice Isaías 53:7; "Angustiado él, y afligido,
no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja
delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca."
Dijo Lucas en Hechos 8:32-33; "Como oveja a la muerte fue llevado.
En su humillación no se le hizo justicia, Porque fue quitada de la tierra
su vida."
b. Este era el tema
de Pablo, les dijo los Corintios en 1 de Corintios 2:1-2; "Así que,
hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no
fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber
entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado."
El propósito de Pablo en su predicación fue hablar de que Cristo se
entregó para redimirnos de nuestras iniquidades. Su crucifixión fue el
precio de nuestra redención. Dice Gálatas 1:4; "El cual se dio a sí
mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo,
conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre ." Y en 3:1;
"¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a
vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre
vosotros como crucificado?"
c. También al ser
Cristo crucificado, murió físicamente y como todo ser humano que muere, él
vino a ser insensible, indiferente a todo lo que le rodeaba. En la tumba
fría él no podía ver ni oír, nada podía afectarlo, nada ponía tener ningún
efecto sobre él. Jesús ya no supo quién lo bajó de la cruz, ni quién
preparó su cuerpo y lo sepultó; (Mar. 15:42-47; Jn. 19:38-42).
B. ¿Qué significa estar crucificado con Cristo?
1. Notemos lo que dijo
Pablo en Gálatas 2:19; "Porque yo por la ley soy muerto para la ley,
a fin de vivir para Dios." Cuándo Pablo dice aquí que él estaba
muerto a la ley de Moisés, se refería que así como a un cuerpo muerto ya
nada le afecta. A él la ley ya no le afectaba al no guardarla, él ya no la
observaba como base de una justificación. Notemos en; (Gálatas
5:1-6). Pero ¿qué tiene que ver eso con nosotros sí no somos
judíos? ¿Estamos crucificados con Cristo?
a. Cuando nosotros
obedecimos el evangelio el cuerpo de pecado en el que vivíamos fue
crucificado, para que pudiéramos vivir para Dios. Dice Romanos 6:1-2, 6,
11; "Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en
él?" "Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente
con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no
sirvamos más al pecado." "Así también vosotros consideraos muertos al
pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro."
b. Pablo estaba muerto
para la ley, pero no para Dios, así también nosotros estamos muertos al
pecado, pero vivimos para Dios. El pecado ya no tiene su efecto e
influencia en nosotros, la vida que ahora tenemos es una vida nueva. Dice
Romanos 6:3-4; "¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados
en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos
sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que
como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también
nosotros andemos en vida nueva." Somos nuevas criaturas, dice
Pablo en; (2 Corintios 5:17). Ahora nuestras conciencias
están limpias de obras muertas para que podamos servir a Dios; (Hebreos
9:14).
c. Al ser Pablo
crucificado con Cristo, murió para la ley pero también murió para el mundo.
Notemos lo que dice en Gálatas 6:14; "Pero lejos esté de mí
gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo
me es crucificado a mí, y yo al mundo." Para Pablo murió todo lo
que el mundo ofrece, sus tesoros; Filipenses 3:7-8; "Pero cuantas
cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de
Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la
excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual
lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo."
También todos los placeres de la carne, él dijo; “No satisfagáis los
deseos de la carne”. Refiriéndose al adulterio, fornicación, inmundicia,
lascivia, borracheras, celos, contiendas, etc. Porque el cristiano, dice
en Gálatas 5:24; "Pero los que son de Cristo han crucificado la
carne con sus pasiones y deseos." Mientras nosotros no entendamos
la importancia de ser bautizados así como enseña el Nuevo Testamento, será
imposible comprender cómo el hombre es crucificado con Cristo. Morimos al
pecado, su influencia ya no tiene ningún efecto en nosotros porque estamos
muertos al pecado. Recordemos lo que dijo Pablo en; (Romanos 6:1-2,
6, 11).
C. ¿Estamos nosotros crucificados con Cristo sí, o no?
1. Sí nosotros en verdad
estamos crucificados con Cristo, él mora en nosotros y es la motivación
para ahora vivir una vida dedicada a servir a Cristo. Una vida positiva,
productiva y llena de metas, caracterizada por la fe en Cristo. Dijo
Pablo; "Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de
Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí."
a. ¿Tenemos la fe para
vivir una vida de devoción y la consagración a Cristo? Aunque estamos en
la carne, no debemos vivir según la carne. Dice Pablo en Romanos 6:12-13,
19; "No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que
lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros
miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos
vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros
miembros a Dios como instrumentos de justicia." "Hablo como humano, por
vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis
vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora
para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia."
¿Tiene el pecado influencia en nosotros? ¿Buscamos los deseos de
la carne? ¿Buscamos los placeres del mundo? Entonces no hemos crucificado
al mundo en nosotros con sus pasiones y deseos; (Gálatas 5:24).
b. Sí estamos
crucificados con Cristo, debe de haber productividad, propósitos
espirituales y dedicación en nuestra vida. Este es un verdadero problema
en muchos cristianos, no hay envolvimiento en la obra de la iglesia, que
es evangelismo, la edificación y la benevolencia. No estamos abundando ni
creciendo en la obra del Señor, dijo Pablo en 1 de Corintios 15:58;
"Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la
obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en
vano." La fe en Cristo y el amor al trabajo de la iglesia son la
base para este crecimiento. Dice Gálatas 5:6; "Porque en Cristo
Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que
obra por el amor." También en 1 a Tesalonicenses 3:12; "Y
el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con
todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros."
c. ¿Cuáles son las
características de su vida cristiana? ¿Cuáles son sus propósitos
espirituales? ¿Cuáles son sus metas? Todo esto lo vamos a determinar sí
nosotros en verdad comprendemos lo que significa estar crucificados con
Cristo. El Señor nos dio la evidencia más grande de su amor, se entregó
por nosotros; "Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del
Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí." ¿Cuál
es la evidencia de nuestro amor para con Cristo? Esa evidencia podría ser
nuestra confianza en sus promesas y en su gracia. ¿Cómo sabemos eso?
Porque confianza es fe y la fe; "Es, la certeza de lo que se espera,
la convicción de lo que no se ve." "Pero sin fe es imposible agradar a
Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y
que es galardonador de los que le buscan." (Heb 11:1, 6).
Conclusión:
1. A los que Cristo ama, él
a dado su paz, su gozo, su brazo, su sonrisa y su casa. Aquellos que han
sido crucificados con Cristo, encuentran en él apoyo en cada situación,
sabiduría para cada pregunta, consuelo en cada aflicción y la provisión de
todo lo que podamos necesitar. Dijo Pablo en 2 a Timoteo 4:17-18; "Pero
el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese
cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado
de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me
preservará para su reino celestial....."
2. Es importante que usted
medite y analice estas preguntas. ¿Esta usted crucificado con Cristo?
¿Vive Cristo en usted? ¿Está usted viviendo su vida en la fe en el Hijo de
Dios? Sí su respuesta es sí, entonces su vida cristiana está caracterizada
por la obediencia, su carácter y su conducta van de acuerdo a la fe que
usted profesa en el Hijo de Dios. Dice 1 a Timoteo 4:12; "Ninguno
tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra,
conducta, amor, espíritu, fe y pureza."
Juan Antonio Salazar