“Malaquías, un llamado a la reverencia

 

 

 
 

 

 

Introducción:

1. El libro de Malaquías es el último libro del Antiguo Testamento, después que fue dado Dios no habló proféticamente a su pueblo otra vez hasta qué apareció Juan el Bautista predicado en el desierto de Judea 400 años después. El mensaje de Malaquías cuyo nombre significa mi mensajero fue el último mensaje de Dios a Israel antes de acercamiento del reino del Mesías. Malaquías es un pequeño libro de terribles advertencias pero también de una gloriosa esperanza, hoy todavía es tan justo, pertinente y poderoso cómo hace aproximadamente 435 años antes de Cristo cuando se dio por primera vez. Las condiciones espirituales que Malaquías confrontó después del exilio de Jerusalén, son tristemente semejantes a algunas de las nuestras hoy. 

 

2. El famoso decreto de Ciro en el año 538 antes de Cristo, permitió a los judíos cautivos en Babilonia regresar a Judea a reconstruir Jerusalén y el templo. Los que decidieron regresar del exilio lo hicieron en diferentes grupos, el primero fue con Zorobabel, los otros con Esdras y Nehemías. Contra serias dificultades y desánimos, los judíos que regresaron del exilio poblaron Jerusalén y reconstruyeron el templo de adoración. La estimulación a que los judíos llevaran acabo la realización de aquél gran trabajo, fue la tarea de los profetas Hageo y Zacarías.

 

3. Los primeros judíos que regresaron a Jerusalén encontraron considerables dificultades, pero ellos tenían una gran motivación, la emoción de emprender la primera parte de aquél importante trabajo. Pero los años vinieron y pasaron, desdichadamente lo que abundó fue la desilusión y el desinterés. Para cuando vinieron Esdras y Nehemías, encontraron una condición social y espiritual muy baja. Los muros de Jerusalén todavía estaban derrumbados, pero lo peor era que la vida religiosa del pueblo de Dios estaba deteriorada y era urgente repararla. Dice Malaquías 1:1; "Profecía de la palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías." Estas palabras del profeta expresan la necesidad espiritual de Israel en los tiempos de Esdras y Nehemías, aproximadamente 100 años después del regreso de los primeros judíos de Babilonia.

 

A. Leyendo juntos los libros de Esdras, Nehemías y Malaquías, nosotros podemos sacar una lista de las siguientes características del pueblo de Dios en aquellos tiempos.

     1. Apatía, o indiferencia espiritual; (Malaquías 1:2, 13, 4:6).

     2. Corrupción en los sacerdotes; (Neh. 13:4-9, 28-31; Malaquías 1.6; 2:1-9; 3:3-4).

     3. Degeneración en la adoración; (Malaquías 1:7-14).

     4. Deteniendo, robando los diezmos y las ofrendas; (Neh. 10:32-39; 13:10-14; Mal. 3:8-12). 

     5. Violando el día de reposo; (Neh. 10:31; 13:15-22).

     6. Cinismo y burla para con Dios y su palabra; (Malaquías 2:17; 3:13-15, 18).

     7. Descuidaron la ley del matrimonio; (Esdras 9:1-2; Neh. 10:30; 13.23-28; Mal. 2:10-16). 

     8, Y también injusticia social; (Neh. 5:1-13; Malaquías 3:5).

 

B. Por causa de estos pecados, Malaquías suena la trompeta del justo juicio de Dios.

    1. Dios vendría para purificar a su pueblo; (Malaquías 3:1-3).

    2. Dios vendría con un fuego que consumiría a los impíos; (Malaquías 4:1).

    3. Pero para los temerosos de Dios, saldría el sol de justicia; (Malaquías 4:2).

 

C. La expresión “los que teméis mi nombre” es muy importante.

     1. Malaquías mencionó y especificó condenación a Israel por sus pecados, él básicamente dijo que Israel había fallado en tener temor a Dios; (Malaquías 3:7, 13-14).   

     2. Los problemas que ellos tenían eran solo los síntomas de su verdadera enfermedad, la raíz de su verdadera enfermedad era que el Señor de Señores, ya no era el centro de su honor y reverencia; (Malaquías 1:6; Lucas 6:46). Reverencia es amar a Dios, ser sincero en reconocer la grandeza de Dios, esto fue lo que ellos no hicieron.

     3. El problema en los tiempos de Malaquías no era semejante al de los gentiles que Pablo describe en Romanos 1:21; "Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido." En su libro con el cual se cierra el Antiguo Testamento, el profeta hace un llamado a la genuina y verdadera reverencia que debe caracterizar al verdadero pueblo de Dios.       El énfasis del profeta a la reverencia se puede ver más claramente en tres de los más sobresalientes pecados de Israel en los tiempos de Malaquías. El primero de ellos era...

 

D. La corrupción en los sacerdotes.

     1. Cuando Dios concedió el sacerdocio a la familia de Aarón, al mismo tiempo les asignó a ellos responsabilidades vitales. Esas sus responsabilidades se pueden resumir bajo tres.

          a. Ellos iban a oficiar en los ritos del tabernáculo y el servicio del templo; (Lev. 21:6).

          b. Instruir a la nación en la ley de Moisés; (Lev. 10:11).

          c. Juzgar los altercados sobre la aplicación de la ley en casos específicos; (Deut. 17:8-11). 

     2. En las funciones de oficiar concerniente los sacrificios y las ceremonias del templo, enseñar lo que la ley de Dios requería y juzgar entre casos difíciles de los individuos.

          a. El trabajo de los sacerdotes era uno muy critico, ellos deberían de asegurarse que Israel supiera las escrituras y que adoraran a Dios apropiadamente; (Esdras 7:10, 25-26).

          b. Su ministerio podría crear una dominante influencia para la vida espiritual de la nación. En otras palabras, la santidad que Dios quería de su pueblo escogido, dependería en gran manera del carácter ejemplar y de la función de los sacerdotes; (Esdras 9:3; 10:1-2, 10-11).

          c. Pero cuando Malaquías habló su profecía al final de la historia del Antiguo Testamento, los sacerdotes levitas no eran como al principio. Estaban corrompidos, eran hipócritas y eran un peligro para la nación a la cuál habían sido llamados a servir. El mensaje de Malaquías contiene una fuerte reprensión para estos sacerdotes negligentes y sin escrúpulos. También contiene un ruego a que llevaran a Israel a una renovación de su reverencia a Dios, los pecados de los cuáles estos sacerdotes de Dios eran culpables, eran incomprensibles.

               1. Rehusaban dar reverencia a Dios y menospreciaban su nombre; (Mal. 1:6).

               2. Ofrecían en los sacrificios, los  animales que no servían; (Mal. 1:7-8).

               3. Trataban el altar de Dios como algo despreciable; (Mal. 1:7, 12).

               4. Lo que hacía para Dios, lo hacían con fastidio; (Mal. 1:13).

               5. Se resistían a dar gloria a Dios de corazón; (Mal. 2:1-2).

               6. Los sacerdotes corrompieron el pacto de Leví; (Mal. 2:4-5, 8).

               7. Se apartaron de la ley de Dios; (Mal. 2:8-9).

               8. Fuero causa de tropiezo al pueblo de Dios; (Mal. 2:8).

               9. Fueron parciales en su trabajo, hicieron acepción de personas; (Mal. 2:9).

 

E. Sí los sacerdotes no se arrepentían de estos pecados, Malaquías les advierte de la gravedad correspondiente a sus crímenes espirituales. A traves del profeta Dios les dijo que enviaría maldición sobre ellos, maldeciría hasta lo que recibieran para su sustento.

    1. También las bendiciones que ellos dieran, se volverían en maldiciones,; (Mal. 2:2).

    2. Agrega que ni el fruto de la tierra serviría para consolarlos; (Mal. 2:3).

    3. Arrojaría a su cara el estiércol de sus animales; (Mal. 2:3). El echar estiércol en la cara de ellos expresa la repugnancia de sus acciones, así como Dios las miraba.

    4. También dice Malaquías que el castigo apenas comenzaba; (Mal. 2:9). Dios los despojaría del honor que les había dado, dejaron de honrar a Dios para obtener la popularidad del pueblo. 

    5. Las advertencias finales del Antiguo Testamento para los sacerdotes que habían violado el pacto de Leví; (Mal. 2:8). Van en harmonía, o era una indicación de algo mucho más mayor.

       a. La profecía mesiánica del día qué el mensajero del convenio había de venir; (Mal. 3:1). 

       b. Él purificaría a los hijos de Leví y su servicio fuera agradable a Dios; (Mal. 3:2-3).  

       c. Esta profecía era en referencia a un sacerdocio espiritual, al nuestro; (1 Ped. 2:5).  

       d. Nosotros somos los ocupantes de ese sacerdocio purificado, lo obtuvimos habiendo obedecido a la fe; (1 Cor. 6:11; Tito 2:14 y Hebreos 10:22).

    6. El honor y las bendiciones de nuestro sacerdocio ante el mundo, sobrepasan en gran manera al de los hijos de Aarón. Pero así son de grande también, nuestras responsabilidades, el mensaje de Malaquías debe probar nuestras conciencias. ¿Estamos nosotros haciendo mejor con nuestro sacerdocio qué los levitas hicieron con el suyo? Malaquías describe la función de nuestro sacerdocio, no menos que la de los Levitas; (Malaquías 2:7).

        a. Ellos deberían de ser reverentes, humildes y temerosos de Dios; (Mal. 2:5).  

        b. Que la ley de Dios estuviera en su boca, que fueran íntegros; (Mal. 2:6).  

        c. Deberían de caminar con Dios y apartar a otros de su iniquidad; (Mal. 2:6).

    7. Aquí tenemos un resumen del importante trabajo de los sacerdotes, es sumamente necesario que nosotros analicemos que concepto tenemos del privilegio que Cristo nos ha dado al hacernos sus sacerdotes, ministros de la iglesia a la cual hemos sido llamados a servir. 

        a. Tengamos cuidado en no volverle a Dios la espalda como ellos lo hicieron, en no ser causa de tropiezo para otros, como ellos; (Mal. 2:8).

        b. Dios no toma a bien cuando sus hijos no representan bien su nombre; (Mal. 2:9). 

        c. No hay una irreverencia tan grande que los que deben de glorificar a Dios, no lo hagan, para ellos Malaquías no da esperanza; (Malaquías 2:2).

 

F. Descuidaron la ley del matrimonio. 

 

1. Otra evidencia de la irreverencia de Israel para con Dios, fue la violación de la divina voluntad concerniente al matrimonio. En verdad aquí había dos problemas.

     a. El primero se menciona en; (Malaquías 2:11). Algunos dicen concerniente a este versículo que los sacerdotes estaban casándose con mujeres gentiles, además de que ellas eran idólatras, los sacerdotes sabía que la ley lo prohibía; (Éxo. 34:12-17; Deut. 7:1-5).

          1) Esdras y Nehemías describen lo doloroso de esa situación; (Esdras 9:1-2; Neh. 10:30; 13:23-28). Nehemías se expresó diciendo; "Y reñí con ellos, y los maldije, y herí a algunos de ellos, y les arranqué los cabellos...."

          2) De la misma manera Malaquías sé alarmó cuando dijo; "Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación."  Con aquellos matrimonios ellos habían profanado el santuario de Jehová, comprometiendo la santidad de Dios y la de su pueblo escogido. Dios quería que Israel no perdiera su carácter puro, ese fue su propósito desde el principio. Dios sabía que aquella pureza sería contaminada, sí Israel tomaba esposas de otros pueblos; (1 Rey. 11:1-10).  Así cómo pasó con Salomón, pasó en los días del profeta Malaquías.  

     b. El otro problema concerniente a la violación de la ley del matrimonio era otro muy fundamental, y estaba detrás de aquellos matrimonios paganos.

          1) Por sí esta practica no fuera muy mala, los hombres de Israel estaban divorciando a sus esposas originales, para poder así poder casarse con las mujeres idólatras; (Mal. 2:14-15). Es  obvio que lo que enseñó Malaquías concerniente al divorcio, se necesita también enseñar desesperadamente en estos días.           

          2) Consideremos los pecados que se implican cuando se lleva acabo un divorcio ilícito, aún cuado la persona divorciada no se ha vuelto a casar. Primeramente cuando la persona se divorcia ilícitamente, viola el pacto, o la unión hecha por Dios en el matrimonio. Malaquías les dijo a los judíos concerniente a las mujeres que habían divorciado ilícitamente; "Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto." (Mal. 2:14). Muchos años antes Salomón había escrito de la mujer seductora en Proverbios 2:17; "La cual abandona al compañero de su juventud, Y se olvida del pacto de su Dios."

          3) En vista del pacto que existe en el matrimonio, los esposos deben de ser capaces de confiar plenamente en su pareja, deben de entender que cuando uno se divorcia, defrauda esa confianza, es desleal a la mujer de su juventud; (Mal. 2:14-16). Además de eso, divorciarse ilícitamente es cometer un acto de injusticia contra nuestra pareja. Es una injuria que causa mucho daño, ya que la pareja confía plenamente en su cónyuge. Divorciar ilícitamente a nuestra pareja es renunciar a la honra que Dios dio al convenio, o pacto matrimonial. Es enseñar falsedad en nuestro corazón, es cometer un acto cruel contra nuestra propia voluntad y es un acto egoísta que nos traerá amargas consecuencias; (Mal. 2:16; Prov. 6:32-33). 

         4) Pero el acto cruel hecho contra el matrimonio, no es el fin de esta cuestión, dice Malaquías 2:13; "Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano." El pueblo de Israel no entendía porque Dios no se agradaba de sus sacrificios, ellos se engañaban a así mismos al pensar que Dios aceptaría la adoración de hombres desleales y que habían cometido actos de violencia contra sus esposas. El altar estaba cubierto de lágrimas de las mujeres por la injusticia hecha contra ellas, las lágrimas de ellas eran una barrera impenetrable que había entre aquellos adoradores y Dios. Él no aceptaría aquella adoración indigna de hombres que no les importaba el mal que estaban causando; (Mat. 5:23-24; 1 Ped. 3:7).  A menos que un arrepentimiento sea posible, el hacer injusticia, rompe la relación con Dios y aquellos estaba divorciando a sus mujeres ilícitamente deberían de entender que sería imposible continuar haciendo esas cosas y seguir adorando a Dios. Hacer injusticia a las criaturas de Dios, es mostrarse irreverente con, y Dios no aceptará la adoración del que no le tiene reverencia.

          5) Finalmente, el profeta enfatiza qué Dios no quiere el divorcio; (Mal. 2:16; "Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales." Cristo había dicho en Mateo 19:6;  "Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre." Y dio solo una excepción para el divorcio; Mateo 19:9; "Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera." ¿Quién se va a atrever a agregar más razones y afirmar que el hombre quedará impune cuando Dios ha dicho todo lo contrario? Las palabras de Malaquías son claras y fuertes, a traves de él Dios dijo que él “él aborrece el repudio”. Y con mucha razón agregó diciendo; “Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales."  

G. Se degeneraron en la adoración a Dios.

 

1. Desde el principio de los tiempos, Dios ha requerido que el hombre le adore, lo ha hecho no porque necesite de todo lo que el hombre es capas de darle a él; (Hechos 17:25). Pero porque la adoración es hereditaria en la relación entre el Creador y la criatura. El hombre no puede sobrevivir espiritualmente sin adorar a Dios, así cómo no puede sobrevivir físicamente sí aire para respirar. Pero el hombre nunca ha podido mantener un concepto apropiado de la naturaleza y el propósito de la adoración, tampoco lo ha hecho de acuerdo a cómo Dios lo requiere. Malaquías fue llamado a profetizar al pueblo que había pervertido grandemente la adoración a Dios y en su libro, él habla de la irreverencia que ellos estaban enseñando en el altar de Dios.

     a. Es decepcionante ver como en aproximadamente 100 años después de haber regresado los judíos a Jerusalén del exilio en Babilonia, su adoración a Dios se estancó y se hizo vana. Porque este era el caso, Dios les dijo todo lo que tenía que decirles a causa de su vana adoración y su reprensión fue abrasadora, o quemante. Lo que Israel llamaban adoración, era peor que sí ellos no hubieran adorado. Él Señor les dijo en Malaquías 1:10-11; "¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas o alumbre mi altar de balde? Yo no tengo complacencia en vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni de vuestra mano aceptaré ofrenda. Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos." Evidentemente Dios no juzgó esta cuestión como algo pequeño, la adoración de Israel había venido a ser una adoración vacía y sin ningún propósito. Todos los sacrificios y las ofrendas que deberían haber agradado a Dios, no lo estaban logrando, el Señor no las estaba aceptando. ¿Cómo podía aceptar eso de sus manos? (Malaquías 1:13).

     b. Malaquías de dirige a los judíos que habían establecido un concepto de una adoración  mecánica hacia Dios. Ellos pensaban que con el simple hecho de llevar acabo aquél acto, ya era suficiente para obtener los resultados deseados sin importar el carácter, la actitud, o el intento del adorador. También ellos calculaban que incluso el acto exterior podría arreglarse para conformarse a lo más mínimo y conveniente para ellos; (Malaquías 1:6-14; 3:8-12).

      c. Israel en los días de Malaquías no enseñaban mucha sinceridad, ni que tenían una genuina reverencia en su adoración. Ni aún cuando hacían que se les había mandado, su corazón no estaba envuelto; (Malaquías 1:6). Isaías había escrito de Israel muchos años antes y había dicho en Isaías 29:13; "Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado." Lo mismo dijo Cristo en sus días a los judíos que vivieron en sus tiempos; (Mateo 15:8-9). Malaquías fue solo uno de los muchos profetas que fueron enviados a amonestar a Israel, por su vana e inútil manera de adorar a Dios.

2. Había una muy amplia corrupción social entre el pueblo de Dios y también mucha injusticia, les dijo el Señor en 3:5; "Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros, los que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí...."

     a. El pueblo parece que no había considerado lo ofensivo que era para Dios sus pecados sociales y cómo estorbaban su adoración. Eran indiferentes a la relación vital que hay entre la adoración aceptable y el carácter del hijo de Dios. Fallaron en entender que Dios busca obediencia, y pureza de vida en el hombre interior también. Asumieron que Dios se agradaría de sus ritos inapropiados que hacían afuera del templo. Samuel le había hecho una pregunta a Saúl años atrás concerniente a lo que el rey quería hacer; (1 Sam. 15:22; Deut. 10:12; Miq. 6:6-8).

     b. En el Nuevo Testamento Cristo dijo a cierto escriba que él no estaba lejos del reino de Dios, cuando le dijo en Marcos 12:33; "y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios." Jesús reprendió a los judíos de sus días por su confusión, o ignorancia concerniente a lo que Dios desea del hombre. En otra ocasión él les citó unas palabras que Oseas había en Oseas 6:6; "Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que....." Cristo les dijo en; (Mateo 9:13; 12:7).

     c. En estos días nosotros penosamente, necesitamos oír estas palabras, hay hermanos que son indiferentes cuando oyen las quejas de los hermanos en tribulaciones; (Santiago 1:27). Otros son envueltos en inmoralidades secretas, le dijo Pablo a Timoteo; (1 Tim. 4:12; 5:22). Otros viven una vida en amargura, hostilidades y enemistades; (Mat. 5:23-24; Efe. 4:31-32). Sí nosotros no nos acercamos humillados al Señor, estaremos muy equivocados. Dijo el Señor en Prov. 28:9; "El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable." También dijo en Isaías 1:13; "No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes." Y en los versículos 14-15; "Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos."

      d. No vivir una vida piadosa y venir a ofrecer una adoración a Dios, es burlarnos de aquél a quién la adoración debe ser dirigida, es burlarnos del mismo Dios todopoderoso con un desprecio peor que la blasfemia. Dijo el Señor; ¿aceptaré yo esto de vuestra mano? (1:13).

      e. Pero hay otro problema en la adoración de Israel en los días de Malaquías, era una adoración de su conveniencia y no representaba un verdadero sacrificio. Les dijo el Señor en Mal. 3:8; "¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas."

           1) De acuerdo a la ley de Moisés cada animal sacrificado como ofrenda ardiente al Señor sería sin defecto de ninguna clase y lo mejor del que la ofrecía; (Deut. 17:1; Lev. 22:17-25). 

           2) Los judíos a los cuáles Malaquías habló estaban ofreciendo los animales con toda clase de defectos, incluyendo animales robados; (Mal. 1:8, 13-14). Malaquías los reta a se presentaran con sus gobernantes con aquellos animales, ni sus príncipes los aprobarían; (1:8).    

           3) Ellos estaban defraudando y engañando al Señor con sus ofrendas, dice en 1:14; "Maldito el que engaña, el que teniendo machos en su rebaño, promete, y sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy Gran Rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las naciones." De hecho, sólo un deseo de hacer algo en el público que no estaba en el propio corazón de uno, podría llevar a este tipo de comportamiento.

3. El rey David es el  modelo ejemplificado de la actitud correcta concerniente a las ofrendas para el Señor. Eso lo vemos cuando Arauna el jebuseo ofreció donarle a David lo qué él necesitara para los sacrificios a Dios. David la dijo en 2 Samuel 24:24; "No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata." 

    a. Es fácil ofrecerle a Dios lo que no nos cuesta, pero no representa un amor verdadero cuando le ofrecemos a Dios algo que no nos costó sacrificio. Recordemos lo que dijo el Señor Jesús de la viuda pobre puso en el arca de las ofrendas todo lo que ella tenía; (Mar. 12:43-44).

    b. Aunque ahora Dios no requiere el diezmo ni animales sacrificados, nosotros necesitamos la amonestación de Malaquías. Él dijo que su nombre sería grande entre nosotros; (Mal. 1:11). Nuestra ofrenda a Dios debe de ser pura, sí es tiempo, o dinero, o el esfuerzo contribuyendo a su causa, tendrá que ser no de lo que nos sobra, o resta para que Dios no sea ofendido de nuestras sobras. Al contrario, que sea algo que se haga con temor y reverencia; (Heb. 12:28-29). 

    c. En resumen, la adoración que Malaquías condena era una que desafiaba, que hacía burla de la grandeza de Dios. Salomón la describe como “el sacrificio de los necios” (Ecle. 5:1). Insultaban a Dios con su egoísmo, ellos buscaban obtener el máximo provecho material, de su mínimo esfuerzo espiritual. Aun así ya estaban fastidiados y cansados de estar ofreciendo aquella adoración, se conducían en sus rituales con desprecio diciendo “que fastidio es esto” (1:13). Su adoración superficial y descuida se había vuelto en un trabajo pesado para ellos, Malaquías les advierte que ellos estaban desperdiciando el tiempo al hacer aquellas cosas. Aquello no cambiaria hasta el día que en su adoración hubiera una expresión de amor y de reverencia para con el Señor de Señores, sino la puerta del templo seguiría cerrada; (Mal. 1:10).     

 

Conclusión: El mensajero del pacto.

 

1. Cómo era muy común de los profetas, Malaquías enfatizó el pacto de Dios con Israel y la infidelidad del pueblo para con ese pacto.

     a. De no haber sido por la fidelidad de Dios a su pacto con Abraham; (Gén. 15:18; 17:2). Y con la fidelidad de Dios al pacto que hizo con ellos en Sinaí; (Éx. 19:5-6; 34:27). La nación hubiera sido consumada bajo el justo juicio de Dios, dice Malaquías 3:6; "Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos."

     b. A pesar del firme amor de Dios, Israel no guardó el pacto, dice Mal. 3:7; "Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?" Se apartaron de las leyes del matrimonio corrompiéndose en gran manera, de igual manera hicieron con las leyes del sacerdocio, los sacerdotes también se corrompieron.

2. Las condiciones en Jerusalén después del exilio de Babilonia, no parecían ser muy consistentes con las promesas de que Dios bendeciría y restauraría a su pueblo. Los judíos no podían pensar más que atribuir aquellas condiciones, a la indiferencia de Dios. Pero, ¿acaso las bendiciones del pacto no dependían de la obediencia a la ley de Moisés? (Deut. 28).

     a. Malaquías vio claramente cual era el problema, él Señor y Dios del pacto estaba siendo deshonrado en los corazones de Israel; (Malaquías 1:6-7). 

     b. El Señor del pacto estaba siendo estafado; (Malaquías 1:14). 

     c. Estaba siendo robado también; (Malaquías 3:8).

     d. Estaba siendo tratado con desprecio; (Malaquías 1:13).

     e. Estaba siendo tratado con burla y cinismo; (Malaquías 1:7, 12). 

     f. Le dirigieron palabras fuertes y violentas; (Malaquías 2:13). 

     g. Su grande nombre fue profanado; (Malaquías 1:12). 

     h. Su justicia divina fue puesta en duda; (Malaquías 2:17).

     i. Estaban cansando la paciencia de Dios con sus palabras; (Malaquías 2:17).

     j. Estaban negando también que Dios los amaba; (Malaquías 1:2).

     k. Estaban negando abiertamente que diferencia en servir a Dios, se quejaron diciendo que Dios bendecía al impío más que al justo; (Malaquías 3:14-15).

Es increíble ver que los judíos en los días de Malaquías todavía esperaban las bendiciones de Dios. Manifestaban irreverencia, tras irreverencia, negaban que ellos tenían un problema, el Señor les acusó de haber despreciado su nombre y ellos dijeron; ¿En qué lo hemos despreciado? 

3. Es importante notar que los judíos que estaban quebrando la ley en Israel, no estaban en una rebelión abierta contra Dios. Al leer de las horribles maneras que Dios dijo que ellos habían enseñado no tener ningún respeto, uno puede fácilmente pensar de ellos que eran unos grandes pecadores que se habían apartado de Dios completamente. Pero de acuerdo a lo que Dios dice a traves de Malaquías, los judíos en esos días eran peores que grandes pecadores.

    a. Ellos eran hombre y mujeres, tal vez no totalmente diferentes a muchos de nosotros, Pablo habló de los que tienen apariencia de piedad; "pero negarán la eficacia de ella ." (2 Tim. 3:5).

    b. Aunque ellos continuaban con la mayoría de los movimientos exteriores del culto público, el problema de ellos lo interior de ellos y que solo Dios puede ver. Por eso dijo el Señor en Isaías 29:13; "Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado." 

    c. ¿Será posible que Dios pueda ver que nosotros en ocasiones mostramos cómo ellos la misma poca fe, el mismo egoísmo, y el mismo cansancio en la adoración? En otras palabras, muchos de nosotros mostramos la misma falta de reverencia que abundaba en Israel, pero eso es de suma importancia que nosotros oigamos la advertencia de Malaquías; (Malaquías 4:1-2).

4. Había en los días de Malaquías judíos con el prototipo de personas que han existido siempre, personas que tienen un cínico e inadecuado entendimiento de sus pecados.

    a. Su inadecuado entendimiento les hacía que esperaran confiadamente, el día en que Dios derramaría su ira para vengarse de los impíos. Malaquías no les deja duda de que el día para hacer cuentas estaba por venir, dice Malaquías 4:1; "Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama."

    b. Pero sí Israel esperaba este aspecto del Mesías, muchos de ellos se sorprenderían de ser ellos de los cuáles arderían como un horno ya que el Señor; “no les dejará ni raíz ni rama."  También dice Malaquías 3:1-3; "He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia."

    c. Para aquellos que habían jugado con la maravillosa santidad de Dios, la venida del día del Mesías no iba ser un día de gozo. Pero por otro lado, gracias a Dios porque habría un día glorioso para el remanente, para ellos el Mesías traería gloria. Dice Malaquías 3:16-17; "Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve."   

    d. El Señor continua diciendo en Malaquías 4:2-3; "Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos." Para los que sabían lo que significaba la verdadera reverencia, la venida del día del Mesías sería para ellos como el sol de justicia. Y así como por las mañanas sale el sol y con sus rayos trae vida y da alivio, es lo que el Mesías sería a los justos, dijo el profeta; “y en sus alas traerá salvación”.

5. Sin embargo, el profeta Malaquías mostró que alguien más habría de venir antes del Mesías.

    a. A traves del profeta Dios dijo en Malaquías 3:1; "He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos."

    b. Notemos lo que dice también en Malaquías 4:5-6; "He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición." Ninguna profecía del Antiguo Testamento es interpretada más claramente en el Nuevo Testamento que esta, qué es una profecía de Juan el Bautista. El trabajo de él era proclamar el arrepentimiento de los pecados, esto no se obtendría sin, o fuera de Cristo y de su reino; (Mateo 11:10-14; 17:10.13; Marcos 1:1-4; Lucas 1:17, 76; Jn. 1:23; 3;28). 

6. Al llegar al final del Antiguo Testamento, nosotros podemos ver que Dios hizo de Israel una nación, e hizo pacto con ellos. Lo sostuvo, bendijo, le dio su ley, los castigo entregándolo a otras naciones y luego los restauró también.

    a. Aunque Dios hizo todas estas cosas, Israel persistió en sus pecados irreverentes, y por eso a traves de Malaquías les hizo una última llamada al arrepentimiento. Anunciando la venida de aquél que vendría a preparar el camino y que también él anunciaría la venida del mismo Mesías. Dios no haría nada por Israel, ni hablaría más hasta el cumplimiento del tiempo, lo cuál paso 400 años después. Dice Gálatas 4:4-5; "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos."

    b. La profecía de Malaquías termina con estas palabras del Señor, Malaquías 4:6; "Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición." Dice también en Juan 1:17; "Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo."

    c. Estas palabras de Juan anuncian el fin del Antiguo Testamento y el principio de la gracia en el Nuevo Testamento. Nosotros ahora bajo la ley de la gracia, necesitamos entender que nosotros debemos de darle a Dios la reverencia que él merece, es lo que él quería su pueblo en la antigua Jerusalén hiciera; (Lucas 6:46). 

    d. Sí nosotros no tenemos a Dios en nuestro corazón, sí no le tenemos un genuino temor, las palabras de Malaquías van a caer sobre nosotros cómo cayeron sobre Israel en aquellos tiempos. Dios requiere que nosotros le honremos y respetemos, no solo en palabras sino también en hechos; (Mateo 7:21-23). Él busca que nosotros le adoremos de corazón y verdaderamente, quiere una adoración que vaya de acuerdo a sus instrucciones, que brote de nuestros corazones llenos de amor y fe. Él requiere que temamos su nombre, lo requirió en los días de Malaquías y así lo requiere hoy, así lo dice en su palabra que ha descendido de los cielos cómo un trueno. Dice Malaquías 1:6; "El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?" Exprese ese temor a Dios obedeciendo al Señor hoy, sí no lo ha hecho y venga a ser bautizado cómo los judíos aquél día en Jerusalén; (Hechos 2:38-39).

 

                   

                                                                                            Juan Antonio Salazar  

                 

 

 

 
 

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