Introducción:
Estamos aquí porque hay una
grande batalla por las almas de los hombres. Es una batalla entre Dios y
Satanás, y alma del hombre es lo qué se busca ganar, por Dios o por
Satanás. Sí nosotros vamos a salvar almas del pecado, especialmente las de
nuestros hijos, no va a ser posible sí nosotros no tenemos ninguna firmeza
en las cosas de Dios. Sí nosotros queremos que nuestros hijos obedezcan el
evangelio y se mantengan fieles a Dios para que vayan al cielo, va a ser
necesario que todos los padres estemos bien firmes en Dios y fuertes en la
fe, dispuestos a pagar el precio por no comprometer la verdad. Nosotros
aprendemos de la Biblia que en Dios, en la sana y directa enseñanza de su
palabra todo padre encontrará la fuerza necesaria para esta batalla. La
palabra es la espada del Espíritu que nosotros necesitamos para
mantenernos firmes y fortalecernos en nuestra lucha por las almas de ellos.
Pero es necesario entender que…
1. DIOS ORDENÓ LA AUTORIDAD
DE LOS PADRES SOBRE LOS HIJOS, COMO UNA BENDICIÓN.
A. Necesitamos entender que
cuando Dios estableció el hogar, él ordenó una relación entre el esposo y
la esposa y también la autoridad de los padres sobre los hijos, como
una bendición. Hermanos, nosotros necesitamos meditar y estudiar esta
gran verdad, este arreglo divino esta basado en el verdadero significado
del amor y esta diseñado por Dios para bendición del marido, de la
esposa y de los hijos. Meditemos y analicemos las palabras dichas por
Pablo. Efesios 6:1; "Hijos, obedeced en el Señor a
vuestros padres, porque esto es justo. Efesios 6:2, Honra a tu
padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa.
Efesios 6:3; Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la
tierra. Efesios 6:4; Y vosotros padres, no provoquéis a ira a
vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor."
Notemos que el arreglo divino es que los hijos obedezcan a sus padres,
Dios les dio a los padres esa autoridad. Los hijos deben de poner esta
ordenanza divina en su corazón y practicarla. Pero es importante que
nosotros los padres pensemos en como vamos a desarrollar nuestro deber y
responsabilidad de guiar, dirigir y enseñar a
nuestros hijos la necesidad de esta obediencia. Esta obediencia incluye
honrar a sus padres, nuestros hijos necesitan desarrollar una
obediencia genuina, pero eso dependerá del amor que ellos les tengan a sus
padres. A veces parece como que sí nos obedecen y nos honran, pero no lo
hacen sinceramente, y es donde nosotros debemos guiarlos y
enseñarles lo que es obedecer y honrar a los padres de corazón.
B. Dijo Pablo, “que es el
primer mandamiento”. ¿Que quiso decir el apóstol con esto?. Si
nosotros leemos los diez mandamientos, este no es el primer mandamiento en
esa lista, Pablo no habla de ninguna lista. Pablo habla de aquello que
es la base de la vida, y la base la vida es que los hijos
aprendan a respetar a los padres. Sí nuestra juventud quiere tener
prosperidad y felicidad en los años que están delante de ellos, eso vendrá
cuando ellos aprendan a obedecer, a honrar y amar a sus padres en el hogar
y en sus vidas. Eso fue lo que dijo el Señor; "Para que te vaya bien, y
seas de larga vida sobre la tierra." (Efe. 6:3). Porque tenemos esa
base de la vida en nosotros, Dios nos va a bendecir en todo aspecto de
nuestra vida. Dijo Salomón; "Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu
corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y
paz te aumentarán." (Prov. 3:1-2).
C.
También dijo Pablo; "Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a
vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor."
Notemos que después de haber indicado que los padres tienen la autoridad
en el hogar. Que los padres tienen ante los ojos de Dios la primera
responsabilidad de guiar a la esposa y a los hijos. ¿A que se refiere
Pablo cuando dice, no provoquéis a ira a vuestros hijos?. ¿Que es
no provocar a nuestros hijos?. Algunos piensan que provocar es decir no
cuando ellos esperan que la respuesta sea sí a todo lo que ellos
pidan, y que por eso tenemos que decir sí para que ellos no sean
provocados. Pero esto no es así, provocar aquí es una conducta
mala y pecaminosa, algo que Dios no le permite al padre, al esposo, al
líder de la casa. Esa conducta pecaminosa puede ser un abuso
verbal, físico, o sexual. Puede ser también la impaciencia, o el
enojo incontrolable del padre, del esposo, esto provocará a los hijos
a ira. También puede ser la actitud dictadora y arrogante
del marido, del padre que provocará la rebeldía de los hijos en el hogar.
El Señor manda al padre, al líder del hogar, a no hacer esto, sino al
contrario "criadlos en disciplina y amonestación del Señor". Esto
requiere una instrucción basada en un amor genuino, de lo cual hablaremos
más adelante.
DIOS ORDENÓ Y DISEÑO LAS REGLAS EN EL HOGAR.
A.
Dijo Pablo en; Colosenses 3:18; "Casadas, estad sujetas a
vuestros maridos, como conviene en el Señor. 3:19; Maridos, amad a
vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. 3:20; Hijos,
obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. 3:21;
Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten."
Aquí Pablo presenta instrucciones a cada uno de los que formamos el
hogar. La esposa debe de estar sujeta a su marido, debe de amarlo,
apoyarlo, su actitud debe de ser la de una mujer dispuesta a ser la ayuda
idónea. El marido debe de amar a su mujer y evitar ser áspero con ella, ¿porque
a veces el marido es áspero con su esposa?. Aquí tenemos a la mujer que ha
tomado mi nombre, que comparte su vida conmigo, que va a donde yo voy, que
pone su corazón y su alma en el trabajo que yo escojo hacer. ¿Y en vez de
ser agradecido por todo lo que hace por mí y por mis hijos, yo soy un
hombre arrogante, demandador, exigente y áspero
(amargo) con ella?. Eso es violar la ley de Dios, él nos manda que amemos
a nuestra esposa y no seamos amargos con ella.
B.
A los hijos manda obedecer a sus padres, porque esto agrada al
Señor. Notemos que para que los hijos agraden a Dios, necesitan aprender a
obedecer a sus padres. Recordemos lo que dijo Pablo en Efesios; "Hijos,
obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo."
C.
Pero notemos también algo muy importante cuando dice Pablo; Padres,
no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten. ¿Porque
vuelve al padre?. Pablo regresa a él otra vez para enfatizar que nosotros
podemos quebrar el corazón de nuestros hijos con nuestra conducta impropia.
Para enseñarnos que estas cosas son ordenanzas de Dios, Él ordenó el hogar.
El marido está ordenado por Dios a que ame a su mujer y a sus hijos, como
Cristo amó a la iglesia. Este es mi deber como esposo, es el orden de Dios
en el hogar, todo esposo en la audiencia debe de examinarse en este
momento y determinar ese amor por su esposa y sus hijos. Este amor incluye
ser el líder en el hogar, hay hermanas que están deseando que sus esposos
sean esos líderes que el hogar necesita. Que tomen la iniciativa, él
interés en el trabajo del Señor, y en el trabajo de la iglesia. Algunas
hermanas traen a sus esposos casi arrastrando a los servicios. En una
ocasión le pregunté a una hermana por su esposo y me contestó de esta
manera, ya me canse de inventar excusas por él. Que tristeza tan
grande es esta y esto no es lo que Dios ordenó, hermanos tenemos que
despertar, tenemos que ver nuestras responsabilidades y tomar la
iniciativa en nuestro hogar, así como Dios lo ha ordenado. Cuando el
esposo y la esposa cumplen con su deber, Dios nos da paz, felicidad y
satisfacción. Pero cuando nosotros nos apartamos de este orden,
encontramos infelicidad y frustración en nuestra vida, las ordenanzas de
Dios son buenas, el camino de Dios es bendición. La aspiración más alta
que toda joven cristiana debe de tener es casarse con un buen cristiano,
ser una buena esposa llena del temor de Dios, ser una buena madre que críe
hijos que obedezcan y amen a Dios, para que cuando mueran vayan al cielo.
No nos olvidemos que este es un orden divino para cada componente del
hogar, nosotros necesitamos aceptar ese lugar y Dios nos bendecirá.
2. DIOS ORDENÓ LA RESPONSABILIDAD DE LA DISCIPLÍNA
EN EL HOGAR.
A.
Dios no ordenó a los hijos que gobernaran el hogar, ni mandó a los padres
a que obedecieran a los hijos. Los hijos no tienen el derecho de desafiar
a sus padres, es muy común es nuestra sociedad oír de los derechos de los
hijos, unos hasta se divorcian de sus padres. Vivimos en un tiempo donde
abunda en nuestra sociedad la inmoralidad, las drogas, donde los hijos
creen que tienen el derecho de desafiar a Dios y a sus padres, y eso no es
así. El ejercitar uno de padre la disciplina no requiere de ningún abuso,
pero sí de una disciplina apropiada, firme y consistente para crear
a nuestros hijos como Dios quiere. ¿Sabían ustedes que el libro de
Proverbios es un libro inspirado para crear a los hijos?. ¿Sabían ustedes
que los hijos creados de acuerdo a la palabra de Dios no serán inmorales,
ni desafiarán a Dios ni a sus padres?.
1.
Notemos lo que dijo Salomón; "El principio de la sabiduría es el temor
de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza." (Prov.
1:7). ¿Que es el principio de la sabiduría?. Es lo mismo que dijo
Pablo en Efesios 6:1-2; Que nosotros enseñemos a los hijos a
obedecer a los padres porque esto es justo. Que les enseñemos a que
honren a sus padres porque es un mandamiento con promesa. ¿Que es el
principio de la sabiduría?. Es tener temor a Dios. 2. También dijo; "Instruye
al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él."
(Prov. 22:6). Dice Salomón que nosotros como padres tenemos él deber
de enseñar a nuestros hijos estos conceptos de tenerle temor a Dios,
respetarle, darle reverencia y obedecerle. 3. Proverbios
también nos enseña el deber de la disciplina; a). "El que
detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama,
desde temprano lo corrige." (Prov. 13:24). Notemos las palabras
aborrecer y amar, el concepto del mundo es que sí nosotros azotamos a
nuestros hijos, es porque los odiamos. Pero la Biblia dice que cuando
nosotros dejamos que él hijo sea rebelde, nosotros lo aborrecemos. Dios
nos manda que amemos a nuestros hijos y sí en verdad los amamos, nosotros
vamos a aceptar que Dios ordenó el orden en el hogar, el deber de la
disciplina y nosotros vamos a determinarnos a cumplir con ello. b). "Castiga
a tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se apresure tu alma
para destruirlo." (Prov. 19:18). ¿Que significa cuando dice en
tanto que hay esperanza?. Significa que sí nosotros no disciplinamos a
nuestros hijos, vendrá el tiempo en que ellos estarán sin esperanza.
Por ejemplo, las prisiones están llenas de personas sin esperanza, hay
muchos que ya nada se puede hacer por ellos. Sus vidas que un día fueron
muy prometedoras, han sido destruidas para siempre. Puede haber muchas
razones de porque pasó eso, pero una de ellas es dada aquí en Proverbios.
La falta de disciplina produce un hijo así, no detengamos la disciplina,
no tengamos temor aplicarla.
c). "La necedad está ligada en
el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la alejará de él."
(Prov. 22:15). ¿Que quiere decir Salomón con esto?. Que nuestros hijos
nos van a poner a prueba y nos van a empujar hasta él limite. Ellos no
entienden hasta donde pueden ir, que tanto pueden hacer y que todo tiene
su limite. Por eso ellos necesitan esta disciplina, pero que sea
consistente y firme. Dios nos ordena que sí ellos ponen presión y nos
empujan, uno también debe de hacerlo, para que ellos sepan que en ese
hogar hay autoridad y limites. Allí se pondrá a prueba la voluntad de
nosotros los padres y la ellos. Es nuestro deber y responsabilidad quebrar
es espíritu rebelde, controlar con firmeza ese carácter de ese hijo necio.
d). "No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo
castigas con vara, no morirá." (Prov. 23:13). Notemos la frase
castigar con vara, esto no quiere decir que vamos a tomar un barrote y
a quebrar todos los huesos de su cuerpo. Pero sí dice que el castigo debe
de ser con dolor, el hijo tiene que saber que la desobediencia traerá
consecuencias dolorosas sobre él. Dijo otra vez Salomón; e). "La vara y
la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido
avergonzará a su madre." (Prov. 29:15). Vamos a considerar también;
(Prov. 29:17). "Corrige a tu hijo, y te dará descanso, Y dará
alegría a tu alma." Sí nosotros fallamos a dar a nuestros hijos
esta disciplina, un día ese hijo nos traerá vergüenza. Pero sí nosotros
cumplimos con nuestro deber y sí los disciplinamos, ese hijo dará descanso
y alegría a nuestra alma. Habrá en nuestra vida una grande satisfacción
cuando veamos a ese hijo andar y crecer en el camino de Dios, pero
nosotros ¡debemos de mantenernos firmes!. Aquel padre que falla en
ser un buen líder en su hogar, que accede a las demandas necias de sus
hijos. Es un padre que ha perdido su honor y su dignidad, es un padre
traerá maldición sobre él y sobre su hijo. El padre que deja a su hijo sin
disciplina, es mejor que se prepare porque ese hijo seguirá haciendo lo
malo. El sabe que su padre no lo castigará; "Por cuanto no se ejecuta
luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres
está en ellos dispuesto para hacer el mal." (Ecle. 8:11). Aquél hijo
que crece sin disciplina, que se le permite imponer su voluntad, es un
joven que eventualmente trae maldición sobre él, sobre sus padres, sobre
todos los que lo rodean. ¿Sabían que la iglesia también sufre por ello?.
Sufre por el ejemplo de los jóvenes que se revelan contra Dios y contra
sus padres, ese espíritu afectará a otros y por ese medio Satanás llevará
acabo su obra destructora. Él sabe que hay jóvenes que pueden llegar a ser
predicadores, ancianos o diáconos, y se enfoca en ellos para destruirlos y
negarle a la iglesia un predicador o un anciano. Esta batalla por las
almas en la que estamos es muy seria y Satanás nos está ganado, no lo
permitamos. Un cielo hermoso nos espera a nosotros y a nuestros hijos,
pero no lo podremos alcanzar si no vencemos a Satanás, quien esta
trabajando en nuestros hijos. Cuando el joven peca, o se resiste a
obedecer a Dios, está sirviendo a Satanás, va a traer maldición sobre él y
va hacer daño al cuerpo de Cristo. Cuando los padres ignoramos esa
conducta y somos débiles a la rebeldía de nuestros hijos, haremos daño a
la iglesia también. f). "El ojo que escarnece a su padre Y
menosprecia la enseñanza de la madre, Los cuervos de la cañada lo
saquen, Y lo devoren los hijos del águila." (Prov. 30:17).
Dios inspiró este Proverbio para enseñarnos que la rebelión destruye,
aquel hijo o hija que escarnece, que se burla de su padre diciendo, yo no
tengo que obedecerles. Cuantas veces no hemos oímos la frase, sí Dad,
whatever, no hacen lo que uno les dice desafiando así a Dios y sus padres.
¿Irá ese hijo, o hija a llegar muy lejos en su vida?. No de acuerdo a lo
que Dios dice, a ese ojo los cuervos lo sacarán y lo devorarán
los hijos del águila, como cuando las aves se comen al animal muerto.
3. LOS PADRES DEBEMOS SER EL EJEMPLO EN TODO.
A.
No es suficiente con decirles, con enseñarles, nosotros tenemos que
practicar, aplicar la autoridad y el deber de la disciplina que Dios ha
puesto en nosotros. Estos padres serán una bendición para la iglesia, y
para su hogar, serán los líderes que sus hijos necesitan y que tal vez en
lo profundo de su corazón es lo que ellos esperan. Moisés dijo unas
palabras que nos recuerdan lo que dijo Pablo a los Efesios. "Oye,
Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a
Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus
fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu
corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas
estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te
levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales
entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus
puertas." (Deut. 6:4-9). Sí nosotros vamos a cumplir con nuestros
deberes como padres, primeramente necesitamos convencernos, creer esto de
todo corazón. Que solo hay un Dios, un cuerpo, una fe y un bautismo,
nosotros vivimos en una sociedad que niega y ataca esta verdad. Por eso
nosotros debemos de amar a Dios de todo nuestro corazón, amar la verdad, y
todo lo que Él enseña y manda, ponerlo en nuestro corazón. Pero ¿qué tiene
que ver esto con nuestros hijos?. Aquí el Señor nos manda las cosas que Él
quiere que nosotros les enseñemos a ellos sí queremos producir hijos
cristianos. Pero nosotros las debemos de creer primero y tenerlas en
nuestro corazón. Dijo el Señor; Y estas palabras que yo te mando
hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y
hablarás de ellas. Dios quiere que nosotros rodeemos a
nuestros hijos con su palabra en todo momento. Pero nuestro ejemplo es
necesario, al estudiar la Biblia, al ser unos fieles participantes del
trabajo de la iglesia. Que al tener una serie, o una clase Bíblica o de
cantos, ellos vean ese entusiasmo, esa seriedad, pero sí hacemos todo lo
contrario y criticamos la predicación, ¿qué va a ser de nuestros hijos?.
Si nosotros no ponemos este ejemplo, no esperemos que nuestros hijos
tengan el deseo de obedecer a Dios, eso no va a pasar. Nosotros
necesitamos primero obedecer lo que Dios mandó por medio de Moisés, ¿estamos
cumpliendo con ese deber?. (Prov. 22:6; Efe. 6:1-4; Gén. 18:19).
Necesitamos reflexionar en el tiempo y la atención que ellos necesitan,
insistir en que hagan su trabajo en la lección, que asistan a las clases a
tiempo, que traigan su Biblia, insistir así como en lo secular. Sí no
estamos siendo diligentes en lo espiritual como en lo secular, ¿qué
estamos enseñando con ello?. Que lo secular y lo material es más
importante que lo espiritual, por ejemplo ¿porque faltan nuestros hijos a
los servicios?. Por el trabajo, por la tarea y por las actividades
deportivas, Satanás nos esta haciendo daño a nosotros en el hogar y a la
iglesia en el servicio de adoración. Porque nosotros amamos a nuestros
hijos y queremos que ellos vayan al cielo, hermanos mantengámonos
firmes, está en nosotros ser él ejemplo, él líder que ellos necesitan
en el hogar, en las reuniones y en toda actividad de la iglesia.
4. PADRES, MANTENGÁMONOS FIRMES COOPEREN NUESTROS
HIJOS O NO.
A.
Nosotros necesitamos cumplir con nuestras responsabilidades como padres,
cooperen ellos con nosotros, o no. Dios ordenó la autoridad de los padres
como una bendición, él ordenó la disciplina en el hogar, él nos ordenó a
nosotros los padres poner el ejemplo en todo. Por eso Dios quiere que
nosotros nos mantengamos firmes estén los hijos de acuerdo, o no.
No importa que pueda pasar el día de mañana en la vida de ellos, no
sabemos que vayan hacer ellos con su vida. Ellos serán responsables ante
de Dios, pero eso cambia en lo absoluto que mi deber es; “Instruir a
nuestros hijos en el camino del Señor” (Prov. 22:6). Esto es lo que
enfatiza Efesios 6:1-4, no provocar a ira a nuestros hijos
con una conducta pecaminosa, sino criarlos en disciplina y
amonestación del Señor. Que ellos miren en nosotros la actitud de
personas que profesan piedad, ese ejemplo y esa conducta irreprochable en
nuestro hogar. Recordemos lo que dijo Dios de Abraham; "Porque yo sé
que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que
guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio." (Gén.
18:19). Examinemos cada uno nuestro corazón, nuestra vida, nuestra
conducta y preguntémonos sí nuestro Dios podrá decir lo mismo de nosotros
y de nuestra familia hoy. Sí yo como padre no estoy manteniéndome firme,
sí he comprometido su verdad, sí en mi hogar yo vivo sin honor ni dignidad,
las palabras dichas a Abraham no se aplican a mí. Pero sí yo creo de
corazón que solo existe un Dios, sí yo enseño diligentemente a mis hijos
su palabra, lo que Él dijo de Abraham, sí es para a mí.
B.
Hermanos, no fallemos como padres a nuestra responsabilidad como lo hizo
Elí; (1 Sam. 3:11-13)"Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa
en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. Aquel día yo
cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el
principio … fin. Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre,
por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a
Dios, y él no los ha estorbado.. Elí fue un buen hombre que
hizo muchas cosas buenas, él fue quién instruyó al joven Samuel, fue digno
de admirarse por ello. Pero no tuvo el carácter, ni el valor de
enfrentarse a sus propios hijos y decirles que aquellas cosas no deberían
de hacerse en su casa, por las amargas consecuencias que vendrían. Pero
Elí no lo hizo y Dios dijo, “yo juzgaré su casa para siempre,
por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a
Dios, y él no los ha estorbado”. Aquí Dios nos enseña que sí
nosotros hacemos lo mismo que hizo Elí, también habrá amargas
consecuencias para nosotros, porque Dios también “juzgará nuestra casa”.
Notemos lo dicho por Moisés; "Si alguno tuviere un hijo contumaz y
rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz
de su madre, y habiéndole castigado, no les obedeciere; entonces lo
tomarán su padre y su madre, y lo sacarán ante los ancianos de su ciudad,
y a la puerta del lugar donde viva; y dirán a los ancianos de la ciudad:
Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es
glotón y borracho. Entonces todos los hombres de su ciudad lo
apedrearán, y morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y todo
Israel oirá, y temerá." (Deut. 21:18-21). Es posible que el padre sí
cumpla con su responsabilidad y que luego sus hijos se rebelen. Esto pasa
cuando el padre tiene un hijo contumaz (obstinado, terco) y rebelde que no
obedecerá la voz de padre o de su madre. Dios no tolerará a un hijo así,
no lo toleró antes, ni lo hará hoy. Nosotros necesitamos mantenernos
firmes y hacerle saber esto a nuestros hijos; (Prov. 17:6, 21;
19:13, 20; 23:22).
Conclusión:
Hermanos, mantengámonos firmes, aprendamos de Josué y tomemos la
decisión de que en nuestra casa, nuestro Dios va a ser respetado. "Y si
mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a
los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro
lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis;
pero yo y mi casa serviremos a Jehová." (Josué 24:15). Hoy
necesitamos tomar en nuestro hogar esta determinación, con nuestra esposa,
con nuestros hijos y Dios nos bendecirá. Pero necesitamos tener la fe y el
valor de Josué, él fue un padre valiente y dedicado a las cosas de Dios;
(Josué 1:6-9). ¿Lo somos nosotros?. Meditemos en nuestra lección y
recordemos que Dios nos manda que nos mantengamos firmes. Hay una
grande batalla, nuestra alma y la de nuestros hijos esta de por medio. Sí
usted no es todavía un hijo, o hija de Dios, venga dispuesto a
arrepentirse, a confesar su fe en Cristo y a ser bautizado para el perdón
de sus pecados. También la invitación es para él esposo, o la esposa que
no son cristianos. Vengan a obedecer a Dios, a ayudarse mutuamente, a
guiar a sus hijos a ir al cielo y un día estar juntos; (1
Tesalonicenses 4:13-18).
Juan Antonio
Salazar