Introducción:
1. El escritor de este
libro está alabando a Dios por el significado, por la belleza y el poder
de su palabra que él tuvo en su vida. Nosotros podemos encontrar el mismo
significado, la misma belleza y el mismo poder en la palabra de Dios en
nuestros días. Pero es necesario que nosotros al igual que David, pongamos
nuestra esperanza en la palabra de Dios. Para poder apreciar estas
palabras es necesario que notemos la actitud del escritor cuando escribió
el párrafo anterior.
2. Notemos su expresión de
temor e inseguridad al verse en presencia de sus enemigos; (Sal.
119:81-88). "Desfallece mi alma por tu salvación, Mas espero en tu palabra.
Desfallecieron mis ojos por tu palabra, Diciendo: ¿Cuándo me consolarás?
Porque estoy como el odre al humo; Pero no he olvidado tus estatutos. ¿Cuántos
son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me
persiguen? Los soberbios me han cavado hoyos; Mas no proceden según tu ley.
Todos tus mandamientos son verdad; Sin causa me persiguen; ayúdame. Casi
me han echado por tierra, Pero no he dejado tus mandamientos. Vivifícame
conforme a tu misericordia, Y guardaré los testimonios de tu boca."
3. Aunque lo habían
angustiado al grado mas bajo, aunque estaba lleno de sufrimiento, dolor, y
en una grande agonía, todavía tenía su esperanza en Dios y en su palabra.
Esperaba ansiosamente su liberación, y la salvación que solo Dios podía
darle. ¿Porqué confiaba David en la palabra de Dios?. ¿Cómo nos da
esperanza la palabra de Dios?. ¿Hay en la palabra de Dios esperanza para
nosotros hoy, así como la hubo con el salmista?. ¡Sí!.
1. David confiaba en la
palabra de Dios, porque es eterna.
Su palabra permanece para
siempre. Dice
David en Salmos 119:89;
"Para siempre, oh Jehová,
Permanece tu palabra en los cielos."
Aquí se puede ver una razón de porqué el salmista tenía su esperanza en la
palabra de Dios. Ella, al igual que Dios es eterna, inmutable, que no
cambia, es inalterable, e infalible y está establecida en los cielos para
siempre.
a. Recordando como se
encontraba David, desfallecido, como un odre en el fuego. Ahora dice en
Salmos 90:1-2, 10; "Señor, tú nos has sido refugio De generación en
generación. Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo,
Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios." "Los días de nuestra edad
son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su
fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos."
b.
En contraste
con la eternidad de Dios y su palabra, nosotros en esta vida estamos
colgando de un pequeño y frágil hilo. Leamos Salmos 102:11-12, 24-28;
"Mis días son como sombra que se va, Y me he secado como la hierba. Mas
tú, Jehová, permanecerás para siempre, Y tu memoria de generación en
generación." "Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días; Por
generación de generaciones son tus años. Desde el principio tú fundaste la
tierra, Y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú
permanecerás; Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un
vestido los mudarás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no
se acabarán. Los hijos de tus siervos habitarán seguros, Y su descendencia
será establecida delante de ti."
c. El
salmista estaba consciente de lo temporal de sus días, por eso confiaba en
Dios y en su palabra, David nos enseña que la tierra y él pasarán, pero no
así Dios y su palabra. Dice en Isaías 40:6-8; "Voz que decía: Da
voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es
hierba, y toda su gloria como flor del campo. La hierba se seca, y la flor
se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como
hierba es el pueblo. Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra
del Dios nuestro permanece para siempre." Nosotros necesitamos
tener nuestra fe, y nuestra esperanza en la palabra de Dios, dice
Santiago 1:17; "Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de
lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de
variación."
2. David confiaba en la
palabra de Dios, porque es fiel.
Es fiel, igual que Dios.
Dice David en
Salmos 119:90-92;
"De generación en
generación es tu fidelidad; Tú afirmaste la tierra, y subsiste. Por tu
ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy, Pues todas ellas te sirven.
Si tu ley no hubiese sido mi delicia, Ya en mi aflicción hubiera perecido."
Dios en fiel
en creación y en revelación, nosotros encontramos en la palabra de Dios la
seguridad de su carácter misericordioso que se ha mostrado a través de
todas las generaciones.
a. Dijo David;
"De generación en generación es tu fidelidad”; ¿En que sentido
David habla aquí de esa fidelidad?. En el sentido del fiel funcionamiento
del universo y de todo ser humano. “Tú afirmaste la tierra, y
subsiste." (Sal. 119:90); La tierra, la creación subsiste por la
fidelidad de Dios y de su palabra, este globo se gobierna, nosotros
existimos por lo que Dios ha establecido. El sol, la lluvia, las
estaciones del año, hasta ahora todo funciona fielmente; "Por tu
ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy, Pues todas ellas te sirven."
(Sal. 119:91, 89:1-2). La fidelidad de Dios y de su palabra se
puede ver, es manifiesta en la creación material y en la revelación de su
palabra; "El ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová
está llena la tierra." (Sal. 33:5).
b. Dice David que la
tierra es una bendición para nosotros, dice que está llena de su
misericordia. Pero, ¿cómo vino la tierra a su existencia?. ¿Quien la
sostiene con todas sus bendiciones de generación en generación. La palabra
de Dios; "Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo
el ejército de ellos por el aliento de su boca. El junta como montón las
aguas del mar; Él pone en depósitos los abismos. Tema a Jehová toda la
tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque él dijo,
y fue hecho, Él mandó, y existió” (Sal. 33:6-9). Nosotros tenemos
la confirmación, la evidencia de la realidad de la fidelidad de Dios, en
la creación y en la revelación de su palabra; “El consejo de Jehová
permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las
generaciones." (Sal. 33:11. David nos enseña que nosotros podemos
depender de Dios, porque él es fiel. El salmista ilustró esta verdad con
la creación diciendo que, el sol, las estaciones del año, la naturaleza,
los elementos, él aire, (oxigeno). Nunca nos han fallado, todo eso trabaja
fielmente; (Eclesiastés 1:4-7; Gén. 8:22).
c. Así trabaja
también su palabra, nunca nos ha fallado, esa revelación de Dios es fiel,
el trabajo de Dios en la creación, el trabajo de Dios en la revelación de
su palabra, no han fallado; Salmos 119:89-91; "Para
siempre, oh Jehová, Permanece tu palabra en los cielos. De generación en
generación es tu fidelidad; Tú afirmaste la tierra, y subsiste. Por tu
ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy, Pues todas ellas te sirven."
Cuando vemos el mundo, la naturaleza funcionar de acuerdo a lo que Dios ha
establecido, podemos ver que Dios es fiel a su pacto, sea en la creación o
en lo espiritual, y también su palabra; (Gén. 9:8-17). ¿Ha
cumplido Dios esto?. ¿Vemos todavía su arco en las nubes?. Evidentemente
vemos la fidelidad de Dios. Pero hay algo más que necesitamos ver, por la
palabra de Dios fue hecho el universo, por la palabra de Dios vino el
diluvio, por la palabra de Dios el universo se sostiene hasta hoy, y por
la misma palabra el universo será destruido; (2 Ped. 3:4-7).
Aquí tenemos otra evidencia de la fidelidad de Dios y de su palabra,
él cumple lo que promete, por estas cosas el salmista puso en Dios y en su
palabra su esperanza.
3. ¿Cómo nos da la palabra
de Dios esperanza?
Dijo David que la palabra
de Dios nos sostiene. "Si tu ley no hubiese sido mi delicia, Ya en mi
aflicción hubiera perecido." (Sal. 119:92).
Si la palabra de Dios no nos puede sostener en la aflicción, nada podrá
hacerlo, de esta manera nos da la palabra de Dios esperanza.
a. Dice el salmista
que ni la más severa de las persecuciones o de las angustias, podrá
destruir la fe de todo aquel que encuentra su delicia en la palabra de
Dios. Dijo David, si no fuera por tu ley, ya hubiera perecido. Esta
es una verdad en nuestros días, sí la palabra de Dios con su poder no nos
sostiene, ¿qué va a ser de nosotros?. ¿Qué va a pasar con nosotros?. La
palabra de Dios que sostiene este universo, también va a sostener a los
hijos de Dios en todas sus tribulaciones, dijo David; "Nunca jamás
me olvidaré de tus mandamientos, Porque con ellos me has vivificado."
(Sal. 119:93).
b. La palabra de Dios
nos trae memorias muy preciosas del poder de Dios para fortalecernos y
darnos vida, dijo el salmista “jamás me olvidaré”. Cuando el
hijo de Dios no se olvida de las palabras de Dios, estas memorias le
fortalecen, recordemos lo que ha hecho la palabra y el poder de Dios en
nosotros. Dijo Pablo en Tito 3:3; "Porque nosotros también éramos en
otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias
y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y
aborreciéndonos unos a otros." También en Romanos 6:21; "¿Pero
qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis?
Porque el fin de ellas es muerte." Hagamos lo que hizo David,
busquemos Dios, confiemos en él y en su palabra, no tendremos temor.
Recordemos lo que dijo en Salmos 119:94-96; "Tuyo soy yo, sálvame,
Porque he buscado tus mandamientos. Los impíos me han aguardado para
destruirme; Mas yo consideraré tus testimonios. A toda perfección he visto
fin; Amplio sobremanera es tu mandamiento."
Conclusión:
¿Será la palabra de Dios
suficiente para darnos esperanza en estos días?. La respuesta es que sí,
nos enfrentaremos a enemigos y tendremos aflicciones como los hijos de
Dios en el pasado, pero igual que en ellos, la palabra de Dios será
nuestra esperanza. Van a venir tiempos en que estaremos como David;
"Porque estoy como el odre (como una botella), al humo”.
Estaremos llenos de angustia, en una profunda agonía, pero no nos
olvidemos de sus mandamientos, allí está nuestra esperanza, en Cristo y el
evangelio; (2 Ped 1:3-9). Dios no va a desamparar a los que
confiamos en él; (Rom. 8:35-39). Ud. que no ha obedecido,
¿donde esta su esperanza?. Ud. que se apartó de Dios, ¿donde está su
esperanza?. Venga arrepentido de todos sus pecados, ponga en Dios, en su
palabra y en Cristo su esperanza; (Sal. 119:89-96).
Juan Antonio Salazar