“LA PALABRA DE DIOS, MI ESPERANZA”

(Salmos 119:89-96)

 

 

 

 
 

 

 

Introducción:

 

1. El escritor de este libro está alabando a Dios por el significado, por la belleza y el poder de su palabra que él tuvo en su vida. Nosotros podemos encontrar el mismo significado, la misma belleza y el mismo poder en la palabra de Dios en nuestros días. Pero es necesario que nosotros al igual que David, pongamos nuestra esperanza en la palabra de Dios. Para poder apreciar estas palabras es necesario que notemos la actitud del escritor cuando escribió el párrafo anterior.

 

2. Notemos su expresión de temor e inseguridad al verse en presencia de sus enemigos; (Sal. 119:81-88). "Desfallece mi alma por tu salvación, Mas espero en tu palabra. Desfallecieron mis ojos por tu palabra, Diciendo: ¿Cuándo me consolarás? Porque estoy como el odre al humo; Pero no he olvidado tus estatutos. ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen? Los soberbios me han cavado hoyos; Mas no proceden según tu ley. Todos tus mandamientos son verdad; Sin causa me persiguen; ayúdame. Casi me han echado por tierra, Pero no he dejado tus mandamientos. Vivifícame conforme a tu misericordia, Y guardaré los testimonios de tu boca."

 

3. Aunque lo habían angustiado al grado mas bajo, aunque estaba lleno de sufrimiento, dolor, y en una grande agonía, todavía tenía su esperanza en Dios y en su palabra. Esperaba ansiosamente su liberación, y la salvación que solo Dios podía darle. ¿Porqué confiaba David en la palabra de Dios?. ¿Cómo nos da esperanza la palabra de Dios?. ¿Hay en la palabra de Dios esperanza para nosotros hoy, así como la hubo con el salmista?. ¡Sí!.

 

1. David confiaba en la palabra de Dios, porque es eterna.

 

Su palabra permanece para siempre. Dice David en Salmos 119:89; "Para siempre, oh Jehová, Permanece tu palabra en los cielos." Aquí se puede ver una razón de porqué el salmista tenía su esperanza en la palabra de Dios. Ella, al igual que Dios es eterna, inmutable, que no cambia, es inalterable, e infalible y está establecida en los cielos para siempre.

     a. Recordando como se encontraba David, desfallecido, como un odre en el fuego. Ahora dice en Salmos 90:1-2, 10; "Señor, tú nos has sido refugio De generación en generación. Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios." "Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos."     

      b. En contraste con la eternidad de Dios y su palabra, nosotros en esta vida estamos colgando de un pequeño y frágil hilo. Leamos Salmos 102:11-12, 24-28; "Mis días son como sombra que se va, Y me he secado como la hierba. Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, Y tu memoria de generación en generación." "Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días; Por generación de generaciones son tus años. Desde el principio tú fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permanecerás; Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un vestido los mudarás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán. Los hijos de tus siervos habitarán seguros, Y su descendencia será establecida delante de ti."    

      c. El salmista estaba consciente de lo temporal de sus días, por eso confiaba en Dios y en su palabra, David nos enseña que la tierra y él pasarán, pero no así Dios y su palabra. Dice en Isaías 40:6-8; "Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo. La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo. Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre."  Nosotros necesitamos tener nuestra fe, y nuestra esperanza  en la palabra de Dios, dice Santiago 1:17; "Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación."     

 

2. David confiaba en la palabra de Dios, porque es fiel.

 

Es fiel, igual que Dios. Dice David en Salmos 119:90-92; "De generación en generación es tu fidelidad; Tú afirmaste la tierra, y subsiste. Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy, Pues todas ellas te sirven. Si tu ley no hubiese sido mi delicia, Ya en mi aflicción hubiera perecido." Dios en fiel en creación y en revelación, nosotros encontramos en la palabra de Dios la seguridad de su carácter misericordioso que se ha mostrado a través de todas las generaciones.

    a. Dijo David; "De generación en generación es tu fidelidad”; ¿En que sentido David habla aquí de esa fidelidad?. En el sentido del fiel funcionamiento del universo y de todo ser humano. “Tú afirmaste la tierra, y subsiste." (Sal. 119:90); La tierra, la creación subsiste por la fidelidad de Dios y de su palabra, este globo se gobierna, nosotros existimos por lo que Dios ha establecido. El sol, la lluvia, las estaciones del año, hasta ahora todo funciona fielmente; "Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy, Pues todas ellas te sirven." (Sal. 119:91, 89:1-2). La fidelidad de Dios y de su palabra se puede ver, es manifiesta en la creación material y en la revelación de su palabra; "El ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová está llena la tierra." (Sal. 33:5).

     b. Dice David que la tierra es una bendición para nosotros, dice que está llena de su misericordia. Pero, ¿cómo vino la tierra a su existencia?. ¿Quien la sostiene con todas sus bendiciones de generación en generación. La palabra de Dios; "Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. El junta como montón las aguas del mar; Él pone en depósitos los abismos. Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque él dijo, y fue hecho, Él mandó, y existió” (Sal. 33:6-9). Nosotros tenemos la confirmación, la evidencia de la realidad de la fidelidad de Dios, en la creación y en la revelación de su palabra; “El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones." (Sal. 33:11. David nos enseña que nosotros podemos depender de Dios, porque él es fiel. El salmista ilustró esta verdad con la creación diciendo que, el sol, las estaciones del año, la naturaleza, los elementos, él aire, (oxigeno). Nunca nos han fallado, todo eso trabaja fielmente; (Eclesiastés 1:4-7; Gén. 8:22).

      c. Así trabaja también su palabra, nunca nos ha fallado, esa revelación de Dios es fiel, el trabajo de Dios en la creación, el trabajo de Dios en la revelación de su palabra, no han fallado; Salmos 119:89-91;  "Para siempre, oh Jehová, Permanece tu palabra en los cielos. De generación en generación es tu fidelidad; Tú afirmaste la tierra, y subsiste. Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy, Pues todas ellas te sirven." Cuando vemos el mundo, la naturaleza funcionar de acuerdo a lo que Dios ha establecido, podemos ver que Dios es fiel a su pacto, sea en la creación o en lo espiritual, y también su palabra; (Gén. 9:8-17). ¿Ha cumplido Dios esto?. ¿Vemos todavía su arco en las nubes?. Evidentemente vemos la fidelidad de Dios. Pero hay algo más que necesitamos ver, por la palabra de Dios fue hecho el universo, por la palabra de Dios vino el diluvio, por la palabra de Dios el universo se sostiene hasta hoy, y por la misma palabra el universo será destruido; (2 Ped. 3:4-7). Aquí tenemos otra evidencia de la fidelidad de Dios y de su palabra, él cumple lo que promete, por estas cosas el salmista puso en Dios y en su palabra su esperanza.

 

3. ¿Cómo nos da la palabra de Dios esperanza?

 

Dijo David que la palabra de Dios nos sostiene. "Si tu ley no hubiese sido mi delicia, Ya en mi aflicción hubiera perecido." (Sal. 119:92). Si la palabra de Dios no nos puede sostener en la aflicción, nada podrá hacerlo, de esta manera nos da la palabra de Dios esperanza.

     a. Dice el salmista que ni la más severa de las persecuciones o de las angustias, podrá destruir la fe de todo aquel que encuentra su delicia en la palabra de Dios. Dijo David, si no fuera por tu ley, ya hubiera perecido. Esta es una verdad en nuestros días, sí la palabra de Dios con su poder no nos sostiene, ¿qué va a ser de nosotros?. ¿Qué va a pasar con nosotros?. La palabra de Dios que sostiene este universo, también va a sostener a los hijos de Dios en todas sus tribulaciones, dijo David; "Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, Porque con ellos me has vivificado." (Sal. 119:93).

    b. La palabra de Dios nos trae memorias muy preciosas del poder de Dios para fortalecernos y darnos vida, dijo el salmista “jamás me olvidaré”. Cuando el hijo de Dios no se olvida de las palabras de Dios, estas memorias le fortalecen, recordemos lo que ha hecho la palabra y el poder de Dios en nosotros. Dijo Pablo en Tito 3:3; "Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros." También en Romanos 6:21; "¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte."  Hagamos lo que hizo David, busquemos Dios, confiemos en él y en su palabra, no tendremos temor. Recordemos lo que dijo en Salmos 119:94-96; "Tuyo soy yo, sálvame, Porque he buscado tus mandamientos. Los impíos me han aguardado para destruirme; Mas yo consideraré tus testimonios. A toda perfección he visto fin; Amplio sobremanera es tu mandamiento."  

 

Conclusión:

¿Será la palabra de Dios suficiente para darnos esperanza en estos días?. La respuesta es que sí, nos enfrentaremos a enemigos y tendremos aflicciones como los hijos de Dios en el pasado, pero igual que en ellos, la palabra de Dios será nuestra esperanza. Van a venir tiempos en que estaremos como David; "Porque estoy como el odre (como una botella), al humo”. Estaremos llenos de angustia, en una profunda agonía, pero no nos olvidemos de sus mandamientos, allí está nuestra esperanza, en Cristo y el evangelio; (2 Ped 1:3-9).  Dios no va a desamparar a los que confiamos en él; (Rom. 8:35-39). Ud. que no ha obedecido, ¿donde esta su esperanza?. Ud. que se apartó de Dios, ¿donde está su esperanza?. Venga arrepentido de todos sus pecados, ponga en Dios, en su palabra y en Cristo su esperanza; (Sal. 119:89-96).

 

 

 

                                                                    Juan Antonio Salazar

             

 

 

 
 

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