Introducción:
1. El salmista expresa
alabanzas y adoración a Dios por el significado de la palabra de Dios en
su vida. Pero al mismo tiempo él nos enseña que la palabra de Dios
significará lo mismo en cada uno de nosotros, siempre y cuando nosotros
meditemos en la palabra de Dios cada día de nuestra vida. Al meditar en
las palabras de David desde los versículos 97-104, vamos a ver el énfasis
en la necesidad de amar y aprender de la palabra de Dios. Dijo David;
"¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación."
2. La expresión ¡oh,
cuánto amo yo tu ley!. Está llena de emoción, y con ella David estaba
diciendo que él admiraba, apreciaba y se regocijaba en la palabra de Dios
en gran manera. Cuando uno se pega en un dedo con el martillo, decimos
¡oh, cuánto duele!. Con esa expresión nosotros queremos decir que no
tenemos palabras para expresar todo el dolor que sentimos. También con
esta expresión; ¡Oh, cuánto amo yo tu ley!. Él estaba diciendo que
no tenía palabras para decir cuanto amaba él la palabra de Dios. La
voluntad de Dios trae paz, gozo, propósito, amor y esperanza al espíritu
del hombre. Estas delicias están muy lejos de compararse con alguna otra
cosa, muy lejos de la comprensión humana y muy difícil de expresar. La
expresión de David ¡oh, cuánto amo yo tu ley!. Son más que palabras
llenas de emoción, son una expresión genuina de un corazón lleno de amor,
lleno de la verdad y del poder de la palabra de Dios.
1. David enfatiza la
necesidad de meditar en la palabra de Dios todo el tiempo.
1. Este Salmo está lleno de
esfuerzos con el propósito de expresar un amor por Dios y su palabra, sin
encontrar palabras apropiadas para hacerlo. Notemos el corazón de David y
como se expresa en los versículos 14-16. "Me he gozado en el camino
de tus testimonios Más que de toda riqueza. En tus mandamientos meditaré;
Consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de
tus palabras." Notamos las palabras que David menciona aquí, me he
gozado, meditaré, regocijaré y no me olvidaré.
Notemos el versículo 20; "Quebrantada está mi alma de desear Tus
juicios en todo tiempo." Porque su deseo por la palabra de Dios
era intenso, ardiente, y muy doloroso, su alma estaba quebrantada por
desear los juicios verdaderos de Dios todo el tiempo. El alma de David
estaba quebrantada, esta palabra es una exclamación de un ser interior
que desea exclamar su obediencia por la palabra de Dios.
2. Notemos lo que dice
David en los versículos 47-48; "Y me regocijaré en tus mandamientos,
Los cuales he amado. Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé,
Y meditaré en tus estatutos." David menciona una vez más las
palabras regocijar, amar y alzar las manos, que es una
expresión de adoración a Dios por su palabra en la cual él meditaba. El
salmista no podía llenarse de la palabra de Dios, su corazón estaba
encendido por el fuego y por su amor por la palabra de Dios. "¡Oh,
cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación."
3. Notemos el versículo 54;
"Cánticos fueron para mí tus estatutos En la casa en donde fui
extranjero." A veces hay himnos que nos da mucho gusto y mucho
placer cantarlos, pero pronto se nos olvidan. Por ejemplo en Ezequiel
33:32; "Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores, hermoso
de voz y que canta bien; y oirán tus palabras, pero no las pondrán por
obra." Todos los que predicamos el evangelio hemos tenido la
experiencia que Ezequiel tuvo, nos han dicho ¡oh, hermano que hermoso
sermón ha predicado!. Pero luego se van a continuar viviendo en pecado,
ese hermoso sermón no causo ningún impacto en ellos. Ese no era el caso
con David, él dijo; "Cánticos fueron para mí tus estatutos."
Para David los estatutos de Jehová fueron para él cánticos, no por un
momento, sino en todo tiempo. "En la casa en donde fui extranjero."
En otras palabras, la palabra de Dios es para el peregrino un cántico
constante, la palabra de Dios está siempre el corazón del peregrino que
sirve al Señor. Notemos lo que dice en el versículo 72; "Mejor me es
la ley de tu boca Que millares de oro y plata." Para el escritor
la palabra de Dios tenía más significado y más valor que millares de oro y
plata, él prefería ser un estudiante de la palabra de Dios que ser un
millonario. Para usted, ¿cuál sería su preferencia?. Sí usted escoge ser
un millonario, va a tener que dedicar una gran cantidad de tiempo en venir
a ser un millonario. Pero sí usted decide venir a ser un verdadero
estudiante de la palabra de Dios, usted va a tener que dedicar una gran
cantidad de tiempo para estudiar, reflexionar, y meditar en la palabra de
Dios. Dijo David; "¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi
meditación."
4. Notemos el versículo 92;
"Si tu ley no hubiese sido mi delicia, Ya en mi aflicción hubiera
perecido." Dice David que sin la palabra de Dios él hubiera
perecido, como un hombre que se anda ahogando y está sin esperanza. Leamos
el versículo 127; "Por eso he amado tus mandamientos Más que el oro,
y más que oro muy puro." Una vez más David dice que la palabra de
Dios era para él más preciosa que los minerales y los tesoros más
preciosos de la tierra. Dice en el versículo 131; "Mi boca abrí y
suspiré, Porque deseaba tus mandamientos." La palabra suspirar
aquí es una palpitación jadeante a causa de ser perseguido. Era
tanto su deseo por la palabra de Dios que no se avergonzó en buscar en el
mundo animal, la manera más natural de para expresarse. Compara su
palpitación jadeante a la de un venado que está siendo perseguido
ferozmente, que detiene jadeante su respiración, que escucha por un
momento y con la boca abierta respira ansiosamente. Así David suspiraba
ansiosamente para que entrara la palabra de Dios a su alma. ¿Tenemos
nosotros ese deseo por la palabra de Dios?. "¡Oh, cuánto amo yo tu
ley! Todo el día es ella mi meditación."
5. Notemos los versículos
162-164; "Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos
despojos. La mentira aborrezco y abomino; Tu ley amo. Siete veces al día
te alabo A causa de tus justos juicios." Esto significa que David
daba gloria a Dios todo el día por la verdad de su palabra. Dice en el
versículo 165; "Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para
ellos tropiezo." Nada causará que caigan y sean destruidos todos
aquellos que aman tu palabra. Dice en los versículos 166-167; "Tu
salvación he esperado, oh Jehová, Y tus mandamientos he puesto por obra.
Mi alma ha guardado tus testimonios, Y los he amado en gran manera."
Notemos una vez más estas expresiones, regocijar, alabar al Señor siete
veces al día esperando por la palabra de Dios, con esto nos enseña qué él
amaba la palabra de Dios extensamente. Este salmo está lleno de estas
expresiones; "¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi
meditación." Porque él amaba la palabra de Dios, él estaba
aprendiendo de la palabra de Dios.
6. Notemos que la palabra
meditación envuelve una profunda determinación de aprender de la palabra
de Dios. La palabra Hebrea traducida aquí como meditación y una palabra
que significa aquellos sonidos o murmullos que la persona hace cuando
medita, o reflexiona. Así como cuando Ana oraba en el templo; (1
Sam. 1:12-13). La palabra de Dios siempre debe de estar en nuestro
corazón, en nuestra mente. La palabra traducida a nuestro idioma viene de
una palabra en que significa estudiar con devoción, reflexionar,
implicando una profunda determinación de aprender de la palabra de Dios.
Todo lo contrario a leer solo por leer, se puede ilustrar la meditación
con la vaca cuando está remoliendo su comida una y otra vez. Esta
meditación es cuando uno estudia, piensa, analiza y medita en la palabra
de Dios una y otra vez.
2. Algunas razones para
promover la meditación en la palabra de Dios.
1. Primeramente, nosotros
debemos de reconocer a Dios como el autor de ella. Notemos lo que dice
David en el versículo 89; "Para siempre, oh Jehová, Permanece tu
palabra en los cielos." Y en los versículos 97-104, David usa
constantemente la frase “tu palabra”, y con ello él se recuerda
constantemente, que la palabra es de Dios. Notemos una vez lo que dice en
el versículo 97; "¡Oh, cuánto amo yo tu ley!." En el
versículo 98; "Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus
mandamientos." También en el versículo 99; "Porque tus
testimonios son mi meditación." En el versículo 101; "De
todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu palabra." En el
versículo 103; "¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!."
Y en el versículo 104; "De tus mandamientos he adquirido
inteligencia." David atribuye la palabra de Dios, a Dios, lo
reconoce como el autor de ella. Es de provecho para nosotros, precisamente
porque es la inspirada palabra de Dios; (2 Tim. 3:14-17). Sí
nosotros vamos a meditar en la palabra de Dios, de una manera que nos sea
provechosa. Debemos de recordar siempre que no estamos leyendo palabras de
hombre, sino las palabras del Dios viviente.
2. Nosotros debemos de
estudiar de manera que podamos entender la palabra de Dios. Dice Moisés en
Deuteronomio 29:29; "Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro
Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para
siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley."
Notemos cuando dice “lo revelado es para nosotros”, implica que
podemos entender la palabra de Dios. Efesios 3:3-5; "Que por
revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito
brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el
misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer
a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles
y profetas por el Espíritu:" La palabra de Dios ha sido revelada,
se puede leer y entender.
a. Debemos de leer
usando el sentido común, así como lo hacemos cuando leemos otras cosas.
Por ejemplo, nosotros no podemos leer un libro, el periódico y esperar
sacar provecho si leemos una porción de un párrafo, y luego pasamos a otro,
o a otra página. Esa manera de leer de nada nos aprovechará, y de la misma
manera sí así leemos la Biblia. Sí nosotros leemos cualquier libro,
nosotros esperamos entenderlo, así debemos estudiar la Biblia, con la
expectación de entenderla también. Dijo Cristo en Juan 5:39; "Escudriñad
las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida
eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí."
b. El diablo quiere
que usted tenga el concepto de que la Biblia no se puede entender, qué es
muy complicada y que creará confusión. Nosotros fuimos creados por una
persona inteligente, a su imagen semejanza, y él se comunica con su
creación a traves de su palabra. Sí Dios me creó a mí, me habló y escribió
palabras, ¿espera Dios que yo entienda la manera en que él se ha expresado?.
Sí, Dios espera eso, él reveló su voluntad de manera que hasta la persona
más simple la puede entender. Dijo David en Salmos 119:130; "La
exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples."
Es cierto que hay cosas difíciles de entender, pero no imposibles, todo
dependerá de cuanto tiempo estamos dispuestos a dedicar a estudiarlas.
3. Meditemos y analicemos el
contexto cuando estemos estudiando, el contexto a veces es un párrafo, o
dos. Sí queremos entender una historia, o noticia, necesitamos leer la
introducción y la conclusión para poder entender lo que dice la mitad de
la historia.
a. Cuando hablamos del
contexto en la Biblia, quiero decir que leamos los versículos antes o
después de cierto párrafo, eso nos ayudará a entender lo que estemos
leyendo. Por ejemplo le dijo Cristo a Nicodemo en Juan 3:3; "De
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el
reino de Dios." ¿Qué quiere decir nacer de nuevo?. Leamos el
versículo 5; "Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el
que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios."
Cristo explicó la necesidad de obedecer sus mandamientos, ser bautizado
para nacer otra vez, nacer espiritualmente del agua y del espíritu.
b. En el contexto
también debemos de considerar toda la Biblia, así podremos aprender el
tema de la Biblia, quién habló, y porqué. Por ejemplo en Génesis 6:14;
"Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la
calafatearás con brea por dentro y por fuera." ¿A quién se le
habló?. ¿Porqué se le dijo a Noé que hiciera una arca?. Vamos a entender
estos versículos de acuerdo a lo que dice el libro de Génesis si, pero sí
usamos otros libros como referencia puede ser mucho mejor, como los
evangelios, diccionarios y concordancias.
c. También va a ser de
mucha ayuda tratar de saber la situación histórica, va a ser necesario
considerar los periodos de los tiempos de la Biblia. Los cambios de los
reyes, los tiempos, lugares y los cambios de los pactos. Hay diferencia
entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, ¿verdad?. En el Antiguo Testamento
se mandaba que se guardara y se santificara el Sábado, a nosotros no se
nos manda que guardemos el Sábado, sino el primer día de la semana porque
nosotros no estamos sujetos al antiguo pacto. No era para nosotros;
(Deut. 5:1-3; Efe. 2:14-15). Fue abolido por Cristo y clavado en
la cruz; (Col. 2:13-17). A nosotros se nos dio un pacto con
mejores promesas; (Heb. 8:6-7, 13).
4. Necesitamos considerar
todo lo que la Biblia diga de una cuestión, o tema, sí nosotros no lo
hacemos, vamos a excluir la información necesaria y vital para entender la
Biblia. Por ejemplo;
a. Cuando Cristo murió
en la cruz, la fe de los discípulos se debilitó, ellos no esperaban que
Cristo muriera. Entonces después de haber resucitado Cristo les dijo en
Lucas 24:25-26; "¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo
lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el
Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?" La
palabra clave aquí es “todo lo que los profetas han dicho”. Ellos
creyeron a los profetas, pero no todo lo que ellos habían dicho, dejaron
fuera información vital e importante. Dijo otra vez en el versículo 44;
"Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era
necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de
Moisés, en los profetas y en los salmos."
b. Debemos de estudiar
con el deseo y la motivación para obedecer la palabra de Dios. Esta
actitud es necesaria para un completo y apropiado entendimiento de la
enseñanza divina. Dijo Cristo en Juan 7:17; "El que quiera hacer la
voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi
propia cuenta." Se necesita esa hambre, ese gran deseo de hacer la
voluntad de Dios; "Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno
quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame."
En Mateo 5:6; "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de
justicia, porque ellos serán saciados." Y dijo Saulo en Hechos
9:6; "El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo
haga?"
5. Una parte de la
meditación en la palabra de Dios incluye aplicar principios verdaderos en
toda área de la vida, cuando dijo David; "¡Oh, cuánto amo yo tu ley!
Todo el día es ella mi meditación." ¿Estaba con esto diciendo que
él meditaba en la palabra de Dios 24 horas al día, y qué leía las
escrituras 7 días por semana?. Por supuesto que no, él estaba diciendo que
nuestro amor por la verdad y nuestra meditación en la palabra de Dios,
incluye esfuerzos diarios en aplicar la palabra de Dios en todas las
decisiones y en los hechos en nuestra vida. No debemos de ir a algún lugar,
o hacer nada sin antes preguntarnos, ¿cuál es la voluntad de Dios es esta
cuestión?. En decisiones familiares, en asuntos de trabajo, o negocios, es
necesario consultar la palabra de Dios. No andar de un lugar a otro con la
Biblia abierta, pero pensando, sí voy al trabajo y hago decisiones ¿cómo
se aplica la palabra de Dios en ellas?. En asuntos de recreación, o
nuestros hijos en la escuela, necesitamos enseñarles que la palabra de
Dios debe de estar en su corazón. Nuestra manera de vestir, de hablar,
esto es una parte de la meditación de la palabra de Dios, pensar cómo se
aplica la palabra de Dios en lo que yo hago; (Col. 3:17).
6. Debemos de meditar en la
palabra de Dios para aprender como vivir. Notemos lo que dice David en el
versículo 101; "De todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu
palabra." Nosotros debemos de evitar todo pecado para que sea
posible andar con Dios. La verdadera devoción a Dios requiere que nosotros
evitemos toda transgresión de su palabra, comprometer la verdad con el
pecado en cualquier forma significa apartarnos del camino de la verdad. Es
el principio de la apostasía, es un principio de algo mayor que no tiene
fin.
a. Analicemos el
desarrollo denominacional en los últimos 50 años, comencemos con el
liberalismo, al principio eran unos pasos pequeños, ¿dónde está ahora?.
Por si fuera poco tenemos ahora un sistema nuevo de interpretar las
escrituras, mujeres predicadoras, música instrumental en la adoración,
iglesias de Cristo interdenominacionales. ¿Cómo podemos evitar estas cosas?.
David dijo; "De todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu
palabra." También dijo en el versículo 102; "No me aparté de
tus juicios, Porque tú me enseñaste."
b. Nosotros debemos de
ser enseñados por Dios, él debe de ser nuestro maestro, y nuestro guía, su
palabra me ayudará a que yo no me aparte de la verdad. No la sabiduría
humana, sino la de Dios. David expresa esa satisfacción en el versículo
104; "¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a
mi boca." La miel puede ser muy dulce en nuestra boca, pero en el
corazón del hombre no hay nada tan dulce como la palabra de Dios. Pero
necesitamos meditar en la palabra de Dios de una manera verdadera, para
aprender como vivir y andar con Dios. Notemos el versículo 104; "De
tus mandamientos he adquirido inteligencia; Por tanto, he aborrecido todo
camino de mentira."
Conclusión:
Al meditar en este párrafo,
hagamos la resolución de estudiar la palabra de Dios con más seriedad y
devoción. No tengamos ninguna prisa en terminar nuestro estudio y nuestra
meditación de la palabra de Dios. No digamos que hay algo más importante,
ni que nos deja más satisfacción que la palabra de Dios, porque no es
cierto. No hay nada tan beneficioso que nosotros meditamos en la palabra
Dios. Dijo David; "¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi
meditación." Entre más amemos la palabra de Dios, más meditaremos
en ella, recordemos lo que David nos enseña con la expresión ¡oh,
cuánto amo yo tu ley!. Estas palabras llenas de emoción, son una
expresión genuina de un corazón lleno de amor, lleno de la verdad y del
poder de la palabra de Dios.
Juan
Antonio Salazar