Introducción:
1. La iglesia local es una
familia, todos somos hijos de Dios, hermanos y hermanas en Cristo, ¿pero
en verdad miramos a nuestros hermanos en Cristo como nuestra familia?
2. Cómo toda familia, entre
nosotros surgen problemas, desacuerdos, desafíos, o retos y cuando eso
pasa podemos hacer una de cuatro cosas.
a. Ignorarlos y meter la
cabeza en la tierra como el avestruz.
b. Huir de ellos, no
confrontarlos para evitar alguna controversia.
c. Hacer el problema más
grande diciendo palabras inapropiadas, obrando carnalmente.
d. Discutirlas, tratarlas
con una mente abierta, estudiarlas con la Biblia y orando con una actitud
reverente: Dijo Pablo en Efesios 4:1-3; "Yo pues, preso en el Señor,
os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis
llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con
paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la
unidad del Espíritu en el vínculo de la paz."
3. Dios espera que sus hijos
enfrenten estos desafíos, todo reto que se levante entre nosotros, que nos
sirvamos unos a otros en amor, dispuestos a preservar la unidad.
a. 1 Cor. 1:10; “Os
ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos
os pongáis de acuerdo, y que no haya divisiones entre vosotros,
sino que estéis enteramente unidos en un mismo sentir y en un mismo
parecer”.
b. 1 Cor. 12:25; “A
fin de que en el cuerpo no haya división, sino que los miembros
tengan el mismo cuidado unos por otros”.
4. Para resolver los problemas y
poder superarlos, debemos conocer las causas de esos problemas. Sí
nosotros los identificamos y somos capaces de superarlos, esos problemas,
esos desafíos, o retos se convertirán en bendiciones; (2 Cor.
2:1-10).
1. El desafío, o reto de la
compatibilidad; (Hech. 6:1; Efe. 2:13-22.
A. Compatibilidad es trabajar
con otros, comprenderse, o entenderse, es un gran reto poder llegar a ser
uno en Cristo siendo personas diferentes, ¿diferentes en que manera?
1. Diferentes en
temperamento, en el estado de ánimo, en la conducta, lo que a unos les
gusta, en otros varía tremendamente, aún así, podemos ser uno en Cristo.
a. Rom. 12:15-16;
"Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Unánimes
entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis
sabios en vuestra propia opinión."
b. 1 Cor.
12:25-26; "De manera que si un miembro padece, todos los miembros se
duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se
gozan."
2. Algunos dices que
esto no es posible, el Señor dijo que sí debe de ser posible.
a. Jn. 17:20-23;
"Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de
creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como
tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros;
para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les
he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo
en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que
el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como
también a mí me has amado."
b. Los que aman a Jesús, no tendrán problema en ser compatibles: 1 Jn.
4:10-11; "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado
a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en
propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así,
debemos también nosotros amarnos unos a otros."
B. ¿Cómo podemos
enfrentar estos desafíos y resolverlos?
1. Hagamos a otros una
prioridad más alta, que la de nosotros mismos.
a. Filip. 2:3-4;
"Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad,
estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada
uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros."
No hay un enemigo más grande en la iglesia que el que hace cosas por
egoísmo, para crear conflictos y contradicciones.
b. Cristo vino a
este mundo para hacernos humildes, y lo hizo con su ejemplo, nosotros
debemos de tener la misma disposición y actitud: Dice en Filip. 2:5;
“Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús”.
Él se hizo obediente y nos amó en gran manera para que ahora, nosotros
amemos a los hermanos como a nosotros mismos.
2. Cristo es nuestro
ejemplo de servir a los demás antes que a nosotros.
a. Mateo 20:28;
"Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y
para dar su vida en rescate por muchos."
b. El egoísmo nos
afecta a nosotros y a los que nos rodean, nos hace indiferentes y ciegos
concernientes a las necesidades de los demás, produce celos, envidia y
desconfianza. Dice Filip. 1:15-17; "Algunos, a la verdad, predican a
Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos
anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir
aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy
puesto para la defensa del evangelio." 2:19-21; "Espero en
el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen
ánimo al saber de vuestro estado; pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y
que tan sinceramente se interese por vosotros. Porque todos buscan lo suyo
propio, no lo que es de Cristo Jesús."
c. Notemos lo que
dijo Pablo en 1 Cor. 10:24; "Ninguno busque su propio bien,
sino el del otro." 10:31-34; “Entonces, ya sea que comáis,
que bebáis, o que hagáis cualquiera otra cosa, hacedlo todo para la
gloria de Dios. No seáis motivo de tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni
a la iglesia de Dios; Así como también yo procuro agradar a todos en todo,
no buscando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean
salvos”.
3. Y otra cosa que
también podemos hacer es...
a.
Perdonándonos unos a otros: Mateo 6:14-15; "Porque si perdonáis a
los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre
celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro
Padre os perdonará vuestras ofensas."
b. Recordemos
en que manera estamos relacionados unos con otros, nos guste, o no: Gál.
3:26-28; "Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;
Porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús."
2. El desafío, o reto de la
comunicación; Hechos 6:1.
A. En este versículo de
Hechos vemos que allí hubo falta de una comunicación correcta.
1. A veces no tenemos
problema en ser comunicativos, pero solo cuando queremos, y cuando
decidimos hablar, hablamos del hermano en vez de hablar con el hermano.
a. Eso no fue lo
que nos enseñó Cristo, dijo en Mat. 18:15; "Por tanto, si tu hermano
peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has
ganado a tu hermano."
b. No tengamos
temor de hacerlo, es de una gran importancia hablar con el hermano: Mateo
5:23-24; "Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te
acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda
delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces
ven y presenta tu ofrenda."
B. En Hechos 6 hubo una mala
información, y de eso nada bueno resulta, notemos:
1. Hechos 6:1;
"Hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de
aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria."
a. Los cristianos
deben de estar interesados en saber como pasaron los hechos, no en
habladurías, ni chismes. Dice Job 29:16; "Y de la causa que no
entendía, me informaba con diligencia." En Jn. 7:24; "No
juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio."
b. Andar en
habladurías y chimes, no solamente es una conducta impropia de los hijos
de Dios, sino que va a crear barreras entre nosotros: Prov. 16:28;
"El hombre perverso levanta contienda, Y el chismoso aparta a los mejores
amigos."
2. Sí la información
correcta es comunicada, y el reto de la comunicación fue enfrentado, los
problemas son resueltos. Ese fue el caso en Hechos 6.
a. Hech. 6:2-3;
"Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y
dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir
a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de
buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes
encarguemos de este trabajo."
b. Pero, debemos de hablar la
verdad, pues somos miembros los unos de los otros: Efe. 4:25; "Por
lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo;
porque somos miembros los unos de los otros."
3. El reto de cambiar, de
transformarnos; Hechos 6:3.
A. Satanás todavía está en
control cuando nosotros no queremos cambiar en nuestra vida.
1. Cambiar nuestro
corazón, nuestra vida y nuestras relaciones; (Efesios 4:17-32).
2. El cambio, o la
conversión se refleja en...
a. Nuestro
servicio, no al pecado sino a Dios; (Rom. 6:16-18).
b. En nuestra
disposición en servir a los hermanos; (1 Jn. 3:16-18).
c. En establecer
las prioridades como Dios quiere; (Mateo 6:33; Filip. 3:17-20).
3. Examinemos unos a otros
como dijo Pablo; (2 Cor. 13:5).
a. Nosotros no
queremos cambiar cuando permitimos que el materialismo, o las carnalidades
estorben nuestra obediencia a Dios; (Lucas 8:14).
b. Cuando guardamos
rencores, no queremos perdonar, ni queremos arrepentirnos. ¿Cuál es la
solución? Mucha humildad, un arrepentimiento y una conversión; (Rom.
12:1-2).
Conclusión:
1. Esta iglesia puede enfrentar sus
desafíos, o retos y resolverlos, siempre y cuando ame la verdad, sí nos
amamos unos a otros, sí tenemos el deseo y la disposición de obedecer a
Jesús.
2. Contribuyamos para que esta
iglesia se enfrente a sus retos con fe, amor y misericordia, solo así todo
desafío, o todo reto se podrá resolver para bendición: Efesios 4:16;
"De quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas
las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada
miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor."
JUAN
A. SALAZAR.