“DESVIÁNDOSE DE LA FE”

Una lección del libro de Oseas

 

 

 

 

 
 

 

  

 

Introducción:

Existen muchas lecciones que la iglesia de Cristo hoy en día debería de aprender del Antiguo Testamento, no por nada dijo el apóstol Pablo; "Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza." (Rom. 15:4). No hay mucha diferencia entre muchos de nosotros a los judíos en los tiempos del profeta Oseas. En estos tiempos nos mantenemos batallando con los mismos problemas y pecados, en esta lección vamos a considerar varias razones que tuvieron que ver con que Israel se desviara de Dios. Si miramos a nuestro alrededor muy seriamente, encontraremos que las mismas cosas están entre nosotros hoy. Son como trampas progresivas, y una lleva a un pecado, otra lleva a otro y luego al siguiente, consideremos lo que Dios nos dice. (1 Tim. 6:9-10, 11-12).

 

VAMOS A EXAMINAR ESTAS RAZONES Y A EVITARLAS.

 

1. La falta de conocimiento; Dios todo el tiempo ha demandado que su pueblo conozca su ley, Israel se desvió, se apartó, fue destruido por su falta de conocimiento. (Oseas 4:6). No solo ignoró la ley de Dios, sino que tampoco la enseñó a sus hijos, como Dios les había mandado. (Deut. 4:6-9). Por esa razón los hijos de ellos no fueron fieles a Dios. (Jueces 2:10; Sal. 78:5-8). ¿Que podemos hacer? Yo veo un problema grande y serio entre el pueblo de Dios hoy; Muchos hermanos no conocen la ley de Dios. Y los mas triste es que no están instruyendo a sus hijos en el camino de Dios. Muchos padres esperan que en las reuniones se les enseñe a sus hijos de Dios, nuestros hijos viven en una perversa generación, la palabra de Dios no está el ellos. (Col. 3:16; 2. Tim. 3:16-17; Efe, 6:4). No tenemos que ir muy lejos para ver como el denominacionalismo prospera, esto lo hace posible cuando el hombre no sabe lo que la Biblia enseña. Así en las iglesias, a veces el error no fácilmente entra cuando estudiamos la Biblia, pero cuando no estudiamos el error entra y corre, necesitamos enseñarnos a nosotros mismos y también a otros y que ellos hagan lo mismo. (2 Tim. 2:1-2, 15; 1 Ped. 3:15; Judas 3).

 

2. La soberbia, la altivez; Dios ha condenado todo el tiempo la soberbia en el hombre y nos hará comprender que el ser soberbios nos traerá consecuencias amargas en nuestra vida, no hará incapaces de agradar a Dios, nosotros no seremos felices y haremos a otros infelices, por nuestra soberbia. (Oseas 5:5; Prov. 29:23, 3:34-35; Sant. 4:6). ¿Que podemos hacer? Aprender de la parábola del Fariseo y el publicano. Había unos que se creían muy santos, muy justos mejores que los demás y los menospreciaban. A ellos Dios los humillará; (Luc. 18:9-12, 14:11). Pero al que se humille Dios lo exaltará dándole su gracia, su misericordia, su amor, su comunión y también el cielo.(Luc. 18:13-14). La condición es, “Aprended de mi”

 

3. La instabilidad, la inconsistencia; Esa fue una característica de Israel en los tiempos de Oseas, fueron como la nube que se aparece por la mañana, que luego se desvanece. (Oseas 6:4). Esta es una descripción apropiada de muchos cristianos, se ve la inconsistencia en muchas áreas, cosas importantísimas que jamás deberían de descuidarse. (Heb. 2:1-4). Una de ellas es la asistencia a los servicios, (Heb. 10:25). En el dar la ofrendan, no damos como Dios nos ha dicho. (1 Cor.16:1-2; 2. Cor. 9:6-7). En envolverse en las actividades de la iglesia, que es bueno para nosotros. (Efe. 4:16, 2:21; 1. Cor. 15:58). En estudiar la palabra de Dios, en todo lugar, en cualquier oportunidad. (Jn. 5:39; Sal. 119:97-105). Y en el púlpito, cuando como predicadores fallamos en defender la verdad, cuando no tomamos posición en puntos controversiales como el matrimonio, divorcio y segundas nupcias. Venimos a ser como muchos profetas del Antiguo Testamento que no hablaron en el nombre de Jehová. (Jer. 23:13, 16). Venimos a ser como los tibios en Laodicea. Dios no quiere eso de nosotros, tenemos que predicar como Pablo. (Hech. 20:26-27; 2. Cor. 2:17, 4:1-2; Filip. 1:27). No dejemos de enseñar la consecuencia de la inconsistencia, en nuestra vida y el impacto en la congregación.

 

4. El envolvernos con los mundanos, la mundanalidad lleva al pecado, a la corrupción. (Oseas 7:8, 1. Cor. 15:33). Torta no volteada, quemada por un lado y por el otro cruda, bueno para nada por ningún lado. Como la sal que pierde su sabor, ya para nada en buena. (Lucas 14:34-35). Dios ha demandado siempre que sus hijos no nos mezclemos con las cosas del mundo, que siempre exista esa diferencia entre nosotros y la gente del mundo, porque no somos del mundo. (Jn. 15:19; 1. Ped. 4:4, 2:11-12; Mat. 5:14-16; Filip. 2:15; 1. Tim. 4:12; Tito 2:3-10). Está en nosotros hacer la diferencia; (1 Ped. 1:16;  Mat. 5:8, 6:24).

 

5. La apostasía, apartarse de Dios. Israel se apartó y se reveló contra Dios, se negó a darle la honra que el merecía; (Oseas 11:7, 5:4). ¿Que causó su apostasía? El practicar el pecado; (Oseas 14:1). ¿Como podemos nosotros evitar caer en apostasía? Velad y orad; (Mat. 26:41). El que piense estar firme; (1. Cor. 10:12). Despojaos de todo peso y del pecado; (Heb. 12:1-2). No demos lugar a que Dios nos enseñe lo amargo que será el apartarnos de Dios. (Jer. 2:13, 19).

 

Conclusión:

Para poder evitar cada una de estas cosas necesitamos,  poner en practica en nuestras vidas todo lo que dice Dios en su palabra, ser hacedores y no solo oidores. (Oseas 12:6; 2. Ped. 1:5-10). Tenemos mucha responsabilidad si, pero nos espera en el cielo ese lugar que Cristo preparó para nosotros. (Jn. 14:1-3). Usted que no ha obedecido el evangelio, ¿está listo para hacerlo hoy?. No se detenga; (Hech. 22:16). Hermano, ¿a pecado usted contra Dios? ¿lo reconoce y quiere ser restaurado con el?. Hágalo hoy que tiene la oportunidad. (Isaías 55:6-7).

 

                                                   

                                                                                    Juan Antonio Salazar

 

    

       

 

 

 
 

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