¿CUANDO MENTIMOS Y NO PRACTICAMOS LA VERDAD?

(1. Juan 1:5-6)

 

 

 

 

 
 

 

 

 

Introducción:

Todo predicador del evangelio, todo cristiano, tenemos la responsabilidad de ser mensajeros de Dios y de anunciar que Dios es luz. La luz en las escrituras es símbolo de pureza, de verdad, de conocimiento, de prosperidad y de felicidad, las tinieblas representan todo lo contrario. El apóstol Juan exhorta a todo cristiano, a que caminemos delante de los ojos de Dios con una plena confianza, y en una perfecta armonía, comprometer nuestros motivos, nuestras aspiraciones y nuestras acciones donde nuestra meta es la de agradar a Dios. (Hechos 20:24). Juan nos exhorta a que no nos engañemos a nosotros mismos, a que no mintamos, a que practiquemos la verdad.

 

¿CUANDO NO LO HACEMOS?

 

A. Cuando andamos en tinieblas; (1 Juan 1:6). Si nosotros profesamos ser santos, ser de Dios, ser cristianos, pero nuestro modo de vivir y nuestra conducta enseñan todo lo contrario. Esto significa que nosotros andamos en tinieblas, que mentimos y no estamos practicando la verdad.

(Rom. 13:12-14; Efe. 5:8-12, 15-17; Tito 2:11-13, 1:15-16).

 

B. Cuando decimos que no tenemos pecado; (1 Juan 1:8-10). El apóstol implica que en la naturaleza del evangelio, todos somos pecadores y que todo aquel que pretenda que no lo es, está negando esta gran verdad. Existen muchos que hacen el intento de justificar su conducta, que con sus acciones enseñan que no necesitan al salvador. Dice el Señor en su palabra que nosotros, de una u otra manera nos hacemos transgresores de su ley, al hacerlo venimos a ser pecadores y por lo tanto necesitamos la sangre de Cristo, para que sean borradas todas nuestras iniquidades.

(1. Juan 3:8; Eclesiastés 7:20, 29; Romanos 3:9, 23; 1. Juan 2:1).

 

C. Cuando no guardamos sus mandamientos; (1 Juan 2:3-5). En el Nuevo Testamento la palabra conocimiento, o conocer a Dios indica una relación entre la persona que conoce y el objeto conocido. Entre Dios y el verdadero cristiano, existe una profunda e íntima relación que vino como consecuencia del trabajo del Espíritu Santo, por medio del evangelio y nuestra aceptación de Cristo. (Juan 17:1-3). El conocer a Dios, implica la seguridad, el estar convencidos, no solo de que Dios existe, y de que es el todopoderoso, el soberano y de que es perfecto. Sino de que Dios es digo de nuestro amor, reverencia, obediencia, honor, gratitud y el mas supremo afecto. El verdadero cristiano, motivado por este conocimiento, guarda sus mandamientos, todas las cosas que el nos ha mandado para que las observemos, las guardemos.

(1. Juan 5:2-3; Juan 14:15, 23-24; Mateo 28:19-20; Hechos 2:42, 47).

 

D. Cuando odiamos a nuestro hermano; (1 Jn. 4:20-21). Ningún cristiano puede tener un verdadero amor a Dios a menos que ame a sus hermanos. El que dice una cosa y con sus hechos enseña lo contrario, con esa inconsistencia contradice lo que profesa para con Dios. Yo no puedo amar a Dios y odiar a mi hermano, que es un hijo de Dios, yo no puedo amar a mi hermano y odiar a sus hijo, al hacerlo yo odio a Dios. (1. Juan 3:10-11, 14-18; 4:7-12; Juan 13:34-35). 

Conclusión:

1. Es la voluntad de Dios que no mintamos, que no nos engañemos a nosotros mismos sino al contrario, que andemos en luz viviendo una vida de pureza, de santidad. Dios quiere que vivamos de acuerdo a la verdad, abrazándola y oponiéndonos, luchando, exponiendo el error. Que nos regocijemos gozando de todas las bendiciones de la religión que profesamos, que es luz, paz, pureza y gozo.

 

2. Es la voluntad de Dios que nosotros aceptemos, reconozcamos y confesemos nuestras faltas; (Prov. 28:13; Sant. 5:5:16).

 

3. Que guardemos todos sus mandamientos, el Señor nos dio su palabra para bendecirnos pero tenemos que guardarla, observarla. (Deut. 10:12-13).

 

4. Y que entendamos que no podemos odiar a nuestro hermano y amar a Dios, recordemos que Dios es amor. (1 Juan 4:7-11).

 

5. ¿Estamos haciendo su voluntad? ¿Acaso estamos mintiendo y fallando en vivir de acuerdo a la verdad?. El verdadero hijo de Dios conoce el poder de Dios porque lo ha probado, su sabiduría porque nos está guiando, su amor porque lo estamos disfrutando y su verdad, porque lo hemos hallado fiel. ¿Como estamos delante de los ojos de Dios? Si no ha obedecido a Dios, lo invitamos a que lo haga, y si se ha extraviado a que regrese. (Isaías 1:18).

 

                                                                                                    Juan Antonio Salazar

 

                                                                                    

 

                                                   

                                                                                           

 

 

 
 

  A Sermones del hermano: Juan A. Salazar:

 
 

A Pagina Principal:

 
   A Sermones de diferentes hermanos: