INTRODUCCIÓN:
A.
La esencia de la obediencia es que uno obedezca si entender él porque
del mandamiento o no. Es cuestión de la sujeción de la voluntad de uno a la
voluntad de Dios.
B.
2 Corintios 5:7; Romanos 10:17.
I.
DIOS SE COMPLACE CON LA
OBEDIENCIA.
A.
El caso de Nadad y Abiú, Levítico 10:1,2; ¿ellos anduvieron por fe?
B.
Romanos 10:17; la palabra de Dios especificaba cual fuego se debía de
usar y estos dos sacerdotes levíticos usaron un fuego extraño que Dios nunca
les mandó.
C.
Anduvieron por vista y no por fe, ya que la fe obedece a lo que
palabra nos manda; Hebreos 11:6.
D.
Acerca de un leproso; Marcos 1:40-45. ¿Qué nos puede enseñar este
relato? Marcos 1:43,44. Jesús le dio un mandamiento (1:45), sin duda tenia
motivos nobles pero de todo modo desobedeció. Aunque el no podía ver las
consecuencias de su desobediencia, se ve en que Jesús no podía entrar a la
ciudad. Entonces, es mejor obedecer que desobedecer.
E.
Las personas siempre desobedece cuando hace alguna cosa no autorizada
por Dios en su palabra.
II.
ANDAR POR VISTA.
2 Corintios 5:7.
A.
Dios nunca mandó a andar por vista humana, sino por fe y la fe es por
oír de la palabra de Dios.
B.
La vista humana es sabiduría humana.
III. EJEMPLO DE OBEDIENCIA
A.
El rey Saúl, Nadad, Abiu y otros muchos no han comprendido el
significado del culto prescrito por Dios. A consecuencia de esto se han
atrevido a cambiar lo que Dios a ordenado. Como vemos su castigo a sido
severo para aquellos que han desobedecido a Dios.
B.
¿Qué tenia que ver el rodear los muros de Jericó 13 veces con la
victoria sobre los habitantes adentro? Una sola cosa, LA OBEDIENCIA.
C.
ABRAHAM, Génesis 12:1; Abraham ¿cómo puede usted llevar a su
propio hijo al monte para ofrecerlo en sacrificio a Dios? “Porque así lo
requiere Dios”, Génesis 22.
D.
Los apóstoles, dejaron sus rede porque el maestro le dijo: “Venid
en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”
E.
Noé, Génesis 6:22; lo hizo conforme a todo lo que Dios mandó, Dios
dijo y Noé obedeció, Hebreos 11:7.
F.
Lucas 5:45. es decir, “No entiendo, no veo razón, pero si tu me
mandas yo sin entender lo haré” ¡QUÉ ACTITUD MÁS HERMOSA! Digna de
imitarse.
Por:
Manuel López Lira