¿CAPERUSITA
ROJA O DON QUIJOTE DE LA MANCHA?
No valdría la pena entrar en mayores
detalles de la historieta divulgada hasta la saciedad. En síntesis, el
primer cacique mormón afirmó haber encontrado unas planchas de oro en
"Hill Cowdery" (El Cerro de Cumora), el día 22 de septiembre de 1827. Que
en compañía del "sr. Cowdery" inició la traducción de las planchas de oro
grabadas en el idioma "egipcio reformado".
David Whitmer; uno de los "testigos" del
libro de Mormón, dice que el método de traducción empleado por Joe era muy
singular. Joe se sentaba a un lado de la mesa, Y O1iverio Cowdery (otro de
los "testigos") se sentaba al lado opuesto. Las dichas planchas nunca
estuvieron frente a sí, sino que a veces haciendo cortina con una manta
entre ambos, y otras con las piedras en el sombrero y la cara metida en él,
Joe pronunciaba lo que había de escribirse, al mismo tiempo que Cowdery
anotaba lo dictado tal y como lo oía, y algo que resulta mucho más que
curioso es que muy a pesar del "sobrenatural” funcionamiento de lo que se
dice era “el Urim y Tumim”, gran multitud de auténticas fallas de
pronunciación y gramática tuvieron que ser corregidas de inmediato por
Cowdery. Con todo y eso; es bien sabido que desde su edición de 1830 al
libro de Mormón se le han practicado más de 5.000 correcciones a su estilo
seudo--bíblico, a su rimbombante verborrea y huera locuacidad e inmensa
variedad de absurdos. En sus páginas aparecen unas 10.000 citas entre
versículos y pasajes completos de la versión inglesa de la biblia llamada
del King James (Versión del Rey Santiago) ¿Cómo es posible que Mormón a
principios del siglo V usara un libro publicado en --1611-- 1191 años (12
siglos) después de enterradas las planchas en el año 420? Es lógico pues
que Mormón ya sabía hablar, leer, y escribir el idioma inglés, desde luego
que citó de la versión inglesa del King James, ¿por qué entonces se le
ocurriría escribir en "egipcio reformado", y en planchas de oro, nada
menos?" en vez de hacerlo en un material mas sencillo y de uso común entre
la gente, y en la tierra de donde supuestamente procedían, como eran el
papiro y el pergamino.
La incontrovertible realidad de los hechos
es la siguiente: De genuina información autenticada que nos viene de
honorables personalidades tales como -El Dr. R. G. Mc. Niece, por 20 años
ministro de la Iglesia Bautista en Salt Lake City (Utah), gran analista
del mormonismo, y contemporáneo de Brigham Young, declara que:--Allá por
1808 a 1809, un predicador presbiteriano de nombre -- Salomón Spaulding--quien
naciera en --1761-- Y falleciera en--1816 se radicó en una pequeña ciudad
llamada-- Conneaut en el Noroeste de Ohio. Por algún tiempo aviase
dedicado al ministerio de la predicación en e1 Oeste de New York City.
Retirado de esas actividades, vio frustrado, su intento de montar una
pequeña fábrica de hierro, en Conneaut. Grandemente aficionado, como era,
a la exégesis bíblica, al romance teologal y a la arqueología; le
fascinaban especialmente los montículos o promontorios de tierra, de
origen y hechura indios, que abundan en esa región. Decrépito, enfermo y
abrumado de deudas, Spaulding se propuso escribir una novela referente a
los primeros habitantes de América, en la que (imaginariamente) traía
desde Palestina una colonia de las Diez Tribus Perdidas de Israel, a
tierras Americanas; donde sus conflictos y querellas les llevaran a
dividirse en dos pueblos, los Nefitas, y los Lamanitas; gente y
circunstancias netamente ilusorias.
Su desbordante entusiasmo por la obra en
proceso compelía a SpauLding a hablar a todo mundo de su ensayo literario.
Pero, Salomón murió sin ver publicada (al menos legalmente hablando) su
novela. Porque el manuscrito original sencillamente desapareció. ¡Fue
vilmente robado!. Aquí, una vez más, entra en escena la estelar oportuna y
"magistral” actuación de Sidney Rigdon. El mismo Spaulding imputaba a
Rigdon el hurto de su manuscrito.
Cerca de dos años antes de la aparición
del libro de Mormón, Rigdon estuvo pregonando a diestra y siniestra la
vecina publicación de un libro extraído de planchas de oro, que había de
revolucionar al mundo religioso; a la vez que propagaba raras y extrañas
doctrinas, cuya analogía al contenido del libro de Mormón fue reconocida
tan pronto y como éste fuera puesto en circulación (Los fundamentales --
Dr. R. G.
Mc Niece.) Por lo visto, este individuo,
Rigdon, se las sabía de todas, todas, las suyas y las ajenas, corregidas y
aumentadas.
Cuando el asunto estaba todavía fresco en
l833, diez respetables ciudadanos atestaron notarialmente juramentados
sobre el particular. Concordando unánimemente en los detalles siguientes
-- QUE: En 1811 a 1812 , cada uno. de ellos (por separado) oyeron a
Salomón Spaulding, leyendo un relato de carácter -~ ficción -- histórico
-- religioso – “The Manuscrito Found” (“El Manuscrito, Encontrado")...
título que él mismo le aplicaba. QUE: En él se refería a los indios
Americanos como descendientes directos de las Diez Tribus Perdidas de
Israel. QUE: Recordaban tales nombres extraños como esos de -- Lehi, Nefi,
Lamán, Jarom Moroni y otros. QUE: La frase -- "y SUCEDIO " , se menciona
con tan machacona insistencia a lo largo de toda la narración que por eso
ellos apodaron cariñosamente a Spaulding -- "EL VIEJITO Y SUCEDIO" -A tal
grado que cuando Esquire Wright; oyó leer el 1ibro de Mormón en Conneaut;
exclamó alegremente “¡AH, EL VIEJITO “Y SUCEDIO" HA RESUCITADO!" -- A
Propósito el socio comercial de Oliverio Cowdery, Sr. Juez Lang,
proporciona contundente evidencia adicional. al declarar QUE: Cowdery
revisó "El Manuscrito Encontrado", de Spaulding, y que Rigdon ocultaba el
mismo en la oficina de la imprenta en la ciudad de Pittsburgh. El Juez
Lang, añade--"A menudo yo expreso mi categórica objeción al monótono abuso
de la frase -- "Y SUCEDIO" -- indicando el hecho de que un erudito autor
nunca la hubiése repetido tanto. A lo que Cowdery únicamente se limitaba a
sonreír y encogerse de hombros insinuantemente” "Sin llegar a mayores
detalles ni una sola palabra más, en confianza, puedo asegurarle que
Cowdery revisó "El Manuscrito Encontrado", y que Smith Jr. y Rigdon lo
aprobaron antes de que resultara en el Libro de Mormón" --(RENUNCIACION
DEL MORMONISMO--Oliverio Cowdery -1937 -- Cleveland, Ohio -- págs. 8-10).
LOS DIEZ TESTIGOS citados son --Juan
Spaulding (hermano), de Salomón), quien expresó lo siguiente -"Mi hermano
me leyó sus páginas ... el Libro de Mormón es el mismo libro que escribió
mi hermano”. Su esposa -- Martha Spaulding. Henry Lake (quien fuera socio
empresarial de Spaulding), que también conoció el manuscrito, y afirmó que
su contenido era el mismísimo que Smith Jr. atribuyera a Mormón. El Dr.
Daniel M. Spencer, médico de Spaulding, armoniza su fidedigno testimonio;
siempre que visitaba a su paciente éste le hablaba con gran entusiasmo
acerca del libro y le leía alguna parte del mismo; y que; el libro
atribuido al Mormón era el mismo que había escrito Spaulding. Artemas
Cunningham; quien visito a spaulding. en Octubre (1811) para solventar una
deuda pendiente; Spaulding le mostró la historia que él había elaborado
acerca de un remanente de las Diez Tribus Perdidas de Israel. Mr.
Cunningham pasó la mitad de la noche escuchando la lectura de la historia.
Cuando el libro de Mormón fue publicado él reconoció de inmediato que en
resumen esa era la misma cosa que Spaulding le había leído. Los Otros
testigos son -- John N Miller, quien trabajaba para Spaulding.
Aaron Wright, 01iver Smith,
Nahum Howard y Joseph Miller, de Amity, Pensilvania, donde Spaulding
murió. Hay pues suficiente elemento
de juicio para identificar al libro de Mormón como "El Manuscrito
Encontrado”. Pero; los mormones y sus defensores, en un nulo como vano
intento por defender lo indefendible; pretendiendo una vez más esquivar la
fuerza de la razón, dicen tener e1 manuscrito de Salomón Spaulding en su
biblioteca del Colegio de Oberlin, Ohio, traído desde Honolulú, Islas
Hawaianas, en el año de (1844), y que no hay la más mínima conexión entre
ambos. Y en uno de sus folletos distribuidos con mayor profusión, se
imaginan cortar el nudo gordiano, argumentando que al compararlos hay
tanta semejanza entre uno y otro, como la hay entre La Caperucita Roja y
El Quijote De La Mancha. Pero; gracias a la diáfana luz de la evidencia
acumulativa se constata que; el libro de Mormón no es ni La Caperucita
Roja, ni El Caballero Andante de La Triste Figura, como tampoco el
reflexivo y filosófico escudero Sancho Panza; sino más bien es el temible
lobo feroz con sus amenazantes fauces abiertas, y sus garras y colmillos
muy bien afilados y al acecho, pero; hábilmente camuflado bajo la
inofensiva apariencia de una blanca y mansa ovejita. ¡Guardamos en todo
momento de esa tenebrosa amenaza nos manda El Señor Jesucristo (Mateo
7:15).
He aquí la luminosa realidad del asunto en
toda su vasta plenitud, y que los mormones callan y tratan de ocultar: Y
es que Salomón Spaulding escribió más de un sólo manuscrito. Dicho en
otras palabras; ocurre que el libro de Mormón es producto de "El
Manuscrito Encontrado", y no de "La Historia En Manuscrito"; también de
Spaulding, el cual es el que ellos tienen en su poder.
A toda costa los mormones se afanan por
hacer creer a la gente que hubo nada mas un solo manuscrito de Spaulding,
sin embargo, como ya hemos dicho; las múltiples incontrastables evidencias
que surgen al paso del tiempo han venido a demostrar todo lo contrario.
Como se presume que el libro de Mormón es
"la firme y só1ida columna" en que se asienta "la gramática" estructura
doctrinal de la secta en cuestión; se hace inevitable un acucioso examen
de las aseveraciones vertidas por los "testigos" en cuánto a su origen y
traducción.
En la introducción del libro puede
verse—“El testimonio de Tres testigos” -- donde afirman haber visto las
susodichas planchas, que sabían a ciencia cierta que habían sido
traducidas por el don y el poder de Dios, porque así su voz nos lo declaró;
por tanto, sabemos con certeza que la obra es verdadera. También
testificamos haber visto los grabados sobre las planchas; y se nos han
mostrado por el poder de Dios y no por el de ningún hombre... Sin embargo,
la voz del Señor mandó que testificásemos de ello".
Por su parte; el insó1ito caso de
honestidad en una mormona de Kirtland, Ohio, hace constar que David
Whitmer confesó a ella que él nunca vio realmente las planchas. El trató
de explicar su "testimonio" en la forma siguiente -- "Vamos a suponer que
usted tuviera un amigo cuyo carácter fuera tal que sería imposible que él
le mintiera, entonces; si él le describiera una ciudad que usted nunca ha
visto, ¿no podría usted ver por el ojo de la fe, la ciudad desconocida
exactamente tal y como él se la ha descrito?" (Nueva Luz en el Mormonismo,
Dickerson, citado en La Historia De Los Mormones -- Linn, pág. 83).
Pomeroy Tucker; un íntimo amigo de Martín
Harris (otro de los "testigos"), dice que -- "En respuesta a las preguntas
de sus vecinos y conocidos, Harris solía usar el típico y consabido
lenguaje de en cuanto, a ver -- Por el ojo de la fe -- Por el ojo del
espíritu -- y demás expresiones similares" (Origen, Remontación Y Progreso
del Mormonismo pág. 71).
Sometido, Harris, en otra ocasión, a un
riguroso y exhaustivo interrogatorio, por el experto Jurisconsulto, Dr.
Clark, en Palmyra; con lujo de sofista marrullería replicaba con las
mismas evasivas, una tras otra las objetivas indagatorias; hasta que el
connotado penalista le emplazara categóricamente; extrayendo del bolsillo
de la chaqueta su lapicera y colocándola a la altura de los ojos del
interpelado, le redujo concretando el punto -- " Vio usted ,las planchas
con ,sus ojos naturales, así como ve esta lapicera en mi mano? Ahora:,
diga: sí o No" -- A lo que Harris respondió -- "Pues bien, señor; de
verlas, como veo esa lapicera en su mano, no las ví; sino que las ví --
por el ojo de la fe -- Las ví tan claramente como veo cualquier cosa
alrrededor nuestro. .. Aún y cuando me las mostraron estaban cubiertas con
una manta" (???) -- (La Historia De Los Mormones, 1inn, págs. 83 y 84).
Oliverio Cowdery, por su parte, concluyó
su existencia definitivamente separado del mormonismo, y desligado de toda
relación con Smith Jr, y su camarilla ejecutiva, y sin ceder ni un tan
sólo ápice en sus múltiples razones para ello, las cuales reiteradamente
expusiera por diversos medios. Entre otras que; las "profecías" "visiones”
y "revelaciones" eran rotundamente fraudulentas.
Se necesitaría de un prolongado espacio
para describir a grandes rasgos los verdaderos motivos de estos "testigos",
de su mal carácter y pésima reputación. Documentos de la esposa misma da
Harris, en cuanto a la ambición de su marido por obtener pingues ganancias
derivadas de la publicación del libro de Mormón. Los relatos del crimen y
traición de Cowdery y whitmer. Los relatos (igualmente ficticios) de otras
planchas encontradas y "testificadas" por otros mormones. Los absurdos "testimonios",
en otros casos, y "revelaciones" por los mismos "tres testigos ". Toda
esta larga cadena de genuinos y auténticos datos nos persuaden que los "testimonios"
originales son más que dudosos.
(Religious Delusiones --
Ilusiones Religiosas, J. V. Coombs, Standard Publishing Foundation,
Cincinnati, Ohio, 1904).
Tocante a los caracteres de las planchas,
el relato sui--generis, aparece en -- José Smith -- Historia -- pág. 63 -
65, págs. 59 y 60) Se dice que Martin Harris llevó consigo una copia de
los caracteres de las planchas, a la ciudad de New York, para consultar a
un experto en lengua egipcia, profesor Chales Anthon, quien manisfetó que
los caracteres eran genuinos, legítimos egipcios, caldeos, asiríos y
árabes, y que la traducción era correcta, más exacta que cualquiera de las
traducciones del idioma egipcio que hasta entonces él había visto.
Pero; el profesor Anthon, en dos cartas
personales (las cuales son conservadas intactas hasta el momento --
Cumorah Revisited -- Cumora Révisitada, Charles A. Shook, Standard
Publishing, Foundation, Cincinnati, Ohio) una a E. D. Howe, y la otra al
Dr. Coit, rector de la iglesia de la Trinidad, New Rochelle, New York, se
expresa de manera muy diferente a lo anteriormente citado. En su carta a
Howe, Febrero 14 de 1834, Anthon escribe lo siguiente -- "Eran caracteres
mal configurados, dispuestos en columnas, y evidentemente preparados por
alguien que tenía ante sí, en ese momento, un libro conteniendo varios
alfabetos. Letras griegas y hebreas, cruces y rúbricas, letras romanas
invertidas o acostadas, fueron arregladas en columnas perpendiculares; que
finalizaban en una tosca delineación de un círculo, dividido en varios
compartimientos, adornados con marcas extrañas, manifiestamente copiadas
del Calendario. Azteca. Ese papel contenía cualquier cosa; pero nunca "¡jeroglíficos
egipcios!".
David Whitmer; en el diario -- Desert
Evening News (Noticiero Vespertino el Desierto, Diciembre 24, 1885;), hizo
algunas declaraciones concernientes a que Joe ofendió al ángel Moroni, y
en castigo él le quitó las planchas y las piedras traductoras y las llevó,
consigo al cielo, y que por eso la obra fue suspendida por cierto tiempo.
Al fin cuando Joe "se arrepintió" de su indigna conducta, "él fue
perdonado"; PERO, LAS PLANCHAS YA NO FUERON REGRESADAS "al caído Joe",
pero, esa era una de las mil cosas que al "profeta" 1e valían un comino;
pues frecuentemente él hacía a un lado su sombrero con el "Urim y Tumim" y
echaba mano de su "piedra de ojear”, las que eran comúnmente usadas por
los "gambusinos", para localizar tesoros ocultos en 1a tierra, avarientos
y supersticiosos individuos que abundaban en la época y región donde Joe
se crió y de los cuales él fue uno de ellos, cosa que trata de negar –
“Así fue como se originó el tan común rumor de que yo había sido buscador
de dinero”, (José Smith -- Historia -- pág. 56 y pág 58).
Pues con aquella "piedra de ojear" podía
traducir igualmente de bien y mucho más cómodo que con "Urim y Tumín”, ¿Traducir
de qué?, preguntaríamos nosotros, si ya no tenia las planchas. De todas
maneras, lo dicho por cowdery viene a desmentir "la solemne afirmación."
de Joe. que – “Mediante la sabiduría de Dios ,(las planchas) permanecieron
seguras, en su poder, hasta que cumplió con ellas lo que se requirió de
é1, y que, cuando el mensajero, de conformidad con el arreglo, llegó por
ellas se las, entregó; y é1 las tiene a su cargo hasta el día de hoy”
(José Smith -Historia -- pfo. 60 pág. 59).
Cuando el príncipe y general Tito
conquistó y arraso Jerusalén en el año 70 de nuestra Era; llevó a Roma el
incensario de oro, y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes en
la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que
reverdeció y las tablas del pacto, y sobre ella los querubines de gloria
que cubrían el propiciatorio (Carta a los Hebreos 9:4; 5.) Como parte del
botín obtenido y comprobancia de su victoria bélica. Pero... ¡Qué ángel
Moroni súper desconfiado y menos generoso, ya que ni una só1a de las
planchas tan siquiera dejé a los mormones como garantía de la veracidad de
su "revelación moderna".